[¿Zaragoza?, p. s. XI – ¿Zaragoza?, 475H/1082]

Rey de la taifa de Zaragoza (1046/47 – 1081)

Su nombre completo era Ahmad ben Sulaymán al-Musta’ín ben Hud ‘Imad al-Dawla al-Muqtadir, Abu Ya’far. En árabe المقتدر بالله أبو جعفر أحمد بن سليمان بن هود

Perteneciente a la familia de los Banu Hud. Hijo de Sulaymán al-Musta’ín primer rey hudí de la taifa de Zaragoza.

Ayudó a su padre en varias campañas militares. Por ejemplo, entre 1044 y 1047 se apoderó de Guadalajara, en el reino de Toledo. al-Ma’mún reaccionó y fue a atacar la ciudad pero fue derrotado y obligado a refugiarse en Talavera, donde Ahmad lo asedió, retirándose por orden de su padre.

Sulaymán, para afianzar el dominio hudí en Zaragoza situó a sus hijos al frente de las principales ciudades y plazas fuertes del reino: Muhammad en Calatayud, Lubb en Huesca, al-Mundir en Tudela y Yusuf al-Muzaffar en Lérida. Su heredero, Ahmad, permaneció junto a él en Zaragoza, donde le sucedió tras su muerte.

Pero tras la muerte de Sulaymán, Ahmad no fue reconocido por sus hermanos y la taifa de Zaragoza se fragmentó. Ahmad dedicó numerosos esfuerzos a reunificar sus dominios aunque no lo consiguió por completo.

Gobierno en Zaragoza

El comienzo de su gobierno es algo confuso. Estudiando las acuñaciones monetarias del período, resulta que su sobrino Sulayman, hijo de Yusuf de Lérida, emitió moneda entre los años 439 y 441H (1047/48-1049/50) en Zaragoza. Mientras que de Ahmad sabemos que emitió moneda en el 438H (1046/47) y de nuevo a partir del 441H.

Es probable que los conflictos sucesorios llevara a Ahmad a abandonar Zaragoza durante un tiempo hasta que logró hacerse fuerte frente al resto de sus hermanos.

En todo caso, Ahmad sucedió en Zaragoza a su padre y se dedicó a reunir las tierras dispersas entre sus hermanos. Conquistó primero Huesca, luego Calatayud y después Tudela, hacia 1051, sin lograr reducir a su hermano Yusuf de Lérida, que empezó a ser ayudado por los condes catalanes y por el rey de Pamplona, a todos los cuales pagaba parias.

Ahmad continuó la política de su padre en torno al reconocimiento del falso califa Hisham II, cuya mención aparece en monedas de Ahmad al-Muqtadir, hasta 1082-1083.

En diversos periodos Ahmad también se se convirtió en tributario de varios señores cristianos, según las circunstancias. De Ramón Berenguer I de Barcelona, Ramón de Cerdaña, Armengol III de Urgel, Ramiro I de Aragón y García de Pamplona, entre 1048 y 1063.

Fernando I de León empezó a hostigar Zaragoza desde 1060, consiguiendo al fin también sus parias.

Expansión de Zaragoza por Tortosa y Denia

Durante su gobierno, Ahmad engrandeció sus dominios. Primero logró la sumisión de la taifa de Tortosa (1060/61) tras la rebelión que derrocó a Nabil al-Fatah al-Siqlabi.

Posteriormente, se hizo con la taifa de Denia. Sin que se sepan exactamente las razones, el final del gobierno de Alí ben Muyahid de Denia se produjo tras la intervención de su cuñado, el rey al-Muqtadir de Zaragoza, quien conspiró junto con el ministro Ibn Royulo.

al-Muqtadir fue tomando territorios del reino de Denia, en principio para dárselos a su hijo, nombrado gobernador de Tortosa. Pero, finalmente, arrinconó a Alí ben Muyahid en la ciudad de Denia. Tras un asedio, Alí envió una serie de misivas a al-Muqtadir pidiendo que salvara su vida y la de su familia a cambió de cederle el reino, el alcázar y todos sus bienes.

al-Muqtadir aceptó la proposición. En el año 468H (16 agosto 1075-4 agosto 1076) Alí ben Muyahid salió de Denia en dirección a Zaragoza. al-Muqtadir cedió a Alí ben Muyahid un dominio en régimen de iqta (una concesión temporal a recibir impuestos de un dominio pero la propiedad seguía siendo del estado) y allí acabó sus días.

Pero la conquista de la taifa de Denia no fue completa. Por un lado las Islas Baleares no reconocieron su autoridad y su gobernador, ‘Abd Allah ben Aglad al-Murtada, se declaró independiente.

Por otro lado, en la taifa de Segura, un hijo de Alí ben Muyahid, Siray al-Dawla tampoco reconoció la soberanía zaragozana. Siray al-Dawla se mantuvo independiente hasta su fallecimiento en torno al año 1079. Sus mujeres e hijos quedaron bajo la tutela de dos esclavos de origen sardo, los Banu Suhayl.

Barbastro

En el 1064 una coalición cristiana había logrado tomar la fortaleza de Barbastro.

al-Muqtadir, al mando de un numeroso ejército (que incluía incluso a su hermano y enemigo Yusuf de Lérida), apelada su solidaridad por una conmovedora circular del secretario Ibn ‘Abd al-Barr, recobró Barbastro el 19 de abril de 1065. Tras ello añadió pomposamente el sobrenombre de al-Muqtadir (el Poderoso).

