Castilla es quizás una de las regiones históricas españolas que más ha variado su representación cartográfica con el paso del tiempo. No solo porque su devenir histórico hizo que fuera incorporando amplias regiones de la península Ibérica, también porque en el siglo XX ha sido dividida en unidades administrativas de nueva creación.

Todo ello ha derivado en que como unidad geográfica Castilla sea un término actualmente ambiguo, poco definido y que sea necesario en la mayor parte de las ocasiones, definir el período temporal para poder dibujar el mapa de Castilla en esa época.

Si consultamos un mapa de España político actual no existe una región denominada Castilla. Existen dos comunidades autónomas que contienen el topónimo en su nombre y que representan una parte de lo que durante siglos se consideró el reino de Castilla. Castilla y León y Castilla-La Mancha son esas dos comunidades. Sin embargo, ante del establecimiento de las comunidades autónomas, existían otras dos demarcaciones: Castilla La Vieja y Castilla La Nueva.

Cuando nace Castilla (s. IX) es un territorio situado, a grandes rasgos, entre las actuales Cantabria, Álava y Burgos. En su expansión hacia el sur alcanza las estribaciones del Sistema Central y en el momento de la máxima expansión del condado de Castilla (inicios del siglo XI) ocupa las actuales provincias de Vizcaya, gran parte de Álava y Cantabria, Burgos, y grandes porciones de las de Palencia, Valladolid, Segovia y Soria.

Con el fin del califato de Córdoba (1031) y la conversión del condado en reino a partir de Sancho II (1064), Castilla va a continuar su expansión a costa de los reinos taifas. Antes de su unión definitiva con el reino de León en el 1230, el Reino de Castilla ocupa el actual País Vasco, Cantabria, Burgos, Palencia, Soria, La Rioja, Valladolid, Ávila, Segovia, Madrid, Toledo, Cuenca, Guadalajara, el este de Salamanca y noreste de Cáceres, Ciudad Real y amplios territorios de Jaén y Albacete.

Reino de Castilla hasta 1212

Reino de Castilla hasta 1212

Divisiones de reinos en la Corona de Castilla

Divisiones de reinos en la Corona de Castilla

Tras la unión de los reinos de Castilla y de León, la Corona de Castilla se expande por el resto de los territorios musulmanes hasta que en 1492 se incorpora el reino de Granada. Mientras tanto Castilla había conquistado las Islas Canarias. Por último, después de la unión de las Coronas de Castilla y de Aragón, la Corona de Castilla se anexionará la practica totalidad del reino de Navarra (1512) además de ser la impulsora de las conquistas en América.

Divisiones regionales dentro de la Corona de Castilla

Durante la época de los Austrias, la Corona de Castilla se divide en una serie de reinos. Entre ellos están el Reino de Castilla La Vieja (Cantabria, Burgos, La Rioja, Palencia, Segovia, Soria y Ávila), el Reino de León (León, Zamora, Salamanca y Valladolid) y el Reino de Toledo o Castilla La Nueva (Guadalajara, Cuenca, Madrid, Toledo, Ciudad Real). 

En el siglo XVIII, Carlos III asignaba al llamado reino de Castilla la Vieja las provincias de Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia (con límites distintos de los actuales, ya que no existían ni la provincia de Santander (perteneciente en su mayor parte a la de Burgos y la de Toro) ni la provincia de Logroño (integrada casi por completo en las provincias de Soria y Burgos). Por otro lado, la franja norte de la actual provincia de Guadalajara estaba incluida en Soria y las actuales comarcas toledanas de la Campana de Oropesa y la Sierra de San Vicente pertenecían a la provincia de Ávila.

 

Cambios en los siglos XIX y XX

La división territorial de España en provincias de 1833 establecía que «Castilla la Vieja se divide en ocho provincias: Burgos, Valladolid, Palencia, Ávila, Segovia, Soria, Logroño y Santander», mientras que Castilla La Nueva la componían Madrid, Guadalajara, Toledo, Cuenca y Ciudad Real.

División en regiones en 1833

División en regiones en 1833

En el proyecto federal de la I República (1873), Castilla la Vieja se diseñó como un estado federado que abarcaba las actuales comunidades autónomas de Castilla y León, Cantabria y La Rioja, mientras que Castilla La Nueva, ocupaba Madrid y la actual Castilla La-Mancha salvo la provincia de Albacete.

En 1933, durante la II República, Castilla la Vieja era una de las regiones con derecho a nombrar un vocal en dicho Tribunal. Esta ley recogía la formación de Castilla la Vieja por las provincias de Ávila, Burgos, Logroño, Palencia, Santander, Segovia, Soria y Valladolid. Esta la división regional que se mantuvo hasta la constitución de las actuales Comunidades Autónomas.

Proyecto de Estados Federados de la I República (1873)

Proyecto de Estados Federados de la I República (1873)

Regiones con derecho a nombrar un vocal en el Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República (1933)

Regiones con derecho a nombrar un vocal en el Tribunal de Garantías Constitucionales de la II República (1933)