La ermita rupestre de Cambarco se encuentra localizada en esta población del municipio de Cabezón de Liébana, en la parte baja del pueblo, en la misma orilla del río.

Ermita de Cambarco

Es una construcción excavada aprovechando los estratos de lastra. En planta tiene tres ábsides dispuestos en forma de trébol y una nave de un tramo, al final de la cual se localizaría la puerta de ingreso, en el lugar que ocupa la actualmente.

Plano y planta de la ermita de Cambarco (Tomado de Campuzano Ruiz, Enrique: La ermita rupestre de Cambarco (Cantabria))

Todos los paramentos laterales han sido recubiertos con muros de sillarejo de toba para acondicionar las divisiones de los ábsides y nave con los correspondientes arcos, conformando un espacio central o crucero. Los arcos, también de toba, sobre cimacios lisos, son rebajados por imposición tectónica.

Interior de la ermita de Cambarco

Su cronología puede pertenecer a finales del siglo VIII o principios del IX, dentro de la pervivencia de la tradición hispano visigoda, en cuanto a su estructura, y como eremitorio asimilado a un monasterio próximo, en cuanto a su función.

Por las mismas fechas es posible que existiera ya el monasterio de San Andrés (en lugar que ocupa el actual cementerio y algunos de cuyos restos se encuentran en la Iglesia de San Andrés de Cambarco), citado en 1145, que luego pasará a depender del monasterio de Piasca, donde hoy se puede contemplar la Iglesia de Santa María la Real de Piasca.

Fue descubierta en 1983 tras la caída de un argallo que dejó al descubierto un agujero por el que se podía acceder con dificultad a su interior. En un principio se pensó que era una antigua bodega pero varios expertos como Enrique Campuzano y Ramón Bohigas se encargaron de comprobar y reafirmar los estudios realizados por los descubridores.

Fue restaurada en el año 1997 promovida por la Asociación del Año Jubilar Lebaniego. Fue bendecida por el obispo de Santander en el mes de mayo de 1998, junto con una talla de madera policromada de la Virgen de la Cueva, realizada por el sacerdote lebaniego, Benito Velarde, que fue trasladada en procesión y en andas desde la ermita, hasta la iglesia parroquial de Cambarco. Una verja permite que se pueda observar su interior y, a la vez, se conserve su estructura.