En el municipio burgalés de la Merindad de Montija se encuentra el complejo de las Lagunas de Antuzanos, compuesto por varias lagunas, siendo las dos mayores las denominadas de Gayangos y de Bárcena de Pienza.

Las lagunas de Antuzanos forman un valioso conjunto de pequeños lagos de origen tectónico o diapírico situados a medio camino de las localidades de Gayangos y Bárcena de Pienza. Su origen hay que buscarlo en el hundimiento puntual del terreno en una de las lenguas del diapiro de Salinas de Rosío. Esta procedencia geológica hace posible que las aguas de las lagunas de Antuzanos sean profundas y sufran muy pocas oscilaciones, con lo que se favorece el crecimiento de una vegetación que tiende a distribuirse en orlas concéntricas. Todo ello ha convertido a las lagunas de Antuzanos en la mejor zona húmeda de la provincia burgalesa y en un lugar privilegiado para la nidificación y cría de diferentes aves acuáticas.

Su entorno está formado por prados y bosques de robles y rebollo, poblado por corzos, y una amplia fauna avícola: rapaces como los milanos negro y real, águilas calzada y culebrera, gavilanes halcones abejeros, cernícalos, aguiluchos laguneros; garzas reales; y ánades como el zampullín cuellinegro, el pato cuchara y el porrón común.

Lagunas de Antuzanos

Lagunas de Antuzanos

Las leyendas

Las lagunas de Antuzanos o Gayangos, tienen cierto aura mágico desde los tiempos romanos. La tradición oral local asegura que el mismísimo emperador Galba, desde la ciudad romana de Clunia, donde se encontraba, ordenó la búsqueda de un lago mágico. Resulta que se habían descubierto en la zona de Cantabria doce fasces con poderes mágicos en una laguna cuyas aguas habían sido vigorizadas por un rayo y transmitían poderes para la guerra. Los fasces eran las hachas que llevaban los lictores o ministros de justicia romanos como insignia de su cargo. Esas aguas mágicas serían las de las lagunas de Antuzanos.

También se cuenta que en el emplazamiento actual de las lagunas existió anteriormente un pueblo. Pero ante las ofensas que sus habitantes hicieron contra la Virgen, ésta provocó que un volcán arrasase la localidad. Posteriormente una inundación arrasó los cráteres y que como restos quedaron estas lagunas que serían los cráteres inundados de esos volcanes vengativos.

Líctores con fasces

Líctores con fasces

 

Datos históricos

Antonio Sáez de Baranda en 1886 nos describe así las lagunas:

Entre las varias curiosidades que tiene este pueblo [Gayangos] dignas de visitarse y que me han movido á consignar estas líneas, se hallan cinco lagos ó pozos, de los que uno mide 400 áreas próximamente, y tienen unos cinco metros de profundidad. Sus aguas son claras y trasparentes, sin que aumenten ni disminuyan en verano ni en invierno. No tienen comunicación con río alguno, criándose en ellos abundantes anguilas, sangujas y barbos; estos de dimensiones extraordinarias. Antiguamente hubo una pequeña barca para recreo de los bañistas, pero hubo de sumergirse por las desgracias que ocasionaba á jóvenes intrépidos e inexpertos. Nada se sabe acerca de su origen y formación, ni en los archivos parroquial y del pueblo existe dato alguno, por más que las tradiciones á ellos referentes sean varias, rindiendo la imaginación popular cierto respeto y admiración á estos lagos, no faltando quien afirme que, según tradición, existió en el mismo sitio un pueblo que desapareció sumergiéndose en un volcán, resultando después los lagos. Próximo á ellos, en la montaña del mediodía que da vista á la villa de Medina de Pomar, existió en el siglo XIII el célebre santuario de Nuestra Señora de Antuzanos, que fué destruído el año 1850.

El nombre de Antuzanos aparece por primera vez en el 962 en un documento procedente del Monasterio de Sahagún. En él un noble llamado Gonzalo dona en favor de su esposa Elvira varias casas y terrenos situados en Antuzanos: «…et in Kastella in Antuzanos kasas et terras et vineas et pumares et molinos et omnia cum suis prestantiis…» 

En esta zona estuvo situado el monasterio de Santa María de Antuzanos, propiedad del monasterio de San Millán de la Cogolla, citado por primera vez en un controvertido documento del año 1007 (aunque se supone interpolado) y luego confirmado en 1028. En él además se citan expresamente las lagunas:  «Et illum lacum de Antuzanos, cum suo cannale, ad integritate…».

Este monasterio estaría al cobijo del cercano castillo altomedieval de Fresnedo y estaría también relacionado con la necrópolis altomedieval cercana de Peña Horrero

Existen también en las cercanías manantiales de aguas termales y sulfurosas. Por eso al lado de Gayangos existió un balneario de aguas termales y sulfurosa, el balneario de Fuensanta de Gayangos, activo entre los años 1834 y 1945. Hoy en día sólo quedan restos muy deteriorados de un edificio de tres plantas y un pequeño jardín.

 

¿Cómo visitarlas?

Hay que tomar la carretera C-629 que asciende el alto de Bocos, en el norte de Burgos. Son cinco kilómetros y medio de pronunciada pendiente, y acusadas curvas, los que conectan la localidad que le da nombre con la vecina Gayangos, en la merindad de Montija. Apenas durante un momento del recorrido, volviendo la vista al Este cuando enfilamos la última bajada para entrar en el pueblo, yendo desde Villarcayo, se vislumbran las lagunas de Antuzanos, también conocidas como de Gayangos.

Basta con detener el coche en el aparcamiento, al lado de la carretera. Siguiendo una senda, se encuentra un mirador equipado con mesas y asientos. Desde este lugar es posible contemplar el conjunto lagunar.

 

Laguna de Bárcena

Laguna de Bárcena