¡Invasión! Book Cover ¡Invasión!
Trilogía del reino astur, I
Edward Rosset
Novela histórica
Editorial Mundo Conocido
1998
453

El escritor anglo-vasco Edward Rosset, publicó Invasión, el primer volumen de su “Trilogía de los Reyes Astures”, allá por el año 1998. Aparte de esta novela que abre la serie, completan la obra el segundo volumen, titulado Tierra Quemada y el tercero, Roncesvalles.

Este estupendo ciclo de novelas históricas de aventuras, da al lector la oportunidad de conocer todo lo acontecido durante la invasión árabe de la Península Ibérica en el año 711. Además, a través de las páginas de Invasión, podemos tener una visión de conjunto de cómo empiezan a fraguarse los primeros focos de resistencia contra el Islam en nuestro país, que darían pie, entre otras cosas, a la creación del Reino de Asturias y al comienzo de la Reconquista, que se prolongaría ya hasta finales del siglo XV con la famosa toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492.

Invasión comienza con una traición: un complot mediante el cual, el Conde Don Julián, gobernador de la ciudad de Ceuta, el obispo Oppas, cabeza visible de la Iglesia en la ciudad de Toletum y los partidarios de los herederos de Witiza, anterior Rey visigodo, facilitarán la entrada en la Península Ibérica de un contingente armado procedente de las vecinas tierras del otro lado del Estrecho. Esta avanzadilla tiene la misión de comprobar cuál puede ser el botín de guerra si finalmente Musa ben Nusayr, conquistador del Magrib, acepta el pacto que le ofrece su vecino, el Conde Don Julián y se decide a llevar a cabo una penetración militar a gran escala en las tierras de la antigua Hispania romana.

La conspiración pone en jaque al Rey Rodrigo, que ha de movilizar su ejército para salir al encuentro de los feroces guerreros moros del general Tarik ibn Ziyad. El enfrentamiento tiene lugar en la Batalla de Guadalete y los sarracenos vencen a las tropas visigodas. A partir de ahí, las huestes musulmanas tienen en bandeja la conquista y ocupación de un extenso territorio, ante el beneplácito de los judíos y la pasmosa indiferencia de las gentes cristianas que poblaban entonces nuestro país, y que ven cómo el poder visigodo, que durante tanto tiempo ha dirigido sus vidas y diezmado sus escasos recursos, cae ante el ímpetu de una nueva civilización, empeñada en extender el Islam y su dominio por nuestro continente.