Hoy en día, la estampa del arruinado monasterio de San Pedro de Arlanza está presidida por la presencia de un enorme abeto. Es realmente un pinsapo, una especie de abeto mediterráneo, que crece en uno de los claustros del Monasterio de San Pedro Arlanza desde hace más de 150 años. Su altura supera los 30 metros.

El singular árbol se ha aclimatado hasta tal punto a las condiciones ambientales de la comarca, que la frondosidad de su copa había terminado por cubrir totalmente el claustro dificultando la ventilación, la entrada de los rayos del sol y favoreciendo las humedades en todo el edificio. Por este motivo, la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, a través del Servicio de Medio Ambiente, llevó a cabo su poda en el año 2016.

Pinsapo de San Pedro de Arlanza

Pinsapo de San Pedro de Arlanza

 

El pinsapo, que pudo ser plantado en 1840 por el particular que compró el monasterio tras la desamortización, no está incluido, por el momento, en el catálogo de árboles singulares de Castilla y León. Sin embargo sí que figura en el listado a incluir en la próxima actualización del catálogo y es un ejemplar muy querido en la comarca.

En este vídeo que nos envía el periodista, docente y editor Juan Pablo Mañueco podemos escuchar un poema dedicado al abeto inclinado del Monasterio de San Pedro de Arlanza, que hoy le dobla en altura.