Como resultado de la labor de documentación y catalogación que se lleva realizando desde el año 2015 de una serie de grabados pastoriles localizados en los alrededores del municipio de Riocavado de la Sierra, se han localizados motivos que pueden ser adscritos a la Alta Edad Media.

Estos letreros, de momento un total de 866, eran realizados por los pastores para entretenerse. Los hacían en las pizarras del monte y tienen motivos muy variados. Los más comunes (392) llevan el nombre la fecha y algún mensaje, siendo el más antiguo de 1801.

En verano de 2019, mientras se trabajaba en el proceso de las prospecciones, se ha descubierto un nuevo yacimiento altomedieval que data de los siglos VII al X. Se ha llamado yacimiento Cambrones y según el director de la excavación, como confirma Iñaki Líbano: “Han aparecido placas de pizarra muy marcadas con símbolos altomedievales, cruces bizantinas y motivos de esa época”.

En concreto, son tres grabados en tres bloques de pizarras de Peña Hueca apenas separados por centímetros, uno de ellos es el que cobra mayor importancia, y queda claro que no tienen nada que ver con los graffitis de los pastores. En apenas 70 centímetros de longitud por 30 de ancho, se ha descubierto un plano (es decir, un dibujo arquitectónico), con influencias bizantinas en la decoración, que se corresponde con la planta mozárabe del monasterio de San Millán de Suso o Monasterio de Suso, cercano a San Millán de la Cogolla, a apenas unos 30 kilómetros en linea recta de Peña Hueca.

Además de la planta arquitectónica hay otro grabado de tres antropomorfos que tienen una presencia importante en el panel y que todo indica que se trata del propio San Millán, en el centro y sobre su cabeza una aureola de santidad y otros elementos que podrían indicar poder, y dos discípulos a ambos lados, uno con brazos en cruz y otro sin brazos.

Unos milímetros más arriba de estas figuras está grabadas otras que parecen representar a alguien montado a caballos, además de otros símbolos, como cruces, signos circulares o signos en parrilla y hojas. En todos estos grabados tiene claramente influencia bizantina, como se ve en los dientes de sierra o diente de lobo, tanto en las figuras humanas como en el resto de elementos.

El origen de Riocavado

El origen del actual asentamiento de Riocavado lo debemos situar dentro del proceso de reorganización del territorio castellano a partir de la segunda mitad del siglo IX. Una vez poblado el valle del Arlanza en el último tercio del siglo, es cuando se empieza la reorganización de la tierra siguiendo en gran medida lo ya existente. Posiblemente se convirtió por su situación estratégica en un lugar fortificado y poniéndose bajo el dominio de una familia nobiliar.

En 1004 Laín González parece que hace una donación en Riocavado a San Pedro de Arlanza. La primera referencia segura la encontramos en un documento de Arlanza, año 1062, en que María Fortuniz hace una amplia donación de derechos y posesiones entre las que figuran las que tenía “… in río Cavado… “.

En 1078 el monasterio de San Millán recibe del señor Gonzalo González y de su esposa Pella una amplia donación y entre las pertenencias que entregan figura: “Et in rivo Cavato nostram (partem) ad inte-grum con suis divisis”.

En el año 1083 el cenobio de Cardeña recibe otra heredad en Riocavado refiriéndose al mismo con la expresión: “una divisa in villa prenominata que appellatur río Kavato cumsuo solare populato in illa divisa que fuit de germano meo García Fernández”.