Salamanca (siglos VIII-XV) Book Cover Salamanca (siglos VIII-XV)
Corpus inscriptionum Hispaniae mediaevalium, 2
Natalia Rodríguez Suárez
Epigrafía medieval
Universidad de león
1997
290

El presente volumen como es recurrente en estas ediciones, está dividido en dos partes: la primera, un estudio  de las inscripciones donde se pone de relieve su interés y valor cultural, una segunda parte correspondiente a la colección propiamente dicha.

Salamanca presenta sus propias peculiaridades  que la autora nos devela. La epigrafía salmantina está ligada a la actividad artística, de manera que este estudio puede resultar importante no solo a los historiadores y paleógrafos sino especialmente a los historiadores del arte.

La colección está formada por 228 inscripciones más  un amplio álbum de fotografías de todas aquellas inscripciones conservadas. El grueso de la colección se centra en la baja edad media, no obstante  es de destacar la existencia de algunas piezas por su antigüedad y particularidades. Es el caso de las hortationes y posible crónica datadas en el año 723  que se localiza en Santibáñez de la Sierra, concretamente en la ermita de San Juan y hoy desaparecida. La autora recoge la noticia y el texto de la inscripción acompañado de un amplio aparato crítico de interés. Un silencio se abre hasta el siglo XI donde nos encontramos con la segunda inscripción  de la colección y primera de las conservadas: el epitafio sepulcral de Pedro Bernardo del Carpio de 1075.

El volumen de inscripciones es mayor en el siglo XII con la construcción de iglesias y  sus  consabidas consagraciones que junto a los enterramientos de personajes principales en su interior  se convertirán en consecrationes y epitafios sepulcrales. La construcción de la catedral vieja, de conventos como Santa Clara y San Francisco en el siglo XIII servirá de  espacios  de celebración y de liturgia y cómo no de  publicidad de las instituciones. Las inscripciones incrementan su número y desarrollan nuevas tipologías epigráficas.  En este sentido debemos destacar “los documentos en piedra”  donde la epigrafía se hace eco de las disposiciones jurídicas de papas, reyes y obispos, para su mejor y más eficaz difusión. Valor jurídico del documento y valor publicitario de la inscripción son fases a nuestro juicio inseparables.  Podemos comprobarlo en el mandato de Fernando I haciendo una donación al monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca (nº 199) o las indulgencias de los papas Clemente IV y Nicolás IV (nº 46) donde se reúne en un epígrafe varias litterae gratiosae.

Las inscripciones de los siglos XIV y XV constituyen una fuente de indiscutible valor para la historia del arte donde  las noticias sobre los promotores  y las suscripciones de los artistas  ocupan un espacio cada vez más notable en los edificios y obras de arte. Nicolás, Gil, Gonzalo, Francisco, Diego son nombres de artífices de la obra que suscriben en ella.   Antón Sánchez, Disan Pisone o Fernando Gallego, se hacen acompañar, además de su apellido, de su cargo como “magister”. Entre los promotores  aparecen obispos como Gonzalo de Vivero, o racioneros como Andrés de Valladolid o particulares  como Antonio Ruiz que mandó realizar  el sepulcro de su yerno Alfonso Sánchez para él y su hija.

El desarrollo de la escritura de diseño en el siglo XV con la introducción de la escritura prehumanística y el pluralismo gráfico de este periodo son las características a destacar de  esta colección por su número –ciento veinte- y por sus peculiaridades gráficas.

Todo ello hace que este volumen de la colección tenga carácter propio y un interés que  no defraudará a quienes lo consulten.