QADIB,’UD, ‘ASA, JAYZURAN, ‘ANAZAH. TIPOS DE LANZA O EMBLEMA DE PODER CALIFAL. TESTIMONIOS GRÁFICOS DE ESE EMBLEMA EN LA CORTE DEL CALIFA DE CÓRDOBA

Autor: Juan Antonio Millán Crespo. Licenciado en Prehistoria, Arqueología, Numismática y Epigrafía por la Universidad Autónoma de Madrid.

Existe una moneda de plata, islámica -de transición-. Fue acuñada en Damasco en el año 695 d. C. (75 de la Hégira) bajo el califa omeya ‘Abd al-Malik b. Marwan) (fig.1). Presenta en el reverso una lanza, con una enseña anudada con forma de cintas o flámulas -un ‘alam-. Opinan que esta arma es una ‘anazah1. Está bajo un arco sostenido por columnas, que se ha considerado un mihrab. Así, se da a este objeto simbología de autoridad y de liderazgo religioso2. La punta de esta lanza tiene largas aletas; se sostiene vertical mediante un regatón extraño, muy apropiado cuando su uso ceremonial tenía lugar en una mezquita cuyo suelo estaría pavimentado.

Moneda acuñada en el 75H, en época del califa omeya'Abd al-Malik ben Marwan
Fig. 1

El ‘anazah era la lanza tipo harbah3 que el rey (Al-Najashi) de Aksum (Abisinia) envió como regalo a Zubayr ben al-‘Awwām, prestigioso comandante de las tropas de Mahoma. Éste último, a su vez, se la regaló al Profeta4.

En la Biblia Primera de León, que es del año 960, y es un códice obra de Florencio y Sancho, hay una miniatura que representa al faraón de Egipto, su corte, y Moisés, acompañado de Aarón. Estos personajes aparecen identificados. Además, hay un guardia que destaca entre los cortesanos. Sostiene una rodela y una gran lanza. Es casi idéntica a la de la moneda, salvo que carece de la enseña. Su punta tiene en la embocadura un par de aletas que recuerdan algo a las de la moneda, mientras que en el extremo inferior del asta tiene un singular regatón. Consiste en tres apoyos -uno más que en el caso de la moneda-, y también para sostener el arma, erecta, sobre un suelo liso y duro, pavimentado, como el que puede haber en el salón del trono de un palacio cualquiera o en la mezquita aljama de la capital.

El primer califa de al-Andalus gobernó entre 929-961 y la miniatura que es presentada aquí (fig. 2) es de un códice finalizado en un monasterio de la España cristiana el año 960. Es una imagen que representa al faraón, pero el artista tenía en su mente a Abderramán III en una escena real de una ceremonia de la que habría sido testigo. Posiblemente un monje emigrado de la España musulmana. En la ilustración se compara al soberano que tenía cautivo y oprimido al Pueblo Elegido con el califa omeya, opresor de los cristianos andalusíes. El soberano cordobés debió hacer uso de tal emblema de poder en la corte de al-Andalus, en la mezquita aljama los viernes, cuando asistía a la oración y en otros actos oficiales.

Miniatura de la Biblia de León (960), fol. 37r
Fig. 2: Biblia de León (960), fol. 37r
Miniatura de la Biblia de León (960), fol. 142v
Fig. 3: Ibid., fol. 142v

En este mismo manuscrito aparecen lanzas usadas en ámbito cortesano (fig. 3). También hay otros códices hispanos en el que aparecen lanzas en escenas análogas, caso de la zūrpīn5 del Beato de Tábara (León) que se conserva en Gerona (fig. 4) pero, a simple vista, se observan que son diferentes.

Beato del Museo diocesano de Gerona, fol. 37r
Fig. 4: Beato del Museo diocesano de Gerona, fol. 37r

Existe otra versión de este artefacto: En el códice Emilianense, ejecutado el año 992 en el monasterio de San Millán de la Cogolla, hay una imagen que representa el Concilio de Sevilla II, que se celebró en dicha ciudad, en el año 619, convocado por San Isidoro; pero, los personajes armados, las impresionantes murallas con ese cerrojo en su puerta (fig. 5) me inducen a opinar que el artista, para representar el sínodo sevillano del 619, en realidad tenía en mente el concilio que se celebró en Córdoba el año 852 a instancias del emir de al Andalus6: Los emires y califas de al-Andalus, como en el caso de los emperadores bizantinos y los reyes visigodos, participaban bien en persona o mediante un funcionario que los representaba en dichas asambleas de la Iglesia; e, incluso, las convocaban7, y como símbolo de su cargo solían ostentar una insignia; en este caso, la ‘anazah. En ese sínodo el exceptor Gómez, representante oficial del soberano cordobés, demandaba, empuñando el símbolo del poder que representa, que en dicha asamblea las autoridades religiosas condenasen a los mártires voluntarios. Instaba a los obispos a anatematizarlos por suicidas8.

No hay ninguna otra representación análoga a las citadas que presumo son la ‘anazah. Y ni aquí, ni en la Biblia del 960 llevan ‘alam, otra reliquia del Profeta.

Concilio de Sevilla II. Códice Emilianense, detalle del f. 205
Fig. 5: Concilio de Sevilla II. Códice Emilianense, detalle del f. 205

De época romana imperial hay representaciones de enseñas con una base similar (fig. 6). Pero es la lanza representada en la moneda de ‘Abd al-Malik

Enseña con tabula y enseña de cohorte auxiliar
Fig. 6: Enseña con tabula y enseña de cohorte auxiliar

la que presenta más similitudes con la representada en la Biblia Primera de León: Grandes aletas en la punta y el extraño soporte que hace las veces de regatón, soporte que en la moneda parece compuesta por dos apéndices en lugar de tres, como es el caso de nuestra miniatura; pero esta diferencia se puede justificar por la dificultad que presenta realizar este trabajo sobre tal material y sobre una superficie de tamaño semejante, como reconoce Miles en su artículo9.

Volviendo a la ‘anazah que el rey de Aksum regaló a Zubayr ben al-‘Awwām. Este objeto se llevaba ante Muhammad por Bilal ibn Rabah, compañero del Profeta y el primer muecín, cuando asistían a ceremonias religiosas. En esas ocasiones se ponía el ‘anazah enhiesta sobre el suelo y servía tanto de sutrah como de qiblah, delimitando el espacio privado para el Profeta y para apuntar la dirección del rezo10. Originalmente, la ‘anazah, además de la gran punta, tendría un regatón, también puntiagudo -llamado zujj-, para que se sostuviera hincada en campaña o en ceremonias al aire libre: sobre suelo no pavimentado. Sobre suelo pavimentado, el trípode sustituiría al zujj.

Concluyendo con esta parte, esta lanza fue el objeto predecesor del miḥrāb, y fue imitado por los gobernadores de las provincias, y, también, por los emires de al-Andalus, como muestran las miniaturas citadas.

Pero hay otras imágenes de personajes entronizados, de rango real, en manuscritos altomedievales hispanos que empuñan bastones, emblemas de poder, cetros, con forma de lanza, muy diferentes a la que hasta aquí hemos denominado ‘anazah. Ilustran “Beatos” de monjes y reyes cristianos de los siglos X al XI, concretamente en el capítulo del Comentario de Beato al Apocalipsis dedicado al Libro de Daniel, pasajes en los que los personajes que ostentan dichos objetos son enemigos del Pueblo Elegido, y vuelven a reflejar lo que se ha observado en la corte omeya de Córdoba, enemiga de “Los Politeístas”: En al-Andalus, además del ‘anazah hicieron uso de otro elemento que atribuían al Profeta. Podía ser un bastón (‘asa, ‘ud), o una vara (qadīb), objetos cuya propiedad se atribuía al Profeta, como en el caso de la ‘anazah, y consecuentemente su posesión era símbolo de legalidad, de soberanía que arrancaba desde Mahoma11. Excluyo el jayzuran puesto que según las fuentes se trataba de una vara larga, de bambú, con el extremo curvo12.

En todas las imágenes que siguen (figs. 7-12) la figura relevante, sedente -siempre en la misma actitud- empuña en su mano derecha una vara con aspecto de pequeña lanza.13

plato sasánida, 225-630 d. C., Museum of Fine Arts, Boston
Fig. 7: Plato sasánida, 225-630 d. C., Museum of Fine Arts, Boston
Beato de Maio, f. 241, aprox. 940-945
Fig. 8: Beato de Maio, f. 241, aprox. 940-945
Beato de Valcavado, f. 194v, año 970
Fig. 9: Beato de Valcavado, f. 194v, año 970
Beato de la Seo de Urgel, f. 196v, 975-1000
Fig. 10: Beato de la Seo de Urgel, f. 196v, 975-1000
Beato de Facundo, f. 269, año 1047
Fig. 11: Beato de Facundo, f. 269, año 1047
Beato de Las Huelgas, año 1220
Fig. 12: Beato de Las Huelgas, año 1220

Notas

  1. G. C. Miles, “Mihrab and `Anazah: A Study in early Islamic Iconography”, Archaeologica Orientalia in Memoriam Ernst Herzfeld, New York, 1952, p. 159.
  2. Ibidem, p. 165.
  3. D. Alexander, “Dhu’l-Faqar and the Legacy of the Prophet, Mirath Rasul Allah”, Gladius 19, p. 158, Madrid 1999; T. PÉREZ HIGUERA, “Objetos e imágenes de al Andalus”, Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe y Lunwerg Editores S. A., p. 57, Madrid, 1994.
  4. E. Lévi-Provençal, “Instituciones y cultura”, Historia de España dirigida por R. Menéndez Pidal, T. V, p.p.: 9-10, Espasa-Calpe, Madrid, 1973.
  5. Sobre la importancia que tiene para el Islam el conjunto que supone el Califa entronizado, empuñando en su diestra el bastón, la imagen de nuestras ilustraciones aquí, ver: Nadia Jamil, “Caliph and Qub. Poetry as a Source for Interpreting the Transformation of the Byzantine Cross on Step on Umayyad Coinage, en Bayt Al-Maqdis. Jerusalem and Early Islam”, ed. por Jeremy Johns, publicado por Oxford University Press, p.: 52-53, Oxford, 1999.
  6. E. Fernández González-F. Galván Freile, en “Un ejemplo de topografía urbana en el siglo X: la visión de la ciudad de Sevilla en el códice Emilianense”, p. 2 y ss., 2005, opinan que representa el concilio celebrado en Sevilla en época de San Isidoro, y que los personajes armados son personificaciones masculinas de las iglesias de Écija, Elvira y Cabra.
  7. En el caso de la intervención del soberano en la celebración de los concilios, en el caso visigodo ver: J. Orlandis, “La Iglesia en la España visigótica y medieval”, Ed. Universidad de Navarra, p. 170-171, Pamplona, 1976.
  8. R. Sánchez Saus, “Al Andalus y la Cruz”, Ed. Stella Maris, p.: 307-8, Barcelona, 2016.
  9. Juan A. Millán Crespo, “Un guerrero iranio en la miniatura hispánica”, V Congreso de Arqueología Medieval Española, Vol. 2 (Actas), pp.: 569-578, Valladolid, 1999.
  10. D. Nicolle, “Early Medieval Islamic arms and armour”, Gladius, nº esp. p. 114, Jarandilla (Cáceres), 1976.
  11. G. C. Miles, “Mihrab and `Anazah: A Study in Early Islamic Iconography”, Archaeologica Orientalia in Memoriam Ernst Herzfeld, New York, 1952, p. 164 y n. 25.
  12. D. Nicolle, “Armies of the Muslim conquest”, Osprey Military, Men-at-Arms Series, 255, London, 1993, p. 9; G. C. Miles, “Mihrab and `Anazah: A Study in Early Islamic Iconography”, Archaeologica Orientalia in Memoriam Ernst Herzfeld, p. 168, New York, 1952; L. Treadwell, “Mihrab and ‘anazah” or “sacrum and spear”? A reconsideration o fan early Marwanid silver drachm”, Muqarnas, 22, 2005.
  13. Desde la Antigüedad la lanza ha sido un artefacto que simbolizaba la AUTORIDAD. Ver al respecto Andrew Alföldi, “Hasta-Summa Imperii: The Spear as Embodiment of Sovereignty in Rome”, American Journal of Archaeology, 63, pp.: 1-27, láms. 1-10, 1959.

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