Aunque recientes excavaciones hacen pensar que ya existía un asentamiento romano en Madrid, y que continuó en época visigoda, lo que sí es cierto es que las primeras referencias históricas a la ciudad son del siglo IX, bajo el dominio de los emires omeyas de Córdoba.

Muchos de los visitantes que acuden a hacer turismo a Madrid desconocen los orígenes islámicos de la actual capital de España. En esta artículo vamos a conocer un poco más los restos del Madrid más antiguo. Si deseas saber más sobre el patrimonio madrileño y alrededores puedes consultar viajarmadrid.com.

Siendo emir Muhammad I, a mediados del siglo IX, se funda Mayrit (tierra rica en agua), una fortaleza más en la Frontera Media contra los dominios cristianos del norte. Su centro sería la alcazaba, situada donde hoy en día se alza el Palacio Real, en un altozano sobre el río Manzanares.

Madrid estuvo bajo dominio musulmán hasta que fue conquistada por Alfonso VI entre los años 1083 y 1085. Pero, hoy en día, los restos procedentes de esa época son muy escasos e incluso desconocidos para los madrileños. Lo más representativo son los lienzos de la primera muralla islámica cuyos restos están muy dispersos y, en ocasiones, mal conservados.

Plano de Mayrit (https://funci.org/mayrit-la-capital-espanola-y-su-origen-arabe/)

La muralla de época islámica

El tramo más conocido y de mayor longitud es el que se puede ver en el parque de Mohamed I, en la cuesta de la Vega. El lienzo de muralla, restaurado en 2015, tiene más de 120 metros de longitud, una altura máxima de 11,50 metros y un espesor de 2,60 metros. En él destacan varios torreones de planta cuadrangular.

Muralla de época omeya de Madrid
Muralla de época omeya de Madrid en el parque de Mohamed I

Partiendo de aquí, hacia el norte, la muralla seguía por la Puerta de la Vega y por la parte oeste de la actual catedral de la Almudena. Precisamente en esa zona, las obras del Museo de las Colecciones Reales sacaron a la luz otros 70 metros de lienzo de la muralla islámica, que está integrado en el museo.

La muralla alcanzaría la alcazaba y giraría hacia el sur. En este tramo se abría en dos puntos: la Puerta de Sagra y la Puerta de Santa María, en la actual calle Mayor. Entre ambas se conserva un fragmento de la muralla en la calle Rebeque.

Antes de volver a alcanzar el parque de Mohamed I existe otro fragmento. Detrás del parque, en el número 5 de la cuesta de Ramón, puede verse otro trozo del mismo lienzo de la muralla que permanece casi escondido en el acceso al garaje de un edificio de viviendas, justo debajo del viaducto de Segovia, en la calle de Bailén.

Todo el recinto que cercaba esta muralla era conocido como la Almudaina, de donde toma el nombre la patrona de la ciudad, la Virgen de la Almudena.

La Medinilla y las torres albarranas

Existe una hipótesis que teoriza que puede existir otra muralla posterior a la creada por Muhammad I, que se llama la Medinilla. Sus restos son visibles en dos bares: Korgui (calle del Rollo, 8) y Casa a la Malicia (calle de Segovia, 16).

También hay constancia de, al menos, dos torres albarranas construidas entre los siglos IX y XI, es decir, de dos torres de vigilancia que aunque no pertenecían a la muralla completaban el sistema defensivo.

Una se encuentra en la plaza de Oriente, en el primer piso subterráneo del aparcamiento público se encuentra la Torre de los Huesos, llamada así por estar cerca del antiguo cementerio islámico de la Huesa del Raf. Fue edificada en su momento para controlar el arroyo Arenal y cualquier punto muerto de vigilancia que pudiera tener el recinto amurallado originario.

Torre de los Huesos, atalaya islámica de Madrid
Torre de los Huesos, atalaya islámica de Madrid

En la calle Mayor, en el número 83, junto al viaducto que salva la calle de Segovia, se mantienen en pie las ruinas de la Torre de Narigües, que probablemente hubiese sido otra torre albarrana.

Silos y necrópolis

Por otro lado, las excavaciones arqueológicos han logrado documentar más de 200 silos islámicos que siguen enterrados, ajenos a la memoria de los madrileños. En la plaza de Ramales se puede ver el único silo islámico que queda a la vista y que formaba parte de esa gran red de silos. Se trata de una especie de pozo situado en el acceso al aparcamiento, en el muro de la antigua iglesia de San Juan, ya derribada.

También hay indicios de necrópolis de esa misma época. En 2006, al excavar en la planta baja del número 68 de la calle Toledo, se encontraron más de 60 tumbas de los siglos XI y XV. El cementerio estaría debajo de todas las manzanas entre la calle Toledo y Humilladero.