De obispos y de meigas Book Cover De obispos y de meigas
Domingo Pellicer
Novela histórica
Ediciones Puerta con Puerta
2010-04-12
480

A comienzos del siglo X, Hugo de Vermandois es consagrado obispo de Reims. Ello no hubiera tenido mayor interés de no ser porque sólo tenía cinco años, y porque su designación se produjo a instancias de su padre Heriberto, señor de Vermandois y conde de Reims, instigador del asesinato del obispo predecesor.

A partir de entonces, la inacabable confusión entre poder temporal y eclesiástico derivó en varios concilios y sínodos convocados unas veces por partidarios y otras por adversarios del muchacho; con la inevitable intromisión de otros más poderosos, como el Rey Luis de Francia y el Emperador Otón de Alemania, quienes, con mayor o menor éxito, iban de paso consolidando sus dominios y contribuyendo así a la configuración  de la turbulenta Europa que conocemos.

Durante la pugna por la sede episcopal, Hugo tuvo noticia de la invención del cuerpo del apóstol Santiago en la remota Compostela. las crónicas nos dicen que allí acudió, en vista de la rápida fama del lugar, que pronto se constituyó en sede episcopal, a pedir el apoyo del entonces obispo Sisnando.

Quedó constancia de ello en los anales de Compostela y entre una miríada de anónimos peregrinos, Hugo de Vermandois figura en ellos como el tercero de alcurnia, tras el obispo Gotescalco del Puy y el abad Cesario de Montserrat.

La meiga Ella Cecilia, natural de un lugar de la ría de Ares, fue contemporánea del discutido obispo de Reims. La Santa Compaña le encomendó la misión de impedir la llegada de éste a Compostela, ante el perjuicio que causaría esa visita a su inveterado predominio en las creencias de los lugareños, muy debilitado ya por la repentina aparición del cuerpo del intruso, que además amenazaba con atraer a multitudes de todo el orbe.

Los caminos de Hugo y de Ella Cecilia debían confluir indefectiblemente en Compostela. Ésta es su historia.