[¿Córdoba?, fines s. X – s. XI]

A Ibn Abī l-Ŷawād se le atribuye el primer tratado agrícola redactado en al-Andalus, posiblemente a finales del siglo X. Aunque se publicó como anónimo, su editor y traductor lo ha considerado después como obra de este autor andalusí.

No se sabe prácticamente nada sobré él, ni siquiera su nombre completo, solo lo que se puede extraer del análisis de su obra y de otras con ella relacionadas.

Por ejemplo, se supone que tiene un origen cristiano, bien sea muladí o mozárabe, porque Ibn al-ʿAwwān cita su tratado continuamente sin dar el nombre del autor y porque otros dos autores con nombre similar al suyo era también cristianos: ʿAbd al-Mālik b. Abī l-Ŷawād, señor mozárabe de Beja y Mértola a fines del s. IX; y Ŷawād al-Ṭabīb al-Naṣrānī, médico cristiano de Córdoba que vivió en el s. X, bajo Muhammad I.

Entre los elementos indicativos de su condición de andalusí cabría señalar el empleo conjunto de los nombres de los meses de los calendarios juliano y siríaco, así como la sinonimia aplicada en al-Andalus a determinadas plantas ornamentales que recoge en su tratado. Por todo ello, y dados los conocimientos que refleja en su obra, cabría vincular a Ibn Abī l-Ŷawād con el círculo de médicos y farmacólogos que desarrollaron su actividad en la Córdoba califal en torno a la revisión de la traducción árabe de la Materia médica de Dioscórides.

Difícil es también delimitar en qué fechas vivió. Por las fuentes que utiliza se suele situar su actividad en la Córdoba de fines del siglo X y principios del s. XI, es decir, en las últimas décadas del califato omeya.

Obra de Ibn Abī l-Ŷawād

Su única obra conocida es el Kitāb fī tartīb awqāt al-girāsa wa-l-magrūsāt (Libro del ordenamiento de los tiempos de la plantación y de los plantíos), también conocido por Risāla fī l-Filāḥa (Epístola sobre Agricultura), editada en Kitāb fī tartīb awqāt al-girāsa wa-l-magrusāt. Un tratado agrícola andalusí anónimo, ed. y trad. Ángel Custodio López y López, Granada, 1990.

El tratado se encuentra divido en diez capítulos de extensión variable. Los cuatro primeros están dedicados a la arboricultura, ocupándose de las épocas y formas de plantío, injerto, poda, y prevención y tratamiento de ciertas plagas que pueden afectar a los árboles.

El quinto trata únicamente las especies ornamentales y aromáticas empleadas en jardinería, de gran interés para el estudio de esta temática. Es el capítulo más original. La horticultura ocupa los capítulos sexto y séptimo, mientras que en el octavo se incluyen ciertas prácticas, cercanas a la magia, destinadas a introducir cambios y mejoras en los cultivos. Tras unas recomendaciones sobre economía doméstica insertas en el noveno capítulo, finaliza la obra con un brevísimo capítulo décimo que trata de la poda de los árboles para obtener leña.

No incluye cultivos mayoritariamente de secano, como cereales y leguminosas; también se encuentran ausentes algunos de los temas normalmente insertos en los textos agronómicos, como pueden ser los dedicados a tierras, aguas, el calendario y los estiércoles.

La característica principal de esta obra, que la distingue de los restantes tratados agrícolas andalusíes, es su concisión al tratar los temas, con párrafos que solo contienen la información esencial, sin apenas extenderse en detalles.

Sus fuentes son clásicas y orientales, siendo citados expresamente Mahrārīs, posiblemente un alquimista alejandrino; Casiano el Filósofo, geópono bizantino del s. VI; al-Kindī y al-Zayyay, médicos persas del s. IX y Arīb b. Sa´īd, médico cordobés del s. X.

Es posible que sirviera de fuente a Ibn Wafid y es citado expresamente por Ibn al-ʿAwwān, quien copia anónimamente parte de sus textos, e Ibn Luyūn.


Bibliografía