Los trabajos de explanación y roturación de una finca agraria en la localidad de Haza han dañado una necrópolis altomedieval, datada entre los siglos V y X. Tras los trabajos se puede ver en la superficie restos de lajas de piedra y de huesos humanos. La necrópolis se localiza entre en la zona de El Pico o Solpico, en el llano, a los pies del pueblo, entre la ermita de Santa Juana y una antigua ermita llamada de El Palomar o de San Isidro (ver situación en el mapa).

Según informa el Diario de Burgos, el hecho es fruto de una negligencia por parte de sus propietarios. Tras haber finalizado la concentración parcelaria en el municipio, recibieron este terreno, que hasta ese momento era un erial. Decidieron roturarlo sin esperar la contestación a la petición de permiso de roturación cursada al Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. La necrópolis si consta en la carta arqueológica luego, seguramente, la respuesta al permiso hubiera sido negativa. Pero el apresuramiento ha derivado en un daño al patrimonio arqueológico.

De acuerdo, los propietarios lo han hecho mal: tenían que haber esperado al permiso. Pero, ¿cómo es posible que un terreno en el que hay un yacimiento arqueológico entre dentro de la concentración parcelaria y se asigne a un particular? 

Más información:

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