La leyenda de los Siete Infantes de Lara, desde su primera redacción conocida, sitúa en el valle soriano del río Araviana o Torambil la muerte de los infantes. Es este lugar el famoso Campo de Araviana, el campo de batalla donde se produjo el enfrentamiento de los Siete Infantes de Lara contra las tropas musulmanas en la que fueron finalmente derrotados.

Según Menéndez Pidal1:

«El Arabiana o Torambil es un riachuelo que desagua en el Rituerto, cerca de Almenar. Remontando su curso, y a cosa de tres leguas y media de esta villa, se penetra por una cañada (abierta entre la base del Toranzo y el monte Riajal, última estribación de la sierra del Madero) a un estrecho valle que se hace entre las pendientes del Moncayo y del Toranzo, lleno todo de praderas regadas por el arroyo. La cañada y el valle se llaman el Estrecho y los Campos de Arabiana. Sobre ellos, y recostado en el Moncayo, está el lugar de La Cueva, así llamado por una famosa que le está vecina, donde según doctas tradiciones guardaba sus rebaños el gigante Caco, temiéndose de Hércules. La ladera del Toranzo, que está enfrente de La Cueva, recibe el nombre de los Quintos de Arabiana. Desde ellos parte una senda que los pastores llaman de los Siete Infantes, donde nunca crecen matas ni yerbas que la borren. La senda, pasando por cima del Estrecho, conduce a la vertiente del monte opuesta a los Campos y muere en una peña llamada también Mesa de los Infantes de los Salas. En ella como en la Sierra del Almuerzo, dicen que están marcados los platos y cubiertos con que aquéllos comían, y que se conservan o conservaban además las argollas donde ataban los caballos y las pesebreras donde los pensaban. Claro es que nada de esto se ve, y que tal mesa no es más que una enorme piedra cuadrada, casi oculta entre los robles y la maleza del monte.»

Hoy en día se siguen conservando esos topónimos. El lugar de los Quintos de Araviana se encuentra en la ladera norte de la Sierra del Toranzo, culminada por el pico Toranzo (1624 m). Y la Peña de los Siete Infantes de Lara situada ya en el lado sur de la sierra, a unos 1.480 metros de altitud, es un conjunto de peñascos que destaca sobre el resto de la ladera. A esta sección de la Sierra del Toranzo se le llama también el Cerro de la Batalla.

De la tradición que dice que en dicha Peña están las marcas de las siete argollas o anillas que sirvieron a los infantes para atar a sus caballos y los pesebres donde estos comían nada queda hoy en día. Tampoco de la supuesta Mesa donde también comieron los Infantes, como también lo hicieron en la Sierra del Almuerzo.

Algo más abajo, hacia el oeste, se encuentra el Alto de Torre Ambril (1.207 m.), dentro del término municipal de Noviercas, con restos de una atalaya musulmana perteneciente a los Banu Timlet o Banu Mada, los gobernantes de la zona en el siglo X. También existen restos de la necrópolis visigoda de Fuente de la Torre. No lejos de aquí se encuentra la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, donde otra tradición asegura que se sepultaron los cuerpos decapitados de los Siete Infantes.

Como curiosidad, en esta misma localización hubo un enfrentamiento en el año 1359 entre las tropas del rey castellano Pedro I y el rey aragonés Pedro IV de Aragón, que acabó con una victoria aragonesa.

1. Menéndez Pidal, Ramón. La Leyenda de los Infantes de Lara, Madrid, 1896.

 

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