En enero de 2017 las obras de reforma en la calle Palacio de la localidad segoviana de Cuéllar sacaron a la luz restos medievales y prehistóricos. Luis Villanueva y Ana Sandoval, de la empresa Antequem, han dirigido el trabajo arqueológico, que ahora ha dado sus frutos en un documento «voluminoso, bien documentado, estructurado, y que recoge las conclusiones sobre nuestra historia y nuestro pasado»

Las obras comenzaron por el entorno de la iglesia, alterado por la inclusión de abastecimientos y zanjas, a pesar de lo cual se pudo distinguir una zona de la necrópolis medieval de la iglesia, parte de la cual se encuentra descubierta y puesta en valor en la parte posterior del templo. También encontraron niveles pertenecientes a la Edad del Hierro. A medida que los trabajos continuaron por la calle Palacio, se fue levantando el firme y comenzaron a salir tanto niveles de la Edad del Hierro como islámicos, por lo que hubo que cambiar el planteamiento y realizar un estudio arqueológico más exhaustivo en una zona que estaba poco alterada, puesto que no había zanjas de servicios. En ese momento se planteó realizar la intervención arqueológica de la mayor parte de la superficie afectada por la obra, trabajos que se prolongaron durante un mes y que dieron como resultado numerosos hallazgos que han conseguido constatar la existencia de un asentamiento islámico en el lugar, además de encontrar 705 fragmentos y elementos, cerámicas y restos que abarcan desde el siglo VI antes de Cristo hasta el XV. Ana Sandoval explicó que al dar con la calle se encontraron con la base geológica y que se marcaron en total unas 40 zonas circulares, ovaladas o cuadrangulares, que se fueron marcando y delimitando. «El relleno oscuro de tierra llamaba la atención a los viandantes, y a nosotros nos decía que tenía restos arqueológicos: había restos de vasijas, huesos, madera…».

En un primer momento, el estudio de esos restos indicó que se encontraban evidencias de época medieval, y más en concreto de época islámica, lo que supone un gran descubrimiento para la historia de la villa, puesto que existe conocimiento de restos islámicos, pero no de su asentamiento como tal. Se conocía la existencia de una necrópolis, que se excavó hace unas décadas y donde se descubrieron casi un centenar de enterramientos. Y también se sabía, por documentación histórica, de la existencia de una comunidad importante de mudéjares, incluso noticias sobre cuadrillas de albañiles que eran de Cuéllar y que participaron en las obras del Monasterio de Retuerta, por ejemplo.

Pero hasta el momento no se conocía el lugar donde vivía la comunidad islámica de Cuéllar. Según detalló Sandoval, las excavaciones, hasta entonces habían dejado algún resto cerámico aislado, pero cosas muy puntuales, «y nos faltaba encontrar esa zona de asentamiento, pero con el estudio arqueológico y las excavaciones, hemos podido definir una zona donde había una serie de viviendas que han correspondido a la ocupación medieval de raigambre islámica de Cuéllar entre los siglos VIII al X ó XI». Esto lo marcan los materiales encontrados dentro de las antiguas cabañas y viviendas, hallados al realizar pequeños rebajes en el terreno natural. Excavando un poco en profundidad se han encontrado las marcas de las plantas de las viviendas, mientras que los muros laterales se levantaban mediante entramados de madera o manteados, aunque en algunos puntos también utilizan piedras para su sujeción. Según los expertos, son unas viviendas bastante endebles, por lo que es difícil encontrar restos de más entidad.Se trata de casas muy sencillas, de una población pobre o con pocos medios, en cuyo interior se conservan restos de hogares donde sus habitantes hacían su comida y se calentaban; y también de silos, hoyos excavados en el suelo que servían para guardar víveres o excedentes de la cosecha para pasar el invierno.
También en Zamora

El tipo de población viene marcado por los restos de cerámica. «Hemos podido ver que sí que hay una ocupación bastante importante y que hay restos en otros sitios cercanos, e incluso llegan a encontrarse cosas similares tanto de las viviendas excavadas como de las cerámicas en Zamora, de esta misma época», señaló Sandoval. La arqueóloga también detalló que estas poblaciones, según fueron pasando los siglos, probablemente se fueron cristianizando, «obligados por la presión social y política, y van perdiendo su definición como tal y acaban diluyéndose entre los modelos cerámicos ya más cristianos; se van perdiendo y acaban por olvidarse».

Aunque tras descubrirse y datarse el asentamiento, este se tapó de nuevo, la excavación ha permitido elaborar una memoria en la que se recogen de manera exhaustiva todos los datos que se han podido extraer de los trabajos, con los que se puede descubrir qué comían o qué ganado tenían. Los silos también apuntan a una población agrícola, con lo que se va definiendo cómo era la población.

Además de las viviendas y el barrio de época islámica, los trabajos arqueológicos llevaron al hallazgo de numerosas piezas cerámicas. De las que se han documentado existen algunas bastante completas, que permiten definir tipologías. Se han encontrado jarras, platos, vasos casi completos y jarritas. Todas ellas se han depositado en el museo de Segovia, según apuntó el concejal de Patrimonio, y el acta del depósito se ha incluido en la memoria de los trabajos, con un inventario de las 705 piezas encontradas. Algunas están prácticamente completas, como es el caso de una pequeña jarra a la que únicamente le falta la piquera. En otros casos, están arregladas con una especie de grapas. Destacan un lote de piezas hechas a mano, que corresponden a la segunda Edad del Hierro, y otro conjunto importante de piezas medievales, islámicas y cristianas, que demuestran que «era un poblamiento que fue conjunto. La ciudad tenía su población judía, islámica y cristiana», detalló Sandoval.

Junto al barrio de época islámica, pero algo alejado de la zona habitada, también se hallaron dos hornos cerámicos. Una situación normal, porque la de los hornos es una zona de fuego con peligro de incendio, por lo que lo habitual es encontrarlo en el perímetro más cercano. Se trata de dos hornos en batería, de pequeñas dimensiones, bastante alterados, porque habían perdido la parte superior de lo que sería la cámara de cocción. Pero se han encontrado las parrillas, «que estaban bastante bien, están excavadas sobre los niveles de la Edad del Hierro más antiguos, pero las cerámicas que hemos encontrado en el proceso de excavación del horno nos indican que se asocia a la zona islámica», apuntaron los arqueólogos.

Los arqueólogos han podido hacer una pequeña recreación de cómo serían esos hornos», lo que se ha incluido también en el informe, que recoge fotos de todo el proceso de excavación y una aérea realizada con un dron, para poder geolocalizar todas las estructuras. Una copia se ha presentado en Patrimonio Histórico y Arqueológico de la Junta, otra en el Museo Provincial y una tercera permanecerá en el Ayuntamiento, que realizará una copia más para que pueda consultarse en la biblioteca municipal.