[¿? – c. 1058] También llamado Diego Laínez.

Noble que vivió en el condado de Castilla, en la frontera entre los reinos de León y Pamplona. Padre de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.

La información disponible sobre Diego Flaínez es muy escasa y, por ello, existen varias hipótesis acerca de su filiación y ancestros.

Sobre los ancestros de Diego Flaínez

Sabemos el nombre del padre del Cid y algunos de sus hechos gracias a la Historia Roderici o Gesta Roderici Campidocti, la biografía más antigua sobre el héroe escrita entre 1188 y 1190. En ella se recoge este linaje:

Éste [Laín Calvo] parece haber sido el origen de su linaje: Laín Calvo engendró varios hijos; entre ellos se contaron Fernando Laínez y Bermudo Laínez. Fernando Laínez a su vez engendró a Laín Fernández y Bermudo Laínez engendró a Rodrigo Bermúdez. Laín Fernández a su vez engendró a Nuño Laínez, y Rodrigo Bermúdez engendró a Fernando Rodríguez, Fernando Rodríguez a su vez engendró a Pedro Fernández y a una hija llamada Eylo. Nuño Laínez tomó a esta Eylo como mujer y engendró en ella a Laín Núñez. Laín a su vez engendró a Diego Laínez, y este Diego Laínez engendró a Rodrigo Díaz, el Campeador, en la hija de Rodrigo Álvarez.

Según esta genealogía del Campeador, Diego era descendiente de Laín Calvo, quien luego daría nombre a uno de los hipotéticos dos Jueces de Castilla. Sobre la identificación de este linaje con personajes históricos documentados existen en la actualidad dos hipótesis.

Hipótesis 1: Familia de infanzones castellanos

La primera teoría, apuntada por Ramón Menéndez Pidal y seguida, entre otros, por R. Fletcher y G. Martínez Díez, propone un linaje de infanzones castellanos. Para Martínez Díez, 1

Esta genealogía tan puntual y exacta, que no puede haber sido redactada sin contar con las memorias fielmente guardadas en la familia […] solo pudo ser compuesta por alguien que estuvo en íntima relación con el propio don Rodrigo o con su esposa doña Jimena.

El Cid Histórico, pág. 40

Según esta hipótesis, los antepasados paternos del Cid no pertenecían a la primera nobleza del condado castellano ni a las familias más del reino. Los nombres de Laín Calvo y Fernando Laínez no aparecen ninguna vez en la documentación conservada. Laín Fernández, el tatarabuelo del Cid, solo se encuentra en los años 994 y 1007 2, y con serias dudas de que se trate de él por lo tardío de las fechas. Nuño Laínez, bisabuelo de Rodrigo, es desconocido en los diplomas.

Según Menéndez Pidal, Laín Núñez, el abuelo del Cid, aparece en varios diplomas entre los años 1045 y 1063: un diploma del 1 de octubre de 1045 (Flagino Nuniz) referente a Albillos y Rucabia; 29 de octubre de 1047 (Laín Núñez); 26 de octubre de 1049 (Flaino Nunniz) en el monasterio de Eslonza; el 31 de agosto de 1056 (Flaginu Nunnez); el 1 de junio de 1057 (Flaginu Nunnez); y el año 1063 (Flain Nunnez).3

En mi opinión, la hipótesis solo tiene una fortaleza: la de ser personajes situados en la zona de Burgos, donde se documenta que vivió Diego Laínez. Por lo demás, la identificación es simplemente onomástica y muy parcial. Además, el suponer que el tatarabuelo del Cid, Laín Fernández, aún vivía en 1007 me parece poco probable.

Hipótesis 2: Rama colateral de los Flaínez de León

Un hipótesis más reciente es la propuesta por Margarita Quiñones Torres-León y seguida por otros como Alberto Montaner Frutos. Y es que, posiblemente, Diego Laínez era hijo ilegítimo de Flaín Muñoz, conde de León y pertenecía a un rama secundaria del famoso linaje de los Flaínez de León.4

Así lo resume la historiadora:

[…] si por el contrario, suponemos un origen no infanzón sino, al menos, de la nobleza cortesana, y ampliamos nuestras miras al territorio del reino, encontraremos que las furtivas menciones de este Flaín, abuelo del héroe burgalés, aparecen ampliadas en los diplomas regios e igualmente acontece en los casos de su padre, su abuelo y bisabuelo, debido a que nos encontraremos ante una familia de la más alta nobleza cuya sucesión generacional coincide con una pasmosa exactitud con la genealogía ofertada en la crónica aludida, tal y como podemos comprobar en los siguientes esquemas. Si comparamos esta reconstrucción con la genealogía del linaje Flaínez leonés y situamos en él a Diego Flaínez en función de su patronímico nos hallamos ante esta asombrosa coincidencia: generación tras generación los ancestros del conquistador de Valencia coinciden con los miembros documentados de esta familia.

La hipótesis se basa en la casi coincidencia entre el linaje del Cid y la familia Flaínez:

Laín Calvo
Fernando LaínezBermudo Laínez
Laín FernándezRodrigo BermúdezFlaín
Nuño LaínezFernando RodríguezMuño Flaínez
Eylo – Pedro Fernández
Laín NúñezFlaín Muñoz

Sin embargo, la hipótesis también tiene muchas debilidades. Por ejemplo, según Martínez Díez, asume que los nombres Muño y Nuño son el mismo. Este autor, en el artículo Ascendientes de Rodrigo Díaz de Vivar, desmonta la teoría en sus conclusiones:

Hemos visto como las pretendidas coincidencias que se aducen entre los ascendientes del Cid Campeador según la Historia Roderici y el esquema genealógico del linaje condal de los Laí­nez leoneses afectan a cuatro eslabones de la cadena familiar y que en ninguno de los cuatro casos queda demostrada esa pretendida relación.
El primero de ellos hace referencia al conde Laí­n al que se le identifica con Laí­n Fernández el tatarabuelo del Cid, simplemente porque coincide en los personajes el nombre Laí­n, coincidencia que se extenderí­a a decenas y decenas de otros personajes; se refuerza arbitrariamente esta coincidencia atribuyendo sin ninguna prueba histórica el patroní­mico Fernández, aunque sea entre paréntesis, cuando ninguna fuente histórica consigna ese pretendido patronímico.
La segunda coincidencia será la del también conde Munio Flaínez con Nuño Flaí­nez, el bisabuelo del Cid, basada en la pretendida equivalencia de los nombres personales Munio y Nuño, cuando todos los testimonios de las fuentes coinciden en presentarlos como dos nombres distintos y cuando nos consta que tuvieron esposas diversas, el primero a Froiloba Vermúdez y el segundo a doña Eylo.
La tercera pretendida coincidencia identifica al conde Flaí­n Muñoz con el abuelo del Cid llamado Flaí­n Núñez, incurriendo en un falso supuesto, muy semejante al anterior, como si Muñoz y Núñez fueran el mismo patroní­mico, cuando se trata de dos patronímicos distintos derivados de dos nombres personales igualmente diversos y cuando los nombres de sus madres no coinciden.
Finalmente la cuarta coincidencia aducida consiste en convertir a Diego Laí­nez, el padre del Cid, en hijo del conde Flaí­n Muñoz, parentesco no acreditado con ninguna fuente, sino al revés, cuando el diploma que enumera la descendencia del mencionado conde no incluye en ella a ningún Diego Laí­nez.
La vinculación de la ascendencia de Rodrigo Dí­az de Vivar con el linaje condal leonés de los Flaí­nez ha sido una hipótesis sugerente y brillante, que ha podido deslumbrar en algún momento, pero que carece de cualquier base histórica. Acerca de la genealogía paterna del héroe castellano nos mantenemos y reafirmamos con el maestro Menéndez Pidal en el esquema que nos ofrece la Historia Roderici, haciéndolo descender de Laí­n Calvo, aunque este no fuera ningún juez de Castilla, ya que no tenemos pruebas suficientes para convertir la leyenda de los jueces en un hecho y realidad histórica.

Martínez Díez, G: Ascendientes de Rodrigo Díaz de Vivar, Boletín de la Institución Fernán González Burgos, LXXXVI, 234 (2007/1), (31-52)

Presencia de Diego Laínez en el valle de Ubierna

Según la Historia Roderici, Diego contrajo matrimonio con una hija del noble Rodrigo Álvarez, tenente de las fortalezas de Mormojón (Torremormojón), Cellorigo, Moradillo y otras. Se desconoce el nombre de la esposa, de la que sería madre del Cid, aunque se han propuesto Teresa, Sancha o María.

Diego Laínez aparece aparece documentado en un diploma de 1047 en el monasterio de San Pedro de Cardeña como Didaco Flaginiz.

El diploma, del 29 de octubre de 1047, documenta la donación de la iglesia de Santa María, junto al río Cabia, en el término concejil de la ciudad de Burgos, otorgada por Nuño Álvarez con su esposa doña Goto. El donante podría ser, sin que nos conste con certeza, el tío abuelo del Cid, del mismo nombre, por lí­nea materna. Confirman la donación el rey Fernando I y su esposa doña Sancha con sus cinco hijos los infantes Sancho, Alfonso, Garcí­a, Urraca y Elvira.

Posteriormente Diego, según dice la propia Historia Roderici, debió de participar en los enfrentamientos que había en la frontera entre los reinos de León y Pamplona en el valle de Ubierna (Burgos). No hemos de olvidar que, tras el fallecimiento de Sancho III, el reino de Pamplona se anexiono prácticamente la mitad del condado de Castilla y este hecho, forzosamente, provocó fricciones entre los hermanos García Sánchez III de Pamplona el de Nájera y Fernando I de León.

En uno de esos enfrentamientos, quien sabe si tras la batalla de Atapuerca (1054) Diego Laínez arrebató a los pamploneses las plazas de Ubierna, Urbel y La Piedra. Es probable que Diego se hiciera con propiedades en toda esa zona y Vivar, donde nació el Cid Campeador, sería una de esas propiedades.

Estas posesiones le dieron un estatus equivalente al de la nobleza media, si bien no le bastó para acceder a la curia real. Además, si aceptamos la hipótesis de su ascendencia de los Flaínez de León, quizá se vio perjudicado por su presunta colaboración con su sobrino Flaín Fernández en una rebelión contra Fernando I que tuvo lugar entre 1062-1065 y que le costó la confiscación de sus bienes.​ Esa circunstancia vetaría a Diego Flaínez el acceso a la corte.

No obstante, su hijo Rodrigo Díaz sí fue aceptado por esas mismas fechas como miembro del séquito del aún infante Sancho II de Castilla, lo que pone en duda esta hipótesis.

¿Cuándo falleció Diego Flaínez?

Diego Flaínez falleció, según Menéndez Pidal (La España de el Cid, I, p. 127) hacia 1058, fecha aceptada por la mayoría de historiadores.

Sin embargo, si aceptamos la ya explicada hipótesis de su ascendencia Flaínez y que colaboró en la rebelión de éstos contra Fernando I, quizás se pueda retrasar su muerte hasta esas fechas, entre los años 1062 y 1065. Tal vez debido a esta revuelta se deba el hecho de que los bienes de Rodrigo Díaz sean únicamente los que su padre consiguió en Castilla, donde había destacado en la defensa de su frontera, y los de su madre, dama noble, pues no deja de resultar sumamente extraño que la mayoría de los mismos le vinculen al linaje Álvarez, firmemente asentado en esos mismos territorios, y a las propiedades conseguidas después de las victorias de su progenitor frente a los pamploneses.

Perdida esa parte del patrimonio Flaínez en León, Asturias y Campos, el defensor de la frontera, Diego Flaínez optaría por conservar la hacienda que en sus años de lucha había conseguido y preservar los bienes de su esposa desapareciendo de la primera escena política.

Como no podía ser menos, al ser el padre del Cid, Diego Laínez aparecerá en algunas de las composiciones de la épica castellana medieval como el Poema de Fernán González (luchando en la batalla de Hacinas) y en Las Mocedades de Rodrigo.


  1. Menéndez Pidal, R.: La España del Cid, I, pp. 123-124; Fletcher, R.:, El Cid, pp. 48-49; Martínez Díez, G: El Cid histórico, pp. 46-49.
  2. Martínez Díez, Gonzalo: Colección documental del monasterio de San Pedro de Cardeña, Burgos, 1998, docs. 207 y 216. En el primer documento del 13 de mayo 994, Diego y Laín Fernández (Didaco Fredinandiz et Flagino Fredinandiz) de Villaluenga (en el valle de Ubierna) y otros familiares venden al abad Falconio y otros. En el segundo, del 28 de abril de 1007, los mismos hermanos junto a sus esposas Urraca y Tigridia, venden al mismo abad Falconio una viña en Ubierna.
  3. Martínez Díez, G: Ascendientes de Rodrigo Díaz de Vivar, Boletín de la Institución Fernán González Burgos, LXXXVI, 234 (2007/1), (31-52)
  4. Torres Sevilla-Quiñones de León,M.: El linaje del Cid, ​Anales de la Universidad de Alicante, 13, 2000-2002.