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Los cultivos altomedievales: un cuaderno de explotación según el cartulario de San Pedro de Cardeña

por Javier Iglesia Aparicio
1 comentario 119 visitas 2 min. de lectura

Los cartularios son una fuente extremadamente rica para conocer las actividades económicas en la Alta Edad media, sobre todo cuando el resto de fuentes son casi inexistente. no esperemos encontrar estadísticas, listados o un cuaderno de explotación de una finca agraria. Solo tenemos referencias a los tipos de cultivos cuando estos forman parte de una transacción: compra, venta, donación…

El monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña nos ha legado un rico cartulario donde podemos adivinar los tipos de cultivos que habían entre los siglos X y XI en su zona de influencia, principalmente el condado de Castila y, más localmente el entorno de Burgos.

En primer lugar siempre se diferencia entre tierras cultivadas y no cultivadas con expresiones como cultis uel incultis. Cuando se habla de fincas cultivadas de forma general se refieren a ellas con dos términos: campo (campo, campis) y agro (ager, agro, agros).

Cuando los documentos se refieren ya a una tierra dedicada a un cultivo específico se usa terra (terra, terris), prato (prato, pratis, pratum, pratello) y uinea, es decir, viña. Vemos aquí ya que los principales usos agrarios de la tierra son los cultivos de secano en las tierras; los prados, que suelen ser zonas de regadío o húmedas y que se distinguen en los documentos de los pastos (pascuis), dedicados a que los animales pasten hierba; y las viñas (uineas) y majuelos o viñas nuevas (magguelo, maliolo).

Tienen también importancia los cultivos hortícolas pues se citan en numerosas ocasiones los huertos (orto, ortales) generalmente en entornos urbanos o cercanos a ellos, que en ocasiones se especifican aún más llamándolos pequeños huertos (paruulos ortulos) y huertos cerrados (orto concluso).

En los entornos urbanos se habla también de herrenes (ferragine, ferrayne), es decir, fincas donde se cultiva el cereal para ser utilizado como forraje para los animales domésticos. Otro cultivo de interés eran los linares, cultivos de lino.

Con respecto a los árboles, de ellos también se obtenía aprovechamiento de diversas formas. Ya se documenta el uso de dehesas (dehesa, defesa), que suele ser una tierra destinada a pastos que está acotada y que tienen árboles y que a veces se llaman defesas de leña, donde está prohibido coger madera.

Y también se nombran numerosos árboles frutales, ya sea de modo genérico (arbores, arboribus, arbusculis) como por su variedad: pomares (pomar, pumar, pumifero) o manzanares (manzano, mazanar), moral, espino (spinum), higuera (fikera), cerezo (zereso), saúco (sabucu), castañar (castaniares) y perales (perale, perare).

1 comentario

Bebel 17/09/2022 - 17:10

Muy interesante, gracias

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