Esta ocupación cristiana, aunque breve, fue el primer gran aviso de los avances aragoneses, llegando a entrar el rey de Aragón en Alquézar, en 1065, contra lo cual se precavió al-Muqtadir pagando parias a Sancho IV de Pamplona, y concertándose con él en tratados de 1069 y 1073, que momentáneamente resultaban positivos frente al expansionismo de Aragón, aunque ambos tratados ya fijan una imposición de parias por parte del rey Sancho a al-Muqtadir: En 1069, el rey zaragozano se compromete a pagar al rey de Pamplona parias en oro, y aparte le entregará lo que debe pagar al conde Armengol IV de Urgel. En 1073, las parias que el zaragozano tiene que dar al rey de Pamplona ascienden a doce mil mancusos de oro al año.

Lucha por la hegemonía en Valencia

Tras su toma de Denia, en 1076, al-Muqtadir se interesó por la taifa de Valencia, que entonces se encontraba bajo la órbita de al-Qadir de Toledo.

Al-Muqtadir recurrió a pagar parias a Alfonso VI, para que le dejara hacer allá, dirigiéndose con sus tropas a la capital levantina, cuyo señor, Abu Bakr, tuvo la habilidad de reconocerle teóricamente como soberano, y de este modo participó también en las reacciones zaragozanas contra la ocupación de Alcocer por el Cid Campeador, desterrado de Castilla en 1081, y cuyos servicios al-Muqtadir decidió contratar

Conquista de la taifa de Lérida (c. 1079)

Las hostilidades entre Zaragoza y Lérida se reanudaron en el 1075 y terminaron con la definitiva victoria de al-Muqtadir y la anexión de Lérida en fecha desconocida, aunque en torno al 1079.

Su hermano Yusuf fue encarcelado por su hermano en el castillo de Rueda de Jalón donde fallecería en torno a fines del 1082 o inicios del 1083.

La taifa de Zaragoza alcanzó en este momento su máxima extensión, con tierras de Tortosa, Lérida, Huesca, Zaragoza, Tudela, Soria, Guadalajara, Teruel, Castellón, Alicante y partes de Valencia.

Muerte y sucesión

Al-Muqtadir debió enfermar gravemente en 1081. Sus dos hijos gobernaron entonces efectivamente en los territorios que ya gobernaban: al-Mu’tamin en Zaragoza, Huesca, Tudela y Calatayud; y al-Mundir en Lérida, Monzón, Tortosa y Denia.

De nuevo la taifa zaragozana se fragmentaba y se debilitaba ante el avance del reino de Aragón.

Al-Muqtadir falleció finalmente en el 1082.

La corte de al-Muqtádir

Ahmad al-Muqtadir fue un soberano culto, a quien al-Saqundí alaba en su Elogio del Islam español:

¿Tenéis en astronomía, filosofía y geometría un rey como al-Muqtadir ibn Hud, señor de Zaragoza, que fue un prodigio en estas materias?.

En su corte destacó el judío Ibn Hasday, que fue visir-secretario de tres reyes sucesivos de la taifa (de al-Muqtadir, de al-Mu’tamin y de al-Musta’in II), escribiendo en árabe poesía y epístolas.

Otros ilustres judíos vivieron en la capital de al-Muqtadir, como el gran literato y pensador Ibn Gabirol, el cual, estando él mismo arabizado, criticaba a sus correligionarios de Zaragoza por descuidar el hebreo y usar en cambio el árabe y el romance.

El estudio de las ciencias en el Valle del Ebro alcanza ahora su cumbre. Se cultivó la medicina y la farmacología, astronomía y astrología, matemáticas y geometría, y también la física. La corte zaragozana destacó precisamente por estas ciencias, bajo el mecenazgo de los Banu Hud, y sobre todo de al-Muqtadir y de al-Mu’tamin.

En la corte de Ahmad al-Muqtadir destacaron prosistas y poetas como Ibn al-Dabbag, Ibn ‘Ammar, Ibn Ya’far al-Qaysí, al-Husrí, etc. llegados a Zaragoza desde diversos lugares, además de otros literatos oriundos del Valle del Ebro, entre los que sobresale al-Yazzar, el Carnicero, del que ahora contamos con su Diwan, en que se incluye un poema sobre la sucesión de al-Muqtadir por su hijo al-Mu’tamin, en 1081.

La Aljafería

La importancia política de al-Muqtadir tuvo su reflejo artístico, especialmente a través de su palacio de la Aljafería o al-munya al-Ŷa’fariyya, es decir, La almunia de [Abu] Ŷa’far [Ahmad al-Muqtadir].

El rey en persona llamó a su palacio Qasr al-Surur (Palacio de la Alegría) y a la sala del trono que él presidía en recepciones y embajadas, Maylis al-Dahab (Salón Dorado) como se atestigua en los siguientes versos del propio monarca: :

¡Oh Palacio de la Alegría!, ¡Oh Salón Dorado!
Gracias a vosotros llegué al colmo de mis deseos.

Y aunque en mi reino no tuviera otra cosa,
para mí sois todo lo que pudiera anhelar.

Su importancia radica en que es el único testimonio conservado de un gran edificio de la arquitectura islámica hispana de la época de las taifas.

Las soluciones adoptadas en la ornamentación del palacio de la Aljafería, como la utilización de arcos mixtilíneos y de los salmeres en S, la extensión del ataurique calado en grandes superficies o la esquematización y abstracción progresiva de las yeserías de carácter vegetal, influyeron decisivamente en el arte almorávide y almohade tanto del Magreb como de la península Ibérica.

Tras la reconquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I el Batallador pasó a ser residencia de los reyes cristianos de Aragón.

Friso del Salón Dorado de la Aljafería (s. XI)
Friso del Salón Dorado de la Aljafería (s. XI)