«Estamos en un poblamiento altomedieval. Antes era una teoría y ahora se ha confirmado», señala el arqueólogo Enrique Dies. Los restos cerámicos hallados por doquier bajo lo que fue la antigua ermita de San Esteban y mucho antes la base de pequeñas cabañas altomedievales, ubican la vida humana en las Cabañas de los Moros entre los siglos VIII y X.

Quince oquedades, de apenas 1,5 a 2 metros de largura, hechas sobre la roca arenisca a unos 200 metros de altura sobre el nivel del valle se ven a lo lejos. Quién las horadó en el cortado ubicado entre Arroyo de Valdivielso y Quecedo, para qué o por qué son algunas de las preguntas que se hace el equipo que dirigen Dies y Antonio León y con cuyas respuestas tratarán de llenar el vacío de este periodo de la historia sin documentos que hablen de cómo se organizaban sus sociedades.

En 2017, cuando el Ayuntamiento de la Merindad de Valdivielso impulsó la primera campaña, Dies ya lanzó en su informe final la teoría de que se trataba de un asentamiento altomedieval, pero no tenía pruebas fehacientes que sostuvieran su tesis. Ahora, sí.

Las cerámicas anaranjadas y negruzcas localizadas «podrían datarse incluso en el siglo VII y hablarían de visigodos; si son del VIII, de musulmanes; si fueran de la segunda mitad del siglo VIII, a lo mejor, de un primer intento de la monarquía asturleonesa de controlar estos valles», teoriza. Habrá que esperar a los detalles de los informes de los expertos, pero no hay dudas de su datación en la Alta Edad Media.

Las 15 oquedades -dos o tres por casa- que se ven en la roca serían las despensas o silos donde se guardaban los alimentos, mientras que las viviendas utilizaban la roca como pared de fondo y sobre ella también tallaban los huecos donde se introducían las vigas de sus techumbres. Las otras tres paredes las construían partiendo de este fondo ya sobre la base de un terreno que, en parte es roca y en parte tuvieron que rellenar tras construir un muro de contención, del que solo se conserva un paño de unos pocos metros.

Monedas del siglo XIV localizadas en 2017 enlazan con la historia de la ermita que posiblemente no llegó al siglo XX en pie. En aquel momento histórico se lució con cal el muro primigenio de contención y de ahí que haya sobrevivido a las escorrentías de agua, mientras que el resto, hecho solo de piedras y barro, se ha desmoronado por completo y desaparecido ladera abajo. Pero lo que «es un milagro es que se conserve en estas condiciones de erosión y tras intervenciones sin control en los 70» la base de una pared de una antigua cabaña altomedieval, que bajo el suelo de mortero de cal de la ermita ha pervivido, al introducirse entre sus piedras la cal del siglo XIV. Ahora, ha salido a la luz aunque será tapado con tierra para garantizar su conservación.

«Quizás estas edificaciones pudieron ser aprovechadas por los eremitas, pero los directores del yacimiento destacan que su forma en nada se parece a la decena de eremitorios del resto de Valdivielso y de la comarca. Las conocidas como Cabañas de los Moros, un nombre habitual en la cultura popular para denominar los vestigios de «tiempos inmemoriales» están encastilladas sobre una plataforma ganada y protegidas por una muralla de dos metros de anchura que cerraba el acceso. La excavación, que comenzó el pasado 30 de agosto y concluye el viernes, también la ha descubierto, así como las escaleras de acceso talladas en la roca y una atalaya desde la que se vigilaba desde mayor altura la Gargantilla, el paso natural de Valdivielso a Medina de Pomar por Arroyo. En esta garita también se han hallado restos de cerámica.

Por ello, la primera teoría es que este lugar que mira al sur hacia el propio Valle de Valdivielso, no a su exterior, fuera un lugar de control de los propios vecinos y de sus movimientos y no defensivo. Se sabe que cuando el primer conde de Castilla, Rodrigo, comienza a crear el Condado de Castilla en el año 860 organiza el territorio y se lleva a los pobladores de los diez eremitorios de Valdivielso a San Pedro de Tejada con un abad. Uno de ellos se llamaba San Esteban Valmonstriun, San Esteban Valle de los Tres Montes, el lugar que coincide con la ubicación de las Cabañas de los Moros. Por ello, pensaron que originalmente fueron eremitorios y que cada oquedad era una especie de celda, teoría ahora descartada.

Entre los restos hallados, hay dos tipos cerámicos, «el más antiguo estaría ubicado entre los siglos VIII y X y parece que hay otra cronología posterior de cerámicas fabricadas con torno de pastas anaranjadas», explica el arqueólogo Antonio León, colaborador habitual de la Universidad de Cantabria, que realiza este trabajo de modo independiente y sin retribución alguna, al igual que Enrique Dies. Las cerámicas del siglo VIII al X son anaranjadas o negras y era el horno el que determinaba el color. Unas se cocían en los de ambientes oxidantes, con mucho oxígeno que les imprimía el color naranja, y las negras se fabricaban en hornos de ambiente reductor, sin apenas oxígeno. Una vez se estudie al detalle la secuencia estratigráfica o nivel en el que se han ido hallando, ahora en fase de catalogación, se podrá ir detallando «si las cerámicas del VIII al X son las más antiguas y el origen», relata. Ahora queda mucha investigación que comenzará con el lavado en el laboratorio para comprobar las decoraciones «que avisan mucho de la etapa cronológica», detalla. «Las cerámicas son fósiles guías que nos hablan de las cronologías y de las culturas y éstas nos hablan de los siglos VIII al X, cuando no existe un poder centralizado y las poblaciones tienen una producción local de cerámicas que pierden mucha calidad», concluye.

A las numerosas cerámicas altomedievales, de entre el siglo VIII y X, halladas durante la excavación arqueológica del yacimiento de las Cabañas de los Moros se unió en los últimos días de trabajo la aparición de un cuchillo «visigodo o de tradición visigótica» de unos 10 centímetros, lo que vino a confirmar aún más la afirmación de que los antiguos pobladores de ese enclave vivieron allí hacia el siglo VIII, en la Alta Edad Media.

Cuchillo visigodo o de tradición visigótica hallado en el yacimiento de Arroyo
Cuchillo visigodo o de tradición visigótica hallado en el yacimiento de Arroyo

Las Cabañas de los Moros son, además de un enclave muy importante para entender la Edad Media, un balcón excepción a Valdivielso, justo enfrente del castillo de Toba. En la campaña de 2017 se localizó el acceso a este espacio y se reconstruyeron las escaleras por donde se subía y de las que apenas quedan unos pocos peldaños primigenios tallados en la roca y vestigios de otros, dado que la erosión del agua acabó con esta estructura. Tras concluir esta segunda excavación, con un presupuesto de gastos de 4.000 euros, el consistorio valdivielsano destinará otros 6.000 a consolidar el muro de contención para sostener el yacimiento y poner una pequeña valla que proteja a los visitantes del precipicio. Códigos QR también llevarán al visitante a textos y audios con los que comprenderá el lugar que visita y la vida que acogió hace más de mil años.