[?, 1038/39 – Zamora, 7 octubre 1072] Llamado el Fuerte.
Primer rey de Castilla (1065 – 1072)
Rey de Galicia (1071-1072) y de León (1072)

Hijo primogénito de Fernando I de León y de Sancha.

Aparece por primera vez en dos documentos del 31 de agosto del 1050 procedentes del monasterio burgalés de San Pedro de Cardeña junto a sus padres y hermanos: «Sanctius prolis regis, Adefonsus filius regis, Garsea filio regis, Urraca filia regis, Tegridia filia regis… »1

Entre los años 1060 y 1065, durante su juventud, su padre le destinó a labores militares en la frontera oriental del reino. En 1063 dirigió el contingente que ayudó al rey taifa de Zaragoza en la batalla de Graus contra el rey Ramiro I de Aragón.

El 10 de marzo de 1065 está junto a sus padres y hermanos en Santiago confirmando los privilegios de dicho lugar.2

Poco después atacó a la taifa zaragozana por su negativa a pagar las taