A daros gracias vinieron los siete infantes de Lara y encontraron, cosa rara, que siete puertas se abrieron

Cuenta la leyenda de los Siete Infantes de Lara que Ruy Velasco, tío de los infantes, preparó una expedición militar contra los musulmanes en la frontera soriana con el objetivo final de traicionar y asesinar a sus sobrinos. Mientras los infantes estuvieron en la zona recorrieron varias localidades y les ocurrieron diversas adversidades

Entre ellas se cuenta que mientras los Infantes almorzaban y descansaban en la cercana Sierra del Almuerzo se les apareció la virgen y les avisó de que un importante contingente musulmán estaba a punto de encontrarse con ellos. Apresuradamente los infantes interrumpieron el almuerzo y se dirigieron a buscar la protección de una iglesia. Iban tan rápido que no se pararon al llegar al edificio y, milagrosamente, se abrieron siete arcos en el pórtico para dejarles paso.

Y efectivamente hoy en día en la sencilla y a la vez preciosa iglesia románica de Nuestra Señora de la Concepción de Omeñaca podemos ver que, en su lado sur, su galería porticada tiene siete arcos decorados por bellos capiteles.

Iglesia románica de Omeñaca

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