El Cid. El último héroe Book Cover El Cid. El último héroe
Memoria de la historia / Personajes
José Luis Olaizola
Novela histórica
Planeta
1989
256

“El ambiente de una época histórica puede comprenderse mejor por mediación de una novela”. Son palabras del conocido historiador Hugh Thomas que tienen plena realidad en El Cid, el último héroe.

El autor, después de un minucioso trabajo de documentación e investigación, con fidelísimo respeto al marco histórico y a los principales acontecimientos que jalonan la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, ha conseguido un relato en el que se cumplen las misteriosas e inexorables leyes de la novela, mezclando ficción y realidad, para que podamos comprender quién fue el Cid Campeador y qué significó el siglo XI para la historia de España y de toda la Europa a la sazón conocida.

Rodrigo Díaz, casi adolescente, rubio y de ojos garzos, tiene que batirse a muerte, por su condición de alférez real, en lid singular de caballeros armados, con el conde Lizarra, de Navarra, y con el moro Hariz, de Medinaceli. Sus victorias sellan su destino. Muy a su pesar, en ocasiones, se verá compelido a combatir apenas sin tregua.

El Cid Campeador nos cuenta la novela, no es solo un monumento histórico y literario: es un hombre que ama a su tierra, a su mujer y a sus hijas, por las que a veces pelea por bien casarlas, como un buen padre de familia. Invencible en las batallas, siempre resulta vencido en las intrigas de la Corte, de manera que el vencedor es perdedor frente a su rey. Alfonso VI, a quien presta una fidelidad que no es correspondida. Y a la postre acaba teniendo mejores amigos entre los árabes que entre leoneses y castellanos.

Para un buen número de lectores El Cid, el último héroe, significará el descubrimiento de una Edad Media desconocida y, con frecuencia, maltratada. Por las páginas de la novela desfila la riqueza de la vida en los campos, castillos y ciudades. Los cristianos conquistadores de los harenes de los árabes. La santidad de los monasterios benedictinos. La locura religiosa de los almorávides africanos. Y en todo momento campeando el inmarcesible destino del Campeador, a quien le correspondió acometer más hazañas, históricamente documentadas, que las que mágicamente se atribuyen a los principales caballeros andantes que en el mundo han sido.