Durante unas décadas parte de la antigua Septimania visigoda, localizada en el sur de la actual Francia, fue también dominada por los valíes de al-Andalus.

Esta fue, además, la última porción del reino visigodo que cayó bajo dominio musulmán. Regida unos años por el rey Ardón, obtuvo ayuda del vecino reino franco. Pero, finalmente, en el año 725, la Septimania al completo fue conquistada y se mantendría bajo gobierno musulmán hasta el año 759.

Una de las últimas ciudades conquistadas por los valíes musulmanes fue la famosa ciudad de Carcasona. Hubo un primer intento en el 721 al cargo del valí al-Samh, pero éste desistió y se dirigió hacia Toulouse, siendo brutalmente derrotado por el duque aquitano Eudes.

Fue definitivamente el valí ‘Anbasa ben Suhaym quien el 725 incorporó las últimas ciudades de la Septimania: Nimes y Carcasona. Según al-Kamil:

En el 107H (19 mayo 725 – 7 mayo 726) ‘Anbasa ben Suhaym al-Kalbí, gobernador de al-Andalus, a la cabeza de un ejército numeroso, hizo una incursión en el país de los francos. Asedió la ciudad de Carcasona, cuyos habitantes debieron, para obtener la paz, ceder la mitad de su territorio, entregar a los prisioneros musulmanes y el botín que habían hecho, pagar tributo y concluir con los musulmanes una alianza ofensiva y defensiva. Entonces ‘Anbasa se retiró.

Gaspariño García, Sebastián: Historia de al-Andalus según las Crónicas medievales. Tomo IV, 718-756, Ed. Fajardo el bravo, 2007, pág. 55

Esta incursión es también documentada por numerosas fuentes documentales francas a la que se refieren como la Primera venida de los sarracenos. 1

Dos de ellas, los Anales de Aniano y el Chronicon Moissiacense son algo más descriptivas en su información. Los Anales de Aniano dicen:

Ambisa, el rey de los sarracenos, con un enorme ejército ataca la Galia tras el quinto año; toma por asalto Carcasona y la captura, y hasta consigue Nimes por capitulación, llevando sus rehenes a Barcelona.

Gaspariño García, Sebastián: Historia de al-Andalus según las Crónicas medievales. Tomo IV, 718-756, Ed. Fajardo el bravo, 2007, pág. 56

Ese mismo año, concretamente el 22 de agosto, ‘Anbasa destruyó y saqueó la ciudad de Autun. De este modo demostraba su completo dominio de la zona.

El dominio musulmán

No se tienen noticias concretas de Carcasona durante el dominio islámico.

Carcasona se mantuvo bajo poder musulmán hasta aproximadamente el año 752, cuando fue tomada por un ejército franco al mando de Pipino el Breve.

Precisamente de este momento parece proceder la leyenda de la Dame Carcas, uno de los símbolos de la ciudad.

La leyenda de la Dame Carcas

Según una tradición, el topónimo Carcasona deriva del nombre de una princesa sarracena protagonista de una anécdota cuya historia, elevada al rango de leyenda, remonta a los tiempos de la ocupación musulmana y del emperador Carlomagno a principios del siglo VIII.

​Tras ser ocupada por las fuerzas musulmanas que acababan de conquistar el reino visigodo de Hispania y sus posesiones de Septimania, la plaza fuerte de Carcaso se dispuso a afrontar un asedio emprendido por el ejército de Carlomagno que se extendió durante cinco años. Al frente de los caballeros que defendían la ciudad se encontraba la dama Carcas, pues su esposo había resultado muerto.

Al inicio del sexto año del sitio las provisiones de alimentos y agua comenzaron a escasear y Carcas ordenó entonces realizar un inventario de los recursos todavía disponibles. La población le presentó como únicos víveres un cerdo y un saco de trigo, pero a pesar de ello la dama Carcas ideó una estratagema, ordenando que se cebara el animal con todo el trigo contenido en el saco y a continuación, que se lanzara al pie de las murallas desde la torre más alta de la fortificación.

La reacción de Carlomagno y sus tropas ante el espectáculo del animal lleno de trigo que acababa de ser desperdiciado fue la de interpretar que los habitantes disponían de víveres en abundancia por lo que cayendo en el engaño y considerando inútil el ataque, dispusieron retirarse poniendo fin al asedio.

A la vista del ejército imperial en retirada, Carcas ordenó que se hicieran sonar todas las campanas de la ciudad y fue en ese momento que uno de los hombres de Carlomagno exclamó: “¡Carcas sona!”

Busto original de la Dame Carcas, erosionado con el tiempo
Busto original de la Dame Carcas, erosionado con el tiempo
Réplica del busto de la Dame Carcas en la puerta de Narbona de Carcasona
Réplica del busto de la Dame Carcas en la puerta de Narbona de Carcasona

  1. Entre ellas los Annales Laureshamenses, Annales Nazariani, Annales Alamannici, Annales Sangalleses Breves, Annales Augienses, y los Annales Sangalleses Maiores.