La escalera de caracol es un peculiar invento arquitectónico que ayuda a salvar grandes alturas ocupando poco espacio. Seguro que todos tenemos en mente las escaleras de caracol de los castillos medievales o de palacios como el Alcázar de Segovia pero, ¿cuándo surgen las escaleras de caracol? ¿Existen ejemplos en el arte prerrománico de la península Ibérica?

Orígenes

Según la reciente tesis del arquitecto y profesor Alberto Sanjurjo sobre las escaleras de caracol¹:«Los ejemplos más antiguos conocidos de escaleras de caracol en Occidente provienen de los primeros siglos de nuestra era y están asociados a construcciones de tipo conmemorativo, funerario o civil, romanas. Destaca de entre ellas la columna trajana, construida en el 113 por Apolodoro de Damasco en los Foros de Roma. Esta columna, conservada en la actualidad, fue profusamente representada por los tratados de arquitectura desde el Renacimiento como el de Serlio, Caramuel, Piranesi, Rondelet y, más recientemente, Canina. Choisy describe en El arte de construir en Bizancio un grupo de escaleras de caracol cubiertas por bóvedas helicoidales y construidas entre el siglo IV y VIII; a esta misma época pertenecen otras escaleras con bóvedas aparejadas de forma desigual con sillarejos y sillares de pequeño tamaño sin reglas de traba claras, pensadas al igual que las de Choisy para ser revestidas con un mortero. Herederas de estas bóvedas de la antigüedad son las escaleras de caracol de la Edad Media que se extienden sobre todo a partir del siglo XIII.»

¿Para qué utilizar una escalera de caracol?

Una escalera de caracol se construye en torno a un eje vertical que da soporte a la hélice en la que se disponen sus peldaños. Esta estructura hace que el espacio destinado a su construcción sea escaso y es la razón más importante para su uso. Pero también, sobre todo en edificios civiles y militares, tiene una función defensiva. Si el defensor está en la parte superior de la escalera y el atacante en la inferior, el defensor tendrá ventaja,  al disponer de un espacio suficiente para blandir un arma; sin embargo, si el atacante no es zurdo, no podrá manejar cómodamente su espada por la falta de espacio y chocará contra los muros.

Ejemplos en el arte prerrománico cristiano (s. V- s. XI) en la península Ibérica

Así que de origen romano, su tradición perduró a la caída del Imperio Romano en Bizancio pero ¿se siguió utilizando en los reinos bárbaros?. Debido a la escasez de edificios y restos arquitectónicos existentes en la actualidad construidos entre los siglos VI y XI es difícil saber con exactitud si la escalera de caracol se siguió utilizando en la península Ibérica. Sin embargo, algunos restos parecen indicar que así fue. Sin tratar de ser exhaustivos esta es una breve relación de evidencias de la utilización de las escaleras de caracol en edificios prerrománicos.

Dentro del arte visigodo (ss. VI-VIII) tenemos un ejemplo claro, el Baptisterio de Gabia Grande (Las Gabias, Granada), edificio semienterrado bajo tierra, un monumento único y excepcional en nuestro país. De planta cuadrada con una pila octogonal de mármol blanco en su centro, cubierto por bóveda de media esfera y con un ábside, una torre con escalera de caracol y una larga galería de acceso. Lo más probable es que fuera construido bajo la dominación bizantina de la zona entre los años 554 y 624 por lo que es clara la influencia de la arquitectura bizantina en la configuración de este edificio.

Escalera de caracol de Baptisterio de Gabia Grande

Escalera de caracol de Baptisterio de Gabia Grande

Ya en el prerrománico no tenemos ejemplos que hayan llegado hasta nuestros días, pero sí evidencias de que se pudieron construir escaleras de caracol. De piedra se sospecha que hubo por ejemplo en Santa Eulalia de Bóveda (Lugo). Lorena Vidal Caero apunta a que en época prerrománica hubo una escalera de caracol para ascender a un segundo piso construido sobre el ábside visigodo². Según José Esteban Uranga y Francisco Íñiguez en el Santuario de San Miguel Excelsis de Aralar (Navarra) se puede apreciar la existencia de una escalera de caracol de época prerrománica:«El doble piso está bastante definido asimismo por un pilar circular adosado a la edícula, bien visible en la planta y único de todo el templo en esta forma, justificado si allí hubo una escalera de caracol, de acceso a la capilla en alto, encima del porche. En tal caso la comunicación de porche y escalera se haría por el rincón derecho, a la entrada; y allí está, en efecto, el solado viejo de argamasa típico de los siglos IX y X y sólo en aquel sitio; todo el resto de los muros apoya en la roca.»³ Es posible que también existiera una escalera de caracol en el derruido monasterio mozárabe de San Pelay de Gavín (Huesca).

Otras evidencias de su uso proceden de las edificaciones religiosas rupestres existentes en las actuales provincias de Álava, Burgos y La Rioja. En este caso se habla de escaleras de caracol desmontables realizadas en madera. En algunas iglesias y monasterios rupestres se conservan marcas en las paredes que pudieron seguir de soporte para este tipo de estructuras.

Un ejemplo es la iglesia rupestre de San Martín en Albelda de Iregua (La Rioja) del siglo X. Su parte baja, donde se encuentra la iglesia, conocida como La Panera, conserva una estructura ideada para subir a las cuevas altas de La Peña. Se trata de un cilindro de 14 metros de altura y 2 de diámetro prácticamente excavado en su totalidad que conserva en su interior las muescas en las que iban encajados los escalones de dicha escalera de caracol desmontable.

San Martín de Albelda de Iregua

San Martín de Albelda de Iregua

  1. Sanjurjo Álvarez, Alberto: La escalera de caracol en los tratados de cantería españoles de la Edad Moderna y su presencia en el Patrimonio Construido hispánico: estudio geométrico y constructivo. Tesis doctoral, 2015. Universidad Politécnica de Madrid.
  2. Lorena Vidal Caero: Posibilidades de la aplicación de la Arqueología de la Arquitectura en Santa Eulalia de Bóveda (Lugo), Arqueología de la arquitectura, 2, 2003, págs. 275-283
  3. José Esteban Uranga Galdiano y Francisco Íñiguez Almech: Arte medieval navarro, vol. I, Arte prerrománico.  Caja de Ahorros de Navarra, 1971.