El Grupo de Investigación en Patrimonio y Paisajes Culturales de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), con la financiación de la Junta de Castilla y León, ha realizado nuevos hallazgos en el poblado altomedieval de Arganzón, en Burgos y un importante convento franciscano en esta zona del Condado de Treviño. El yacimiento fue encontrado en el año 2011 por el mismo equipo de trabajo.

Las excavaciones han permitido conocer mejor las características de este poblado altomedieval y han sacado a la luz un amplio cementerio formado por tumbas antropomorfas, sepulturas delimitadas por lajas de piedra y enterramientos excavados directamente en la roca que datan de antes del año mil, según ha informado en una nota de prensa la UPV. «Los estudios antropológicos han permitido observar que en el cementerio estaban enterrados tanto niños como adultos, varones y mujeres, en definitiva toda la comunidad de Arganzón», ha indicado el director del proyecto, Juan Antonio Quirós.

El lugar de Arganzón es conocido a través de las fuentes escritas desde el año 801, cuando tuvo lugar en el homónimo paso la batalla de las Conchas de Arganzón. En el año 871 se menciona la iglesia de Santa María de Arganzón, por lo que se considera que Arganzón es una de las primeras aldeas conocidas a través de la documentación en el valle del río Zadorra. En particular, este documento narra cómo el señor Arroncio donó al monasterio de Acosta varios bienes entre los que se incluye la iglesia de Arganzón, bienes que había recibido en herencia de sus abuelos procedentes de León.

Por este motivo, se ha considerado que Arganzón sería un buen ejemplo del proceso de repoblación que habría tenido lugar como resultado de la llegada de colonizadores desde el reino astur-leonés. Sin embargo, el proyecto arqueológico ha mostrado que el proceso de formación de las aldeas y los pueblos medievales ha seguido un proceso muy diferente en el valle del Zadorra. Arganzón, situada en la periferia de la ciudad romana de Iruña, fue fundado hacia el siglo VI, tal y como han mostrado las excavaciones realizadas en la zona de La Erilla con ocasión de la construcción del actual trazado de la autovía A1. «Dicho de otra manera, Arganzón no se ha formado como resultado de la repoblación llevada a cabo por colonizadores procedentes de otros sectores del norte peninsular en el siglo IX, sino que es el resultado de una iniciativa local precedente», resalta Juan Antonio Quirós.

Las excavaciones también han permitido recuperar parcialmente la planta del convento franciscano de Nuestra Señora de la Concepción construido sobre la vieja iglesia altomedieval de Santa María de Arganzón, que incluye una iglesia conventual, un amplio claustro, un huerto y otros edificios anexos. En el interior de la iglesia se han encontrado numerosos enterramientos, uno de los cuales tenía un rosario de hueso en el cuello. El convento, que estuvo en uso hasta 1834, fue reconstruido y reformado en varias ocasiones, tal y como demuestran los distintos paramentos hallados y los numerosos suelos reparados. También se han recuperado materiales cerámicos y restos de alimentación que arrojan luz sobre el estilo de vida de esta comunidad conventual.