La iglesia rupestre de San Pelayo en Villacibio (Palencia) se encuentra excavada en un pequeño montículo al suroeste del pueblo, a unos 500 m. de su núcleo urbano, en el lugar conocido como La Revilla.

Es una de las pocas de la zona de la cual se conserva alguna cita histórica. Si bien su origen puede ser los siglos VIII al X, es mentada en la escritura que firmaba doña Urraca en el año 1155 a favor de Xbal (Cristóbal), prior del monasterio de San Salvador de Oña (Burgos), cediendole el cenobio de Santa María de Mave (Palencia), con sus términos y aceñas. Esto incluía la Cueva de San Pelayo, que parece ser que dependía del mencionado monasterio de Mave.

Se trata de una pequeña ermita-cueva. En el año 1945 se clausuró su entrada hasta fechas recientes en la que se forzó la misma. Posteriormente se ha mejorado su entorno y se ha protegido con una reja. que no impide su contemplación.

Planta y alzado de San Pelayo en Villacibio
Planta y alzado de San Pelayo en Villacibio

Consta de una pequeña nave, orientada de Este a Oeste. Dentro de ella, existe una clara separación entre el presbiterio y la nave con un iconostasio, posiblemente de madera que se apoyaba sobre los machones que todavía se incluyen.

El ábside queda separado del presbiterio por una arcada doble, que parte de un pilar central prismático, del que salen dos arcos, uno de ellos de medio punto y el otro recordando las formas de un arco de herradura primitivo, probablemente visigodo. Por último, al fondo del ábside se conservan dos hornacinas.

Arcada doble en el interior de San Pelayo de Villacibio a modo de iconostasio
Arcada doble en el interior de San Pelayo de Villacibio a modo de iconostasio

En su entorno no se localiza necrópolis y pero sí algunas lauras o habitáculos rupestres muy erosionados.

Cerca se ubicaba otra en el enclave burgalés de La Rebolleda pero fue volada a mediados del siglo XX para evitar que fuera habitada por vagos, maleantes, nómadas y trashumantes.