[Del árabe hispano as-ṣáyfa (الصَّيْفَة), y este del árabe clásico as-ṣā’ifah (الصَّائِفَة), ‘cosecha o expedición estival’]
En el contexto de la alta Edad Media, una aceifa es una expedición militar, generalmente anual, que los andalusíes realizaban habitualmente en verano contra tierras cristianas.
Su principal objetivo era neutralizar focos de presión sobre las fronteras musulmanas, eliminando núcleos de actividad militar y repoblación —que eran potenciales puntos de partida para organizar acciones posteriores contra el territorio islámico— ahuyentando a sus habitantes, aniquilándolos o cautivándolos. Por lo tanto las tácticas habituales eran el desmantelamiento de fortalezas, la destrucción de aldeas y la tala de campos. Además, desde el punto de vista táctico, la destrucción de cosechas y el secuestro de ganado impedía a los cristianos preparar ataques al año siguiente; y al arrasar las fortalezas se dejaba inerme a toda la zona a merced de ulteriores incursiones.
Por último, se conseguía además que la supremacía andalusí fuese admitida durante el resto del año en una zona que sufría la aceifa. El botín solía ser por lo general motivo secundario.
Las más conocidas fueron las aceifas llevadas a cabo por Almanzor y por su hijo ʿAbd al-Malik
En el mundo árabe medieval, el término tenía un “gemelo” estacional: la šatwa o as-šatwa, الشَّتْوَة en árabe, que significa literalmente “invierno” o “lluvia”. Era la expedición de invierno. Sin embargo, en la península Ibérica las šatwas fueron muy raras debido al clima del norte y al barro, por lo que la aceifa (expedición de verano) se convirtió en la palabra estándar para las grandes ofensivas anuales.