El año 2025 se celebró el milenario de un documento, perteneciente al cartulario llamado “Becerro Galicano” del monasterio navarro-riojano de San Millán de la Cogolla, que da cuenta del resultado de lo recaudado por los monjes mediante el tributo conocido como “Ferro de Álava” o “Reja de San Millán”, por consistir principalmente en la entrega de rejas de arado de hierro.
Tal recaudación se llevó a cabo en el territorio definido como Álava nuclear que, en aquel año 1025, estaba dentro del Reino de Pamplona, cuya cabeza entonces era el rey Sancho III Garcés, quien ha pasado a la historia como Sancho el Mayor. Se extendía aquella Álava nuclear por el Ager al sur de la cordillera, que dejaba al norte el Saltus, la Tierra de Hiputz y Bizkaia, teniendo como eje la calzada romana Iter XXXIV ab Asturicam Burdigala y el valle del río Zadorra hasta el Ebro, lindando al este y al sur con el valle del alto Ega, con la Berrotza y con Deio, la actual Tierra Estella. Era el centro del Condado de Álava, que comprendía territorios desde el mar a la línea formada por los pasos de Pancorbo, Cellorigo y Bilibio, incluyendo al oeste el antiguo condado de Lantarón.
Antiguo territorio vascónico romanizado, luego en la órbita del Ducado de Vasconia, en lucha contra los francos por el norte y los visigodos por el sur, frontera luego con al-Andalus, sometido a sus incursiones, con problemática convivencia con sus vecinos astur-leoneses. Será clave en su historia, además del proceso de romanización, su relación con el cristianismo primitivo, el eremitismo y la posterior vida monástica, siendo preciso resaltar que Armentia fue sede del obispado de Calahorra entre los años 750 y 1087.




