[? – ¿Toledo?, c. 741]

Durante los primeros años del dominio musulmán en Hispania, las fuentes cristianas citan a tres sabios eclesiásticos que se mantienen en Al-Andalus. Son Evancio de Toledo, Fredeario, obispo de Acci y Urbano.

Urbano es citado en dos ocasiones por la Crónica mozárabe del 754. La primera haciendo referencia a los comienzos del gobierno del valí ʿAnbasa ben Suḥaym, es decir, en torno al año 721:

Por la misma época, Fredeario, obispo de Guadix, Urbano, melodicus (maestro de canto) de la catedral de Toledo, capital del reino, y Evancio, arcediano de la misma sede, eran considerados hombres ilustres, que engrandecían la Iglesia de Dios con su predicación, sabiduría y santidad, así como por su fe, esperanza y caridad, en todo conforme a las Escrituras.

Crónica mozárabe del 754, 70

En la crónica, escrita en latín, Urbano es descrito como veteranus melodicus de la catedral. Aunque habitualmente se interpreta como el maestro de canto o chantre, en el siglo VIII aún no existía ese cargo. El término de melodicus debe ser interpretado según el modo bizantino, de quien la iglesia visigoda copió muchas maneras. El melodicus en el mundo bizantino venía a ser algo similar a poeta himnógrafo y compositor de música sacra.

Por otro lado, el arzobispo Cixila de Toledo (c. 774 -c. 783) cita a Urbano y a Evancio como fuentes orales con las que tuvo contacto y que le transmitieron anécdotas y milagros que luego plasmó en su Vida de San Ildefonso.

La misma crónica nos informa de su muerte, acaecida en la misma época que la muerte del valí ‘Uqba y el ascenso de su sucesor a ‘Abd al-Malik ben Qaṭan, es decir, en torno al 741:

Por la misma época , los teólogos Urbano y Evancio, varones destacados por su vida de santidad, se dirigen alegres al encuentro del Señor y descansan en paz.

Crónica mozárabe del 754, 83

Posteriormente, apareció una tradición en la que se decía que Urbano había desempeñado el cargo de arzobispo de Toledo en esta época y fue introducido, indebidamente, en algunas lista episcopales tardías. Por esa época fueron obispos Sinderedo (710 -731) y Sunieredo (731-758).