El vino era una bebida generalizada en la alta edad media. Para conocer qué bebidas medievales de vino y cómo se bebía en estos primeros siglos medievales en España tenemos la ayuda de San Isidoro de Sevilla (c. 556-636), quien en sus famosas Etimologías, en el libro XX capítulo III, nos detalla los tipos de vinos y sus mezclas. Sigámosle en este viaje enológico y al final os propongo dos recetas con vino para disfrutar de un agradable momento medieval.

«Al vino se le llama así porque, apenas terminado de beber, llena las venas con su sangre» dice Isidoro y, a continuación, nos da una serie de denominaciones del vino: el vino puro, sin mezcla de ningún tipo, es el merum. Y éste, dependiendo de su color, puede ser roseum o tinto, amineum o vino blanco y sucinacium o de color ámbar. Y según su consistencia, limpidum (que tienen apariencia de agua)  o turbidum (con posos). En esa época también se importaban vinos del extranjero, como el falerno (de Falerna, en la región italiana de Campania) y el gazeo (de Gaza, en Palestina). Por otro lado, el vino que se utilizaba en la liturgia era el infertum mientras que el spurcum no podía ser ofrecido o está mezclado con agua. Y el de más baja calidad, el más áspero y que era dado a los esclavos, era el crucium.

Pero el vino no se tomaba siempre solo. Quizás ahora nos suene extraño pero en la antigüedad y en la edad media el vino y sus derivados (mosto y vinagre) se tomaba también mezclados con otras sustancias. San Isidoro nos menciona algunos de estos combinados medievales:

  • Oenomelum, mosto mezclado con miel, muy removido y agitado
  • Saccatum o aguachirle, es una bebida que se obtiene mezclando agua y posos de vino a la que se le pasa por un saccus o filtro.
  • Melicratum, vino mezclado con miel o vinomiel. También se le llama vino mellem mixtum. Es una vino con una segunda fermentación con miel, lo que hace aumentar su graduación.
  • Oxymelum, mezcla de vinagre y miel, mantiene la dulzura y la acidez de sus ingredientes.
  • Passum, líquido obtenido de la prensa de uvas pasas y que luego se cuece.
  • Defrutum o vino cocido. En ocasiones este vino caliente se cocía con especias: es el típico vino especiado medieval.
  • Carenum, vino dulce sometido a cocción y en el que se ha consumido una tercera parte del vino dulce
  • Sapa, vino que al hervir queda reducido a una tercera parte

Como colofón una par de recetas para hacer en nuestra casa.


Receta 1

Defrutum o Vino cocido con especias

El vino especiado medieval

Ingredientes

  • 1 litro de vino tinto
  • 1 palo de canela
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 7 clavos
  • 10 granos de pimienta
  • 1 piel de naranja rallada

 

Preparación

Se introduce en un cazuela, preferentemente de barro, el vino tinto, la canela, la pimienta, los clavos y la ralladura de la piel de naranja. Se pone a cocer a fuego muy lento para que el alcohol no se evapore. Cuando la mezcla empiece a estar caliente, se añade el azúcar y se remueve. Se mantiene cociendo durante unos 20 minutos. Luego lo retiramos y lo dejamos reposar  durante una hora para que el vino se infusione adecuadamente.

Tras colarlo, sírvelo caliente o templado en vasos o jarros de barro (si dispones de ellos, claro).

Podéis probar a echar alguna otra especia como un trozo de raíz de jengibre  o dos semillas de cardamomo así como piel de limón.


Receta 2

Melicratum o Vino con miel

Ingredientes

  • Vino tinto
  • Miel

Las proporciones, según Casiano Bano, son: por cada sextario de miel, cuatro sextarios de vino. Es decir, si tenemos 1 litro de vino (aprox. 2 sextarios) echaremos 27 centilitros de miel (medio sextario).

 

Preparación

En una vasija de barro se echa la miel y se pone a calentar a fuego lento. Una vez que la miel empieza a echar espuma, se retira del fuego. Se espera a que se entibie un poco y se agrega el vino. Se remueve bien la mezcla y se deja reposar en la vasija de barro, bien cerrada, entre quince y veinte días. Servir templado o caliente.

En ocasiones, se introduce en la vasija una pañuelo con especias para aromatizar el vinomiel. En recetas bizantinas recogidas en la Eclogae de re rustica de Casiano Baso (fines del siglo VI o principios del siglo VII), uno de los geopónicos, se señalan algunas posibilidades: 12 granos de κόστος (raíz de costo, puede ser Saussurea costus o Costus speciosus, una especie de jengibre); o bien, plantas más asequibles para nosotros, como la mezcla de mercurial perenne y de hinojo.

Fuentes: