En el mes de junio de 2019 han finalizado las obras de limpieza y consolidación del recinto de entrada al yacimiento arqueológico del Monte Cantabria (logroño), siendoe sta la primera actuación de envergadura que se ejecuta en este enclave.

El proyecto completo, del que ahora se ha acometiendo esta primera fase, cuenta con un total de seis fases y tiene un presupuestado global estimado cercano a los 1,5 millones de euros. Con motivo de este hito se ha publicado un informe arqueológico.

Informe arqueológico

A. Respecto a la Ordenación Temporal, se distinguen tres niveles arqueológicos:

  • Nivel 1 (siglos IV-I a de C). Se corresponde con la época prerromana, siendo muy visibles las huellas de un violento incendio. Las estructuras de habitaciones y la cultura material (cerámicas y elementos metálicos bastante diversificados) se encuadran en los momentos inmediatamente anteriores a la conquista militar romana del interior peninsular.
    Aunque muy alterado por las ocupaciones posteriores, este nivel está presente en la práctica totalidad de las zonas excavadas.
    Parece sensato asociar este enclave a la ciudad de Varia, la capital de los berones según fuentes escritas romanas.
  • Nivel 2 (siglos V-VIII). De época altomedieval, previo a la construcción de las murallas ahora rehabilitadas. Se distinguen dos momentos: uno relacionado con la abundante presencia de silos para el almacenamiento de cereal; y el otro en el que se ha detectado actividad funeraria, al parecer anterior a la habilitación del recinto fortificado como lo conocemos hoy.
  • Nivel 3 (siglos V-XII). El tercer nivel es el recinto fortificado que circunvala la mayor parte de la cumbre amesetada, unas dos hectáreas de superficie. La técnica constructiva habla de cotas inferiores con piezas escuadradas de mayor tamaño -abundando aparejo romano reaprovechado de procedencia desconocida- y, sobre ellas, una construcción de sillarejo muy irregular.
    Los rasgos arquitectónicos de la habitaciones interiores indican una sucesión paralela de alargadas estancias apoyadas en la cara interna de la muralla. Tanto en las estancias como en la fábrica del recinto amurallado se aprecian reocupaciones y reformas que indican presencia de pobladores discontinua pero que llega hasta el siglo XII, fecha final de la ocupación histórica del Monte Cantabria.

B.- Respecto al análisis de materiales y sedimentos:

Tal como indican los arqueólogos, el esquema preliminar que han realizado se completará con análisis que tendrán ahora que acometer en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y que fundamentalmente consistirán en:

– Datación mediante Carbono 14 de ocho muestras recogidas y que permitirá establecer un marco cronológico más preciso de los niveles y fases históricas del yacimiento.
– Estudio arqueológico de restos animales y vegetales, permitirá entender los patrones de consumo alimenticio, las bases económicas y los rasgos básicos de los variables ecosistemas de las distintas fases.
– Estudio de restos antropológicos. Aunque los restos funerarios no han sido abundantes, la antropología física nos permitirá conocer información básica sobre la edad, sexo y patologías de los individuos recuperados.

Emplazamiento y situación de Monte Cantabria

El Monte Cantabria está situado en la orilla izquierda del Ebro y constituye un excelente mirador sobre la ciudad de Logroño. En este enclave se encuentra un yacimiento arqueológico que es conocido desde antiguo y ha sido centro de atención de los eruditos desde el siglo XVII.

Los restos más notables se corresponden con un recinto fortificado medieval, que se superpone a un asentamiento de la época celtibérica. El yacimiento ha sido objeto de diversas intervenciones arqueológicas, que van desde prospecciones en toda la superficie a excavaciones arqueológicas centradas en el recinto fortificado.

La explotación del cerro como gravera en los años 70 y anteriores produjo la destrucción parcial del yacimiento, que también se vio afectado por la plantación de un viñedo en el extremo norte y por la colocación de un punto geodésico sobre uno de los cubos de la fortificación. Además, la zona ha padecido los efectos de la erosión provocada por los agentes atmosféricos, las superficies excavadas se encuentran cubiertas de vegetación y también se ha registrado algún acto vandálico.

Aparte de lo que constituye el yacimiento arqueológico constatado (de 19.521 metros cuadrados), el área de delimitación del yacimiento del Monte Cantabria -según se indica en la declaración como Bien de Interés Cultural que tuvo lugar en 2012- consta también de una zona de presunción arqueológica (247.603 metros cuadrados) entre la cumbre y la ladera suroeste y un entorno de protección (378.235 metros cuadrados) que ocupa las laderas en las que se ubican las denominadas “Cuevas del Monte Cantabria”, protegidas por el inventario arqueológico del término municipal.