Es casi seguro que si hoy en día pedimos a alguien que imagine una típica escena de ocio oriental, nos conteste con una sugerente imagen de un grupo de personas sentadas en un abarrotado café dentro de un zoco que pasan el rato tranquilamente mientras fuman en cachimba tabaco aromatizado. Y de cualquier viaje a Turquía, a Egipto o a Oriente Medio es muy probable que nos hayamos traído unas cachimbas baratas para regalar o para probar esta exótica costumbre en nuestra casa. Parece que cultura árabe o de Oriente Medio están íntimamente relacionadas con la cachimba desde antiguo.

Puede que muchos, también, cuando se imaginen escenas cotidianas de ocio entre la alta nobleza en el al-Andalus medieval piensen en lo siguiente: una reunión en un patio ajardinado y lleno de fuentes; un grupo de hombres degustan ricos dulces mientras los músicos amenizan la velada con música de tradición oriental y contemplan a esbeltas y gráciles bailarinas vestidas con ropas ligeras. Los hombres hablan mientras fuman en sus cachimbas y se retan en concursos de recitación poética…

¡Error! Puede que algunos ya se hayan dado cuenta pero, en el párrafo anterior, hay un elemento que era imposible que existiera en al-Andalus. ¿Adivináis cual?

 

Historia de la cachimba

La cachimba. Efectivamente. La cachimba es como se conoce en España al narguile, argila o shisha, un curioso instrumento para fumar tabaco filtrado por agua. Es de origen oriental aunque no existe acuerdo unánime en señalar dónde y quién fue su inventor. Por un lado parece ser que apareció en la corte del soberano persa safávida Tahmasp I pues el galyan (cachimba en persa) es citado por el poeta Ahli Shirazi (m. 1535) en uno de sus cuartetos. Otros opinan que fue inventado por Abu-l-Fath Gilani (m. 1588), un médico persa de la corte del soberano mogol Akbar.

Sea como fuere, para que se inventara la cachimba primeramente tuvo que llegar el conocimiento del uso del tabaco al continente euroasiático. Recordemos que el tabaco es un producto de origen americano. Fue en el primer viaje de Cristóbal Colón (1492) cuando los europeos tuvieron el primer contacto con el tabaco. Fueron dos marinos españoles, Rodrigo de Jerez y Luis de Torres, quienes cuando desembarcaron en Cuba, vieron fumar a los nativos hojas de tabaco envueltas en hojas de palma y maíz. Rodrigo de Jerez regresó a España en 1493, se instaló en Ayamonte y ya había adoptado la costumbre de fumar, motivo por el que fue encarcelado ya que «sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca». Cuando fue liberado en 1500 la costumbre de fumar ya se había extendido no solo por España sino por toda Europa y seguramente ya había llegado hasta el continente asiático. 

El comercio oeste – este llevó el tabaco hasta Persia y la India y como si de un proceso de acción – reacción se tratase, la cachimba comenzó a su vez una rápida expansión por los países vecinos.  A los países árabes y a Turquía llegó en el siglo XVII y se convirtió en una verdadera afición nacional, no había reunión masculina que se preciara donde no hubiera un cachimba dodne probar diversos tipos de mezclas de tabacos y aromas.

Su introducción en Europa ha sido mucho más tardía. En un primer momento solo llega por medio de contactos diplomáticos a partir del siglo XVIII. Pero es desde fines del siglo XX cuando el uso de la cachimba se ha comenzado a popularizar entre los jóvenes y han aparecido locales destinados a fumar en pipa. También han aparecido numerosas tiendas donde se pueden comprar cachimbas baratas u otras tan afamadas como las Oduman turcas o de empresas europeas como la alemana Kaya-Shisha y la neerlandesa DUD.