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Santa María de Rute en Ventas Blancas

por Javier Iglesia Aparicio
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Santa María de Rute en 2026

Localización: Siguiendo la carretera LR-261 entre Murillo de Rio Leza y Ventas Blancas (Lagunilla de Jubera), tomando un camino que está a la izquierda antes de llegar a Ventas Blancas, a unos 700 metros

Ubicada en el valle del río Jubera, la antigua iglesia y monasterio de Santa María de Rute constituye uno de los testimonios más antiguos y singulares de la cristianización en el alto valle del Ebro. A pesar de su estado actual de ruina, este vestigio arqueológico resume siglos de transformaciones litúrgicas, arquitectónicas y sociales en la región de La Rioja.

Evolución histórica

Los orígenes de la construcción se remontan a la época visigoda (ss. VI-VII), asentándose presumiblemente sobre las estructuras de una antigua villa tardorromana junto a la terraza del río Jubera. De este período inicial se conservan vestigios, entre los que destaca el enterramiento de una mujer embarazada documentado bajo el ritual litúrgico visigodo.

Hacia el año 1162, el edificio primitivo se transformó en monasterio. Esta metamorfosis conllevó una ambiciosa ampliación arquitectónica destinada a albergar a una comunidad de monjes de la Orden del Císter procedentes de Sacramenia (Segovia)1. Sin embargo, la presencia cisterciense en Rute fue efímera, ya que en 1181 la comunidad se trasladó de forma definitiva al cercano monasterio de San Prudencio en Monte Laturce.

Tras la marcha de los monjes, el complejo perdió paulatinamente su relevancia. Inicialmente fue reconvertido en una ermita rural, para posteriormente ser abandonado por completo. Con el paso de las centurias, sus muros desprovistos de función sagrada terminaron siendo reutilizados de forma pragmática como almacén de aperos para las faenas agrícolas de la finca circundante.

Análisis arquitectónico y arqueológico

Aunque los restos conservados sobre el terreno son exiguos, las campañas de excavación dirigidas en los años 70 permitieron reconstruir con notable precisión la planimetría y el programa constructivo del templo.

La basílica visigótica primitiva

Se trataba de una modesta iglesia rural fundada por promotores privados, caracterizada por la práctica ausencia de decoración escultórica. Estaba construida con aparejo de sillería de piedra arenisca y presentaba una sola nave de techumbre plana.

El elemento más destacado era su ábside principal: una cabecera o contraábside cuadrangular cubierto mediante una cúpula sobre pechinas realizada con piedra toba, la cual poseía una clara función funeraria. A este espacio presbiterial se accedía a través de un sobrio arco triunfal.

Ábside de Santa María de Rute
Ábside de Santa María de Rute

Ampliaciones cistercienses

Con la llegada de los monjes del Císter en el siglo XII, la estructura se expandió sustancialmente mediante la adición de dos naves laterales a la nave central originaria. Las excavaciones revelaron, asimismo, la existencia de diversas estructuras anexas, un baptisterio provisto de piscina litúrgica, y un vasto registro de enterramientos. El suelo del templo y los terrenos adyacentes albergaron enterramientos continuados desde la alta Edad Media hasta el siglo XIV.

Santa María de Rute antes de su consolidación
Santa María de Rute antes de su consolidación

Estado actual de conservación

Entre los años 2023 y 2026 estuvo incluida en la lista roja de Hispania Nostra debido a su deficiente estado de conservación. Afortunadamente, en 2025 se llevó a cabo la consolidación de la ermita, con trabajos previos de análisis arqueológico y dataciones de morteros así como la limpieza y desbroce del yacimiento. Los trabajos han estado a cargo de la Dirección General de Cultura de La Rioja.

  1. García Turza, F: El monasterio de San Prudencio de Monte Laturce (siglos X-XII), Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, Hª Medieval, t. 2, 1989, págs. 137-160 ↩︎