Este eremitorio rupestre se conoce como la Cueva de los Moros o la Cueva del Hoyo y se encuentra en las cercanías del pueblo de Manzanedo (Burgos). Se data entre los siglos VIII y X. No está muy alejado del eremitorio de San Pedro de Argés.

Esta emplazada en lo alto de un monte, en unos peñascos de toba de los que surge un arroyo y desde los que se divisa el caserío de Manzanedo y gran parte del valle. El amplio control visual, la existencia de agua y sus posibilidades agrícolas y ganaderas hacen del lugar un buen sitio de habitación y de fácil defensa.

Acceso a la Cueva de los Moros de Manzanedo
Acceso a la Cueva de los Moros de Manzanedo

La ermita está excavada aprovechando una cavidad natural. Se abre al sur – sureste a través de una entrada rectangular irregular que presenta huellas de cerramiento ambos laterales. Junto a la entrada y en el mismo muro, aparece un vano, muy deformado.

Cueva de los Moros de Manzanedo

En el techo de la cavidad se abre otro pequeño orificio a modo de tragaluz. En el interior del templo, entre la puerta y el vano, aparece una especia de hornacina labrada artificialmente aprovechando el resalte de la roca.

Interior de la Cueva de los Moros de Manzanedo
Interior de la Cueva de los Moros de Manzanedo

La iglesia tiene una sola nave, más ancha que larga, cubierta con una bóveda natural retocada, asemejándose a una de cañón. El muro que delimita la nave por la derecha está decorado con dos arcos de medio punto unidos entre sí por una pilastra muy erosionada. Bajo los arcos pudo haber existido un banco corrido.

Arcos del interior de la Cueva de los Moros de Manzanedo
Arcos del interior de la Cueva de los Moros de Manzanedo
Plano de la Cueva de los Moros de Manzanedo
Plano de la Cueva de los Moros de Manzanedo

El muro izquierdo presenta un entrante irregular que profundiza en la roca a modo de canalillo, y en la base del muro aparece un banco corrido bajo el cual se ha excavado, en el pavimento, una sepultura de bañera de tamaño adulto con rebaje para la cubierta, hoy desaparecida. A los pies de la tumba, y también excavada en el suelo rocoso, encontramos una pequeña oquedad ovalada. Otra tumba del mismo tipo se adivina a su lado.

Al fondo, orientada hacia el este y elevada sobre el nivel de la nave, aparece la cabecera, diferenciada del resto a través de un arco toral de medio punto que señala el comienzo de la misma y que en su lado derecho reposa sobre una media pilastra labrada. Este espacio, más estrecho y bajo que la nave, está cubierto por una bóveda natural retocada a modo de cañón. Tallado en la pared del fondo de la cabecera aparece un pequeño arco de herradura. Bajo este arco se aprecia parte del altar de bloque flanqueado por basamentos corridos labrados en las paredes laterales de la cabecera.