[Carmona, ¿?- Sevilla, 459H o 460 H/1067 o 1068]
Último rey de la taifa de Carmona (1052/53-1068)

Su nombre completo era Al-‘Aziz ben Ishaq ben Muhammad al-Birzali.

Hijo de Ishaq ben Muhammad, rey de la taifa de Carmona a quien sucedió en el 444H/1052/53, tomando el título sultánico de al-Mustazhir (el vencedor).

Según la Crónica Anónima de los Reyes de Taifas:

[…] así su autoridad fue completa, y las cosas estuvieron en buen orden. Los precios [de los géneros] bajaron. Las ciudades que reconocieron por jefe a su padre lo reconocieron a él. Siguió en lo concerniente a ellas el proceder de su padre y acrecentó sus buenas obras en favor de sus habitantes[…]

Crónica anónima de los reyes de taifas, trad. Felipe Maíllo Salgado, Ed. Akal, 1991, pp. 64-65

al-Aziz era reconocido como soberano en Carmona, Écija, Osuna, Almodóvar y otras.

Su gobierno está marcado por la lucha que sostuvo de manera continua contra los abadíes de Sevilla. Carmona se erigió como la taifa más poderosa del sur y suroeste. Dice la misma crónica:

Tuvieron lugar entre ellos numerosas guerras y combates terribles en los que pereció mucha gente, fueron violadas mujeres y dispersadas riquezas. No cesó [al-Mu’tadid] de acosarle y de lanzar algaras contra él[…]

Crónica anónima de los reyes de taifas, trad. Felipe Maíllo Salgado, Ed. Akal, 1991, pp. 65

El fin de la Taifa de Carmona (1068)

Cuando ya al-Mu’tadid de Sevilla se había hecho con la ciudad de Écija y las otras localidades pertenecientes a los birzalíes, sabiendo que el final estaba próximo, al-‘Aziz decidió ceder Carmona y sus dependencias a al-Ma’mun Yahya ben Di-l-Nun de Toledo, a cambio de que le diera permiso de aposentarse en Almodóvar,

Esta proposición fue aceptada y llevada a cabo la operación, según al-Udri, el 15 de rayab de 460H/20 mayo 1068. Carmona fue entonces ocupada por las tropas toledanas.

El rey de Sevilla, no obstante, obtendría la posesión de Carmona tres días después, al decir del geógrafo anteriormente citado, tras prometer al rey toledano su ayuda para conquistar Córdoba, cosa que por supuesto no cumplió.

al-Aziz, sometido a las presiones del soberano sevillano, no pudo mantenerse en Almodóvar; parece que se entregó al rey de Sevilla, muriendo poco después en esa ciudad.

Mientras, una parte de los birzalíes junto con sus familias optó por replegarse hacia territorio granadino, sirviendo a los ziríes de Granada, a fin de continuar la lucha contra los abadíes de Sevilla.

Ibn Jaldún de forma lapidaria resume el fin de los birzalíes: “Así terminó el reino que los Banu Birzal habían fundado en al-Andalus […] en época más reciente los Birzal, establecidos en Sillat, perecieron por completo. Se cuentan, pues, entre las tribus extintas”.