[s. IX] Abū Naṣr Manṣūr b. Abī-l-Buhlūl, llamado el Cantor Judío, cantor en las cortes de al-Ḥakam IʿAbd al-Raḥmān II.

A finales del gobierno de al-Ḥakam I, gran admirador del canto, había cuatro cantores que destacaban en su corte y cada uno de ellos recibía 10 dinares mensuales además de abundantes regalos y ropas: Abū Ya’qūb, Ḥasan al-Ḥillī, Ḥasan al-Qarawī y Manṣūr el judío.

Al-Ḥakam I se enteró de que el famoso cantor persa Ziryāb estaba exiliado en el Magreb, concretamente en Kairuán y le invitó a unirse a su corte. Para ello envió un mensaje por medio de Manṣūr el Cantor Judío. Una vez que Ziryāb accedió a venir a Córdoba, ambos cruzaron el estrecho de Gibraltar desembarcando en Algeciras, no sin padecer una fuerte tormenta en la travesía.

Sin embargo, allí se enteraron de la muerte de al-Ḥakam I (21 de mayo 822) y Ziryāb quiso volver al Magreb. Pero Manṣūr convenció a Ziryāb para que hablara con el nuevo emir ʿAbd al-Raḥmān II a quien consideraba incluso más culto que su padre y un mayor amante de la música.

Ziryāb, entonces, escribió una carta al nuevo emir dándole el pésame por su padre. Manṣūr fue con la carta a Córdoba y allí:

[…] se encontró con una expectación, una alegría y un contento por su llegada que doblaba a la que había sentido su padre. Contestó a Ziryāb con una respuesta amable en que le llamaba a su lado, le anunciaba lo que podía obtener y le urgía a venir junto a él.

Muqtabis II, fol. 149

Ya establecido en la corte, desde muharran del 207H (mayo/junio 822), Ziryāb causó la admiración de todos. Incluso los cantores ya citados pidieron a éste que les enseñara su modo de canto. Pero Ziryāb, celoso de su arte, solo se lo enseñó a Manṣūr el judío, con quien tenía una relación cercana

Era inteligente, sagaz, sediento de aprender de Ziryāb, y por él se transmitieron muchas de sus canciones en todos los estilos.

Muqtabis II, fol. 153

Bibliografía: Historia de Al-Andalus según las crónicas medievales, Tomo VII, El gobierno del emir Abd al-Rahman II, Ed. Fajardo El Bravo.