La editorial burgalesa Siloé está a punto de publicar una edición facsímil de los Cartularios de Valpuesta que pretende ser la edición más parecida posible al original. El Cartulario de Valpuesta fue escrito en la localidad burgalesa de Valpuesta, sede del primer obispado castellano. Está compuesto por El Becerro Gótico (o Antiguo) que consta de 187 documentos escritos en diferentes momentos por más de una treintena de escribanos entre 804 y 1140; y el Becerro Galicano contiene 138 cartas del libro antiguo y tres que no constan en aquel. Todas ellas fueron copiadas por el canónigo de Valpuesta Rodrigo Pérez de Valdivielso, en 1236.

La importancia de este cartulario viene dada por la aparición de las priemras palabras escritas en castellano datadas en el siglo IX. Según uno de los mayores especalistas en el tema, Saturnino Ruiz de Loizaga: «Los escribanos de Valpuesta pretendían redactar todos los documentos en latín; pero, por una parte, carecían del conocimiento profundo de este idioma e incurrían en errores imputables a la lengua que hablaban; y, por otra, se veían forzados a utilizar esta última cuando tenían que consignar términos no latinos o cuyo equivalente latino desconocían.»

Son numerosos los ejemplos de palabras que, como recogen los Cartularios de Valpuesta, pasaron del latín vulgar a la lengua romance origen del español entre los siglos IX y XII. Estas son algunas: Cuenca, en lugar de conca; Fuero, en lugar de forum; Fresno, en lugar de fraxinum; Concejo, por concilium; Piele, por pellem; Madera, en vez de matera; kasa en vez de domus; perare (peral), en vez de pirus; manzanos en vez de pomiferos…