El 2 de marzo de 2018 se cumplieron 150 años del descubrimiento del yacimiento arqueológico de Santa Lucía en el municipio segoviano de Aguilafuente. El yacimiento está situado dos kilómetros al sureste de Aguilafuente, donde se encuentran los restos de una villa romana y una necrópolis visigoda. Parte de estos restos, los llamativos mosaicos romanos y el interesante ajuar visigodo, están expuestos hoy día en el Aula Arqueológica de Aguilafuente y en el Museo de Segovia.

Con el hallazgo de los primeros restos comenzaron en 1868 las primeras excavaciones de los pavimentos encontrados, que finalizaron ese mismo año, cubriéndose de nuevo los mosaicos descubiertos y volviéndose a cultivar la parcela en la que se encontraban.

Cien años después, en 1968, se iniciaron las excavaciones arqueológicas en el yacimiento arqueológico de Santa Lucía tras una centuria de abandono. Un grupo de niños del colegio de Aguilafuente participó en el programa de RTVE «Misión Rescate» a instancias del entonces maestro José Martín Pascual, y gracias a la difusión del programa, la Dirección General de Bellas Artes encomendó la supervisión de los trabajos a Rosario Lucas y Vicente Viñas, que comenzaron las excavaciones científicas del yacimiento, prolongadas hasta 1972. En esos años se sacaron a la luz una villa romana datada a finales del siglo IV gracias a los mosaicos encontrados en una de las salas principales, y una necrópolis visigoda fechada a finales del siglo VI y principios del siglo VII con gran cantidad de ajuar personal.

A finales de 2017, el Ayuntamiento de Aguilafuente recibió la notificación de una ayuda para la limpieza y consolidación de los restos romanos de Santa Lucía, y este año se cumple otro aniversario, ya que hace 25 años de la última intervención realizada en el yacimiento en 1993, correspondiente a los trabajos de adecuación y consolidación de los restos arqueológicos dando el primer paso para habilitar la villa para visita, si bien el proyecto no pasó del papel. Ese año, se realizó una limpieza superficial de los restos arqueológicos, la restauración de los muros conservados y la protección de toda la superficie, además de la realización de dos sondeos estratigráficos. Este año 2018 continuarán los trabajos.