Raúl Romero, economista y vicepresidente de la Asociación de Amigos del Arte Altomedieval Español, ha publicado su libro “San Baudelio de Berlanga: un enigma al descubierto“, un ensayo repleto de citas históricas que avalan al templo como un mausoleo islámico para honrar la memoria de los caídos en la batalla de Alhándega que, según fuentes históricas contrastadas, sitúan en las proximidades del templo.

Refuta las tesis que han venido considerando a San Baudelio como una construcción mozárabe, y consigue una excelente exposición de las características del templo y sus pinturas, con todo lujo de detalles, que abre una nueva línea de investigación en torno al mismo, que, sin duda, supondrá un hito en la investigación histórica de este tesoro del arte altomedieval.

Existe una gran cantidad de magníficos textos publica­dos sobre la ermita de San Baudelio de Berlanga, que la valoran como una extraordinaria obra sin parangón en ningún otro lugar de Europa, y que ha sido descrita como “la Capilla Sixtina de Castilla”.

Sin embargo, la controversia sobre la datación del tem­plo o las pinturas murales sigue presente. No se ha conseguido obtener una opinión unánime sobre estas cuestiones hasta el día de hoy, siendo esta una de las pocas obras de arte que aún permanecen ocultas bajo el manto de la Historia.

Y en cuanto a los hechos políticos de la zona donde se enclava el templo, otra fecha será determinante para entender la obra: el mes de agosto del año 939. En aquella fecha se produce en Es­paña un acontecimiento de repercusión mundial: la de­rrota en Simancas y Alhandega del “ejército del Gran Poder” comandado por Abd al Rahman III.

Desde entonces, los árabes nunca más conquistarán te­rritorios al norte del Duero, más allá de las “razzias” que protagonizó Almanzor a finales de aquel siglo X.

Sobre estas dos cuestiones pivota el ensayo, con el objetivo de hacer posible otra línea de inves­tigación, para todos aquellos que deseen explorar los orígenes históricos y políticos de la región donde se le­vantó este templo tan extraordinario.

El trabajo arroja luz sobre la obra arquitectónica, el simbolismo de la palmera central o el ascenso de un cuerpo para reencarnarse en el Paraíso.

El simbolismo de las pinturas del llamado “ciclo cinegético” es asombroso, y el autor encuentra en ellas la evocación de las batallas de Simancas y Alhandega, además de evocar el triunfo del Islam, que llegará de la mano del califa, representado en la figura del Cazador con Halcón.