Son muy escasas las menciones a mujeres que hayan hecho ciencia en la Edad Media europea tanto en el mundo cristiano como en el musulmán. En al-Andalus tenemos una gran cantidad de información sobre científicos y de hombres sabios conociendo a varios centenares de personas que entre los siglos VIII y XV practicaron las más diversas disciplinas científicas.

Pero, ¿hubo mujeres que hicieron historia en la ciencia de al-Andalus? Posiblemente así fue pero, por desgracia, apenas tenemos noticias de ellas y, si las hubo, sus avances o logros han quedado sumidos en la oscuridad del tiempo.

En el contexto de la sociedad andalusí las mujeres cultivadas no eran muchas y tampoco tenían en general una plena libertad para elegir a qué se dedicaban. En general, de los datos que han llegado a nuestros días, se deduce que la gran mayoría se enfocó a las materias religiosas: Corán, derecho coránico, hadit, etc. Y otro grupo más reducido se dedicó a las materias profanas dentro de las que abundaban, sobre todo, la poesía, el canto, la gramática y la lexicografía. Fue reducidísimo el conjunto de mujeres que se dedicó a lo que hoy en día llamado propiamente ciencia: matemáticas, medicina o astronomía.

Además, también influía el hecho de si eran esclavas (aunque luego fueran manumitidas) o de condición libre. Las mujeres libres se dedicaban más o menos de manera equitativa tanto a las materias religiosas como a las profanas. Pero, de entre las esclavas, una mayoría abrumadora practicaba las artes profanas, en especial la poesía -más como recitadoras o cantoras que como autoras-, la lengua y las labores de copia de obras y caligrafía.

Es evidente que esta acusada inclinación de las esclavas por estos tipos de actividad no era debida a una elección libre; muy al contrario, esas cualidades intelectuales estaban íntimamente ligadas a su condición social y eran reflejo del adiestramiento especializado al que habían sido sometidas. Pero es que las mujeres libres tampoco lo eran realmente a la hora de decidirse por una u otra ciencia. Descontando algunos casos aislados y llamativos, la mayor parte de las veces la formación cultural no era otra cosa que el poso que en ella había dejado el entorno familiar.

Algunos de esos preciosos y escasos ejemplos de mujeres con vocación científica fueron:

  • La esclava astrónoma de al-Hakam II (s. X). Al-Hakam II envió una joven sierva (wasifa) que había en el alcázar, que era una copista (katiba) de gran inteligencia, a Abu l-Qásim Sulaymán b. Ahmad b. Sulaymán al-Ansári al-Rusáfi al-Qassám para que le enseñara astronomía, el manejo del astrolabio y cosas parecidas. Se dedicó a ello haciéndose una experta, a lo que la ayudó su natural inclinación a esta ciencia que llegó a dominar en unos tres años, al cabo de los cuales causó la admiración del califa que la puso a trabajar en lo que había aprendido en el alcázar.
  • Umm ‘Amr bint Abū Marwān b. Zuhr (m. d. 580H/1184). Era hermana de Abū Bakr b. Zuhr, es decir, de la misma familia que el famoso Avenzoar, destacado médico andalusí, filósofo y poeta. Destacó en medicina por su habilidad para los tratamientos. Fue por ello elegida por los almohades para que tratara a sus mujeres, sus hijos y sus esclavas y le pedían consejo sobre medicina para los hombres.