La ornitomancia se refiere a la adivinación del futuro por medio de la observación de las aves, estudiando su canto y su vuelo. Si se observa el comportamiento de las aves se habla de orneoscopia. Si únicamente se tiene en cuenta el vuelo de las aves, se le llama heteromancia o heteromancía. Si específicamente se utilizan gallos o gallinas y se estudia su canto o su picoteo sobre un conjunto de granos, se llama alectomancia. Existen otras formas de adivinación relacionadas con las aves como la aruspicina, practicada por los arúspices, quienes examinaban las entrañas de las aves sacrificadas.

La tradición de la ornitomancia se remonta a las culturas mesopotámicas y continua con vigor en la Antigüedad clásica griega y romana. Es también practicada por algunos (sino todos) los pueblos prerromanos de la península Ibérica. Al hilo de esto, el historiador Elio Ampridio, que escribió a principios del siglo IV las biografías de varios emperadores, dice en un pasaje de su Vida de Alejandro Severo (27, 3) que:

También fue expertísimo en aruspicina, y gran orneóscopo, tanto que superó a los augures vascones de Hispania y a los panonios.

Precisamente más la orneoscopia que la ornitomancia ha perdurado en la tradición popular castellana. Sin ánimo de ser exhaustivos, estas son algunas referencias recogidas en la provincia de Burgos:

  • El canto de determinadas aves presagia la muerte de algún vecino del pueblo: El canto de la abubilla, la lechuza o coruja, el cárabo, el chotacabras o pajarona y el búho eran siempre un mal augurio.
  • Además, si algunas de estas aves se posaban en el tejado o en la ventana de la persona que, ya enferma, iba a fallecer, especialmente si era una lechuza o, peor aún, una la garza, de la que además se decía que esperaba para comerse los ojos del muerto.
  • Los grajos y los cuervos, quizás por su aspecto fúnebre y su desagradable canto, también están relacionados con malos augurios de muerte.
  • En ocasiones a las lechuzas y a los mochuelos se les clavaban en las puertas pues eran considerados pájaros de mal agüero.
  • Si en una cacería se ve volar un búho antes que otra ave, se debe de tomar como mala señal y esperar pocas piezas cobradas.
  • En general las aves nocturnas se asocian con las almas en pena, por lo que se evita tenerlas en casa o cerca.

En las obras de la épica castellana medieval conservadas también existe alguna referencia a los augurios, sobre todo determinados por la heteromancia, por el vuelo de las aves. Veámoslo con detalle.

Los Siete Infantes de Lara y el augurio de las aves en el pinar de Canicosa

Mientras los siete infantes de Lara atravesaban los pinares de Canicosa de la Sierra (Burgos) con el objetivo de llegar a tierras sorianas y enfrentarse a los musulmanes, su ayo Nuño Salido observó malos augurios en el vuelo de las aves.

En la Primera Crónica General se nos cuenta simplemente que “a la entrada del mont, ovieron aves que le fizieron muy malos agüeros”, sin especificar qué. Pero la Crónica de 1344 sí nos cuenta cuáles eran estos comportamientos. La primera señal fue esta:

«[…]  llegaron a un pinar que llaman Canicosa, que ý avía a par del camino; en la entrada del monte ovieron agüeros que les fasían muy malas señales. E el primero agüero que ovieron fue una corneja diestra, e sobre ella una siniestra, e desí vieron un águila cabdal ferrera que estava ençima de un pino.»

A pesar de que Nuño Salido avisa a los infantes y les pide volver a Salas, éstos hacen caso omiso y continúan. Poco después aparece una segunda señal:

«Entonçe fueron adelante e vieron venir un águila cabdal por el aire dando muy grandes gritos, e vino posar en un pino, a par del camino por donde ivan, e estudo así una pieça dando muy grandes gritos e desí, a la çima, tomóse por la garganta con amas las manos e degollóse e dexóse caer muerta en tierra a pie del pino.»

Este comportamiento es interpretado por Nuño Salido como muestra de que quien les ha llamado, su tío Ruy Velázquez, les va a traicionar y matar.

En el primer augurio aparecen las cornejas negras. La corneja negra (Corvus corone) es un ave de la familia de los cuervos de color negro. Según los augures desde épocas antiguas, si aparecían a la izquierda (siniestra) eran señal de infortunio; si aparecían a la derecha (diestra), de fortuna.  En nuestro caso aparecen dos, pero la que está a la izquierda, por estar más arriba, prepondera: mal augurio.

El otro ave es el águila caudal o águila real (Aquila chrysaetos) es una de las rapaces más imponentes de nuestros campos. Es símbolo de fuerza, de libertad y de ímpetu guerrero. En la primera señal aparece un águila real  “ferrera”, que puede significar de color oscuro, tal y como es el hierro colado. En la segunda señal es la protagonista y acaba por degollarse ella misma con sus propias garras en medio de fuertes graznidos. El ardor guerrero de los infantes causará su propia muerte.

La corneja del Poema de Mío Cid

En la famosa obra épica que narra la peripecias de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, también se hace referencia a augurios de heteromancia.

En sus versos 10-14 dice:

Allí piensan de aguijar, allí sueltan las riendas.
A la exida de Bivar hovieron la corneja diestra,
y entrando a Burgos hobiéronla siniestra.
Meçió mio Çid los hombros y engrameó la tiesta
—¡Albricia, Álbar Fáñez, ca echados somos de tierra!—

Allí empiezan a espolear, allí sueltan las riendas.
A la salida de Vivar una corneja les salió por la derecha
y entrando en Burgos les salió por la izquierda.
Se encogió mio Cid de hombros y agitó la cabeza:
—¡Alegría, Álvar Fáñez, que nos echan de la tierra!

El Cid y su mesnada sale de Vivar hacia su destierro. Al partir de Vivar, una corneja aparece por la derecha, lo cual es un buen augurio, una señal de que será afortunado en su viaje.

Sin embargo, al entrar en Burgos, la corneja vuela por la izquierda. ¿Qué quiere decir? Es un mal augurio. Quizás señala la hostilidad de los burgaleses que no osaban contradecir la orden de destierro dada por el rey Alfonso VI. O también puede indicar que el Cid irá hacia su izquierda, hacia el este, donde se encuentra Zaragoza y Valencia. Incluso, sabiendo que los córvidos gustan de la carroña y que aparecían al finalizar una batalla para aprovecharse de los despojos de los muertos, el augurio es más preciso y le indica que morirá en combate en Valencia. A toro pasado las interpretaciones posibles son muchas.

Precisamente, un azulejo con la imagen de la corneja se identifican los lugares de sellado del salvoconducto del actual Camino del Cid, pues la corneja fue un símbolo de buena suerte para el Cid y sus hombres y por extensión a todos los viajeros del Camino.

Azulejo de los puntos de sellado en el Camino del Cid
Azulejo de los puntos de sellado en el Camino del Cid

En Vivar existe hoy en día un monumento a esa corneja del Cantar.

Monumento a la corneja del Cantar de Mío Cid en Vivar del Cid
Monumento a la corneja del Cantar de Mío Cid en Vivar del Cid