Doña Sancha, hermana del emperador Book Cover Doña Sancha, hermana del emperador
Colección Fuentes y estudios para la historia leonesa, nº 7
Luisa García Calles
Historia medieval
Centro de Estudios e Investigación "San Isidoro," Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Patronato José María Quadrado,
1972
188

Esta obra, es de una calidad obvia, como casi todo lo que publicó en su día el Centro de Estudios e Investigación San Isidoro de León, bajo la eximia dirección del profesor José María Fernández Catón. La presente monografía fue elaborada, como tesis para el grado de Licenciatura, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona. Calificada con sobresaliente,

Finalizaba el s. XI, los reinos hispánicos continuaban su ya secular lucha contra los musulmanes establecidos en la península. Toledo es la última conquista del rey castellano-leonés (1085), y Sagrajas (1086) su primera derrota, porque los almorávides han cruzado el Estrecho y comienzan con esta victoria su carrera triunfal, que culminará en Uclés. La cristiandad entera advierte el peligro. La Galia reacciona, y en la primavera de 1087 llega a España un ejército de cruzados –no era el primero, pero sí el que nos interesa-, a su frente, Eudes I, duque de Borgoña, le acompaña un nutrido grupo de borgoñones –entre ellos, su hermano Enrique y su primo Ramón, conde de Amous-, numerosos caballeros de Poitou y Normandía y muchos languedocianos y provenzales, con Ramón de Saint-Gilles, conde de Tolosa. Pero estos cruzados no llegarán nunca a Castilla, su actuación no sobrepasó el valle del Ebro. De acuerdo con Sancho Ramírez ponen sitio a Tudela, no tardan en surgir entre ellos querellas y disensiones; a poco se dispersan y como pueden regresan a su país. Sin embargo, algunos no vuelven, no volverán nunca. Ramón y Enrique descienden de León –donde se halla Constanza, como ellos de la casa de Borgoña, desposada con Alfonso VI-. Poniéndose al servicio del monarca. La carrera de don Ramón es rápida, no tarda en ser nombrado gobernador de Galicia y se le promete la mano de la primogénita del rey, doña Urraca, que a la sazón era todavía una niña”.