El 6 de julio de 2021 se incluía en la lista roja del patrimonio de Hispania Nostra el castillo de Lara de los Infantes. Las razones: se encuentra en estado de ruina, con importantes problemas estructurales que amenazan con el colapso total de los paramentos conservados, así como daños causados por los furtivos y las excavaciones clandestinas.

Aunque la fortaleza cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), no ha impedido que su conservación no haya estado a la altura de su importancia histórica. No en vano, dicho castillo, cuyos orígenes se remontan al siglo X, supone uno de los centros de poder del primitivo condado de Castilla. Es más, el edificio se ha identificado como el lugar de nacimiento del conde Fernán González.

En todo caso, la historia de la fortaleza está plagada de vaivenes, ya que su misma titularidad ha pasado de unas manos a otras durante siglos, perteneciendo a la familia de los Lara, de la Corona y del Concejo de Burgos. Originalmente, la fortaleza contaba con una torre del homenaje, varios edificios complementarios y una muralla defensiva, orgullo de una de las grandes estirpes nobles castellanas.

Sin embargo, a medida que pasaron los siglos, su poder fue decayendo y el castillo entró poco a poco en una fase de olvido que culminó con su abandono definitivo en el siglo XVII y la posterior declaración del estado de ruina. De las construcciones originales, hoy sólo se conservan restos de la torre del homenaje, una gran cisterna, evidencias de otras estructuras y un foso perimetral, que debió contar con una barrera en su frente más expuesto.

Se trata, pues de uno de los elementos patrimoniales de mayor relevancia histórica de cuantos han entrado en la Lista Roja en Burgos en los últimos años, y lo ha hecho ante el evidente riesgo de colapso total de algunos de los restos aún visibles.