En el término municipal de Villaescusa de Ebro, en Cantabria, pero limitando con la provincia de Burgos, justo a la entrada del Cañón del río Ebro, se encuentra la espectacular surgencia y cascadas de El Tobazo. En tan singular y espectacular sitio natural se encuentra excavado un complejo eremítico altomedieval compuesto por una pequeña iglesia y varias celdas.

Cascado de El Tobazo
Cascado de El Tobazo
Cascado de El Tobazo
Cascada de El Tobazo
Cascado de El Tobazo
Cascada de El Tobazo
Plano del eremitorio de El Tobazo
Plano del eremitorio de El Tobazo

Existen tres oquedades excavadas en la roca. Una de ellas, la central, hubo de ser ermita. Su planta es cuadrada; en su pared izquierda tiene una hornacina rematada en arco de medio punto, con una cruz latina grabada en su fondo. La cabecera, orientada el Este, tiene planta rectangular, unida a la nave central por un arco triunfal de medio punto; adopta la forma de una gran hornacina de cuya pared de fondo sobresale un machón destinado a soportar la mesa del altar. Una cruz griega de brazos iguales grabada sobre la pared de fondo del oratorio completa el espacio litúrgico. El acceso a éste se realiza por un vano rematado en arco rebajado y que se sitúa en la esquina NO de la nave. A la izquierda del vano aparece una tumba de bañera excavada en roca bajo arcosolio.

Acceso al eremitorio de El Tobazo
Acceso al eremitorio de El Tobazo
Entrada a la cueva central de El Tobazo
Entrada a la cueva central de El Tobazo
Zona litúrgica de El Tobazo
Zona litúrgica de El Tobazo

Esta iglesia central se comunica también con las otras dos cuevas que forman el conjunto por medio de conductos naturales. La primera, más al occidente, es una cueva natural remodelada, en cuyo fondo se ha labrado un cubículo de planta rectangular de 1,5 m. de longitud por 1,7 m. de anchura. Su planta está regularizada y comunica con el exterior por medio de una escalera de tres peldaños que salva el desnivel.

La otra cueva, situada más al este, se orienta en sentido N-S. El acceso es un arco irregular de 2 m. de flecha por 1,9 m. de luz. A la izquierda de la entrada se conserva un reborde tallado en roca, demasiado estrecho para ser un banco corrido, que podría corresponder a restos de tumbas excavadas en roca desmanteladas por la erosión. La estancia a la que da paso tiene planta rectangular, con dos cubículos rectangulares rematados por bóveda de cañón: uno en la pared derecha y otro en el fondo, opuesto a la entrada en el extremo del eje de la estancia.