Probablemente reina consorte de Pamplona, segunda esposa de García Íñiguez.

La identidad de Leodegundia Ordóñez sigue siendo aún en día objeto de debate. Es indudable su existencia pero sobre todo lo demás existen varias hipótesis. La única noticia cierta que existe sobre ella es un poema compuesto por motivo de su matrimonio (epitálamo) en Pamplona que se ha conservado en el Códice de Roda. Es el llamado Epitálamo Navarro o Epitálamo de Leodegundia o Versi de domna Leodegundia regina. Se trata del poema de este tipo más antiguo de Europa y en él se exalta la estirpe, la belleza y la educación y cultura de Leodegundia.

Las letras iniciales de cada estrofa del poema forman un acróstico que dice: Leodegundia pulchra Ordonii filia, es decir, Leodegundia, la bella hija de Ordoño. Asimismo en su segunda estrofa se hace referencia a su estirpe regia y a las altas alcurnias de su padre y de su madre¹. Por otro lado, el poema indica claramente dónde se celebra el matrimonio de Leodegundia pues exclama: ¡Pamploneses, load a Leodegundia!, en uno de sus versos.

Pues bien, a partir de estos exiguos datos comienzan las hipótesis. De partida hay dos cuestiones importantes que responder: ¿De qué Ordoño es hija Leodegundia? ¿Con quién se casó en Pamplona?

¿Quién es el padre de Leodegundia?

Claramente su padre se llama Ordoño y es de estirpe real. Esta primera pista nos lleva a los reinos de Asturias y de León, donde hay cuatro reyes Ordoño hasta fines del siglo X. Sin embargo, ningún documento real ni ninguna crónica consigna que alguno de ellos tuviera una hija de este nombre.

¿Con quién se casó Leodegundia?

El poema parece dejar claro que el rango de Leodegundia es regio. Luego tuvo que haberse casado con un rey de Pamplona. Pero su nombre no aparece documentado en las Genealogías del Códice de Roda, que sí lista los matrimonios de los reyes pamploneses y de otros altos condes y nobles de la zona pirenaica. Tampoco aparece en ninguna otra crónica histórica contemporánea.  Por lo tanto son numerosas las especulaciones aunque muy escasos los apoyos documentales que den credibilidad.

Las hipótesis

Valls y Taberner cree que se casó con el rey Fortún Garcés (882-905)²; Armando Cotarelo supone que pueden ser Sancho I Garcés (905-925)³; Fray Justo Pérez de Urbel supone que el matrimonio se produjo entre los años 850 y 860 con Jimeno, padre de García Jiménez e Íñigo Jiménez, muy cercanos a la familia real pamplonesa, pero que no llegaron a ser reyes de Pamplona4; Emilio Sáez que era el rey García Íñiguez5; otros historiadores como Sánchez Albornos o Antonio Ubieto Arteta6 no se mojan al dar un nombre aunque sí un contexto.

El contexto es el reinado de Ordoño I de Asturias (850-866). Coincide que con el comienzo del reinado de García Íñiguez en Pamplona, recién fallecido su padre Íñigo Arista. García Íñiguez cambia su política de alianzas con los Banu Qasí del valle del Ebro y se acerca al reino asturiano como medio de asegurar su independencia frente a francos y a cordobeses. En el 860 una aceifa de Muhammad I se enfrenta a una coalición de García Íñiguez y Ordoño I. García Íñiguez acababa de ser rescatado de los vikingos a cambio de un rescate en el que se sospecha que ayudó el reino de Asturias. Es posible por tanto que el pacto para rescatar al rey llevara también alguna cláusula matrimonal: de este modo, el futuro Alfonso III, hijo de Ordoño I, se casó con una princesa pamplonesa llamada Jimena. Es aquí donde se supone que Leodegundia sería entonces hija de Ordoño I y que, en reciprocidad al matrimonio de su hermano Alfonso III, ella se casaría con alguien de la estirpe real pamplonesa. Ese alguien podía ser el propio rey García Íñiguez, quien entonces habría enviudado de su esposa Urraca o bien un hijo de éste que estuviera destinado a reinar.

Por lo tanto, la hipótesis de que Leodegundia fuera hija de Ordoño I y de la reina Nuña, y también la segunda esposa de García Íñiguez de Pamplona, parece la más acertada o, al menos, la más plausible. Desconocemos cuándo falleció Urraca, la primera esposa de García Íñiguez, y también cuándo ocurrió el matrimonio con Leodegundia, aunque pudo ser entre los años 850 y 860.

Se desconoce la fecha de su muerte y si sobrevivió o no a su supuesto esposo que falleció en el 882. Algunos historiadores han supuesto erróneamente que tras enviudar se enclaustró en un monasterio del reino de León, en Bobatelle, y se la ha identificado con la monja y copista Leodegundia que firma un códice de principios del siglo X.

  1. Dice el poema: «Ex genere claro semine regali talis decet utique  nasci proles optima que paternum genus ornat  maternumque sublimat», es decir,  «De linaje preclaro, de prosapia regia, tal debe ser nacida por cierto la eximia prole que da realce al linaje paterno y enaltece el materno».
  2. Valls y Taberner: Discurso llegits en la Real Academia de Buenas Letras. Barcelona, 1920, pág. 16.
  3. Cotarelo Valledor, Armando: Historia de Alfonso III el Magno, Madrid, 1933, p. 139 y 145
  4. Pérez de Urbel, Justo: Historia de España. Ed. Espasa-Calpe. Madrid, 1964, tomo VI, págs. 77 y 289.
  5. Sáez, Emilio: Los ascendientes de San Rosendo. Hispania, XXX, Ed. CSIC
  6. Ubieto Arteta, Antonio: El matrimonio de la reina Leodegundia, Revista Medievalia, 10, 1992, pp. 451-454