[358H/969 – 14 yumada II 380H/8 de septiembre 990] Militar andalusí. En árabe عبد الله بن الحاجب المنصو

Hijo mayor de Almanzor y una esclava.

Siendo aún muy joven, encabezó un ejército contra Islitín ben Mubadir ben Zirí, gobernador en Siyilmassa en el año 374H (984). Logró conquistar la ciudad y dio muerte a Islitin, proclamando la jutba en nombre de Hisham II. Antes de marcharse nombró al magrawí Abu Matar gobernador, quien se mantuvo hasta el 387H.

En el 375H (985) participó junto a su padre en sofocar la rebelión de Hasan ben Qannun en el Magreb.

Rebelión contra su padre (989-990)

ʿAbd Allāh se había establecido en Zaragoza al lado de ʿAbd al-Raḥmān ben Muṭarrif, gobernador de la Frontera Superior, y sentía rencor hacia su padre por la preferencia que este mostraba hacia su hermano ʿAbd al-Malik. Así lo cuenta al-Bayan al-Mugrib:

ʿAbd Allāh consideraba que él era más valiente y más inteligente, y más hábil guerrero a pie y a caballo que su hermano ʿAbd al-Malik, y que su padre cometía una injusticia con él poniéndole en la misma línea que a ʿAbd al-Malik y prefiriéndole a él. Tenía en su corazón para su padre un fuego ardiente que ʿAbd al-Raḥmān ben Muṭarrif no dejó de atizar, y acordaron que atacarían a al-Mansur en la primera ocasión que tuvieran y que se partirían al-Ándalus: la capital sería para ʿAbd Allāh y la Frontera para ʿAbd al-Raḥmān.

Siendo el año 379H, los conjurados comenzaron a buscar apoyos y consiguieron la ayuda de un gran número de hombres notables del yund de Córdoba, entre ellos el visir ʿAbd Allāh ben ʿAbd al-ʿAzīz al-Marwāní, gobernador de Toledo.

Pero el complot pronto llegó a oídos de Almanzor y se propuso desmantelarlo con gran astucia. Llamó a su hijo ʿAbd Allāh desde Zaragoza y una vez en Córdoba le testimonió su afecto y le ascendió. Por otro lado, alejó a al-Marwāní de Toledo y poco después lo relevó de su cargo de visir y lo confinó en su domicilio.

Aún más, organizó una campaña contra el reino de León, posiblemente la 32ª, la que atacó Burbil por segunda vez, y se le unió ʿAbd al-Raḥmān ben Muṭarrif y los hombres de Zaragoza. Cuando estaban todos reunidos en Guadalajara, las gentes de la frontera (azuzadas por el propio Almanzor) presentaron una queja contra ʿAbd al-Raḥmān que fue la excusa perfecta para dejarle sin sueldo y luego despojarle del gobierno de Zaragoza (último día de safar del 379H). Poco después fue detenido (12 rabí I) y al final fue asesinado ante Almanzor en al-Zahira.

Almanzor trató con dulzura a su hijo ʿAbd Allāh pero el rencor del hijo se había convertido ya en odio violento.

ʿAbd Allāh y García Fernández de Castilla (990)

En el transcurso de la 34ª campaña, Almanzor atacó en junio del 990 la fortaleza de San Esteban de Gormaz. ʿAbd Allāh, huyó del campamento con seis de sus servidores y se fue a unir a las tropas de García Fernández, conde de Castilla, quien le acogió y protegió contra su padre.

Abd Allāh fue acogido en la pequeña corte castellana pero Almanzor no cejó en su objetivo de capturarlo para castigar su osadía. Pidió a García que le entregase a su hijo y juró que no dejaría de perseguirle hasta que se lo hubiese devuelto. Pero García era obstinado y se negó. Entonces Almanzor, en agosto, conquistó la fortaleza de Osma y asoló el sur del condado castellano, estando la fortaleza de Alcubilla entre ellas.

Ante la situación, García acabó aceptando la entrega de ʿAbd Allāh. García confió al hijo de Almanzor a un grupo de extranjeros que se llevaron a ʿAbd Allāh y sus sirvientes en mulas.

Ejecución de ʿAbd Allāh (8 septiembre 990)

Fue recibido por un servidor de Almanzor llamado Sa’d quien le hizo creer a ʿAbd Allāh que sería perdonado por su padre, quien consideraba su rebelión como una acto de rebeldía juvenil. Le besó la mano y se mostró cortés con él. Todo parecía que se iba a resolver pero, en cuanto llegaron a las cercanías del Wadi al-Ywafí (río Duero), se le avisó de que había sido sentenciado a muerte.

ʿAbd Allāh no parece que esperara otra cosa (conocía a su padre). Descabalgó y avanzó hacia la espada que le iba a ejecutar. Su verdugo fue el policía Ibn Jafif quien le cortó la cabeza con su espada de un solo golpe. Ocurrió al caer el sol del miércoles, a catorce pasados de yumada II del 380H (8 septiembre 990).

Almanzor envió la cabeza de su hijo al califa de Hisham II. Su cuerpo fue enterrado en el lugar que murió. Tenía 23 años.

Almanzor y la ejecución de su hijo

Cuentan las crónicas que el hecho de haber ejecutado a su hijo hizo aumentar aún más el respeto y el temor que hacía él tenía sus hombres.

Cuando mató al-Mansur a su hijo quedó la gente aterrorizada por ello. Sintieron repugnancia por su acto y hablaron mucho de él, haciendo diversas conjeturas. Pero la mayoría ponen como causa de esta ejecución que Almanzor sospechaba que ʿAbd Allāh no era hijo de su propia sangre y que ya estaba embarazada cuando había comprado a su madre.

Estas son las frases que en el al-Bayan al-Mugrib se ponen en boca de Almanzor:

No conozco otro motivo excepto que yo, cuando me fue presentada su madre, me sentí completamente prendado de ella y mi corazón fue presa de una pasión que se convirtió en una verdadera obsesión. Después de haberla comprado a un precio excesivo, la deposité en casa de uno de mis parientes donde iba cada día a verla para informarme si estaba encinta o no. Cuando se dio cuenta de mi amor por ella me dijo, para acceder a mis deseos, que el período legal de espera había pasado; pero mentía, y no buscaba más que satisfacerme adelantando la fecha fijada para el cumplimiento de lo que yo deseaba. De este modo me acosté con ella antes de que el período legal hubiese transcurrido, y tengo dudas de que ʿAbd Allāh fuese realmente mi hijo.

[…]¡Deja toda pena!, pues si yo no me hubiera adelantado me habría matado él. No era de mi sangre, y por su causa sospeché de su madre, que era una esclava deshonesta. Ya se ha dicho: las malas matrices no dan más que productos corrompidos.

Descendencia

A pesar de haber muerto muy joven, ʿAbd Allāh tuvo al menos un hijo llamado Muḥammad ben ʿAbd Allāh y este a su vez otro hijo llamado ʿAbd al-Malik que marchó a la peregrinación y murió en ella sin dejar descendencia.