Localidad de la provincia de Burgos.

En un amplio recodo trazado por el río Ebro tras salir del desfiladero de La Horadada para recibir las aguas del río Jerea, poco antes de adentrarse en el amplio y fértil Valle de Tobalina, se ubica la localidad de Cillaperlata. Antiguamente perteneció a la Merindad de Cuesta Urría pero se convirtió en municipio independiente  en el siglo XIX.

Cillaperlata, hasta mediados del siglo XX, estuvo dividida en dos núcleos: El Barrio de Arriba o La Revilla, hoy abandonado, donde se encuentran los restos del monasterio de San Juan de la Hoz y una necrópolis altomedieval; y el Barrio de Abajo, actualmente habitado, a las orillas del embalse más antiguo de la provincia de Burgos, que remansa las aguas del río Ebro.

Embalse de Cillaperlata

Embalse de Cillaperlata

El origen del nombre

La etimología de Cillaperlata aclara sin duda su origen. Cella en latín indica un recinto destindado a almacenar algo así como cuevas o eremitorios rupestres. Precisamente, como luego veremos, existen este tipo de ubicaciones en Cillaperlata. La expresión petralata significa en latín piedra ancha. Por lo que el significado hará referencia a una cueva de la piedra ancha, quizás refieriéndose a la Cueva Grande sobre la que se asienta el pueblo.

En el documento del 12 de febrero del 1011, en el cual el conde Sancho García funda el monasterio de San Salvador de Oña, aparece por primera vez citada la localidad de Cillaperlata, pues una de las donaciones que hacen a dicho monasterio: «Cella perllata, cum integritate.»¹ Antonio de Yepes en su Corónica de la Orden de San Benito, también hace mención de Cillaperlata en un documento de la misma fecha: «In Castella Vetula, Villa Ripiella ab omni integritate. Cella praelata cum Ecclesia Sanctae Mariae. In super Capella Sancti Iohannis de la Foz, quam dedit michi Abba Alexander…»²

Cillaperlata

Cillaperlata

¿Qué hay que ver?

Aparte de los ya mencionados restos del monasterio de San Juan de la Hoz y su necrópolis, Cillaperlata acoge otros monumentos dignos de visitar:

  • Los eremitorios rupestres de Cueva Grande y El Covanuto.
  • La iglesia de Nuestra Señora de Covadonga. Del siglo XVI, tiene restos románicos procedentes del desaparecido monasterio de San Juan de la Hoz y de la iglesia de San Juan Bautista del Barrio de Arriba. En su interior se conservan dos tallas de madera poicromada de la Virgen con el Niño. La advocación del templo a Nuestra Señora de Covadonga es el orgien de distintas interpretaciones y leyendas acerca de la relación con la virgen de Covadonga e incluso con la  batalla de Covadonga.
  • La ermita de Encinillas. Situada en un pinar entre Cillaperlata y Trespaderne, la leyenda cuenta que aquí se libró en el siglo VIII la Batalla del Negro Día, en la que las tropas cristianas, para rechazar a los ejércitos musulmanes, tuvieron que pedir a la Virgen que alargara unas horas aquel fatídico día.
Ermita de Encinillas de Cillaperlata

Ermita de Encinillas de Cillaperlata

  1. Zabalza, Manuel: Colección diplomática de los condes de Castilla, Junta de Castilla y León, 1998, pág. 462
  2. Yepes, Antonio de:  Corónica general de la Orden de San Benito, V, p. 466. Se trata de otro docuemnto de donación del conde Sancho al monasterio de San Salvador de Oña en el que se cita la iglesia de Santa María de Cillaperlta y el monasteriod e San Juan de la Hoz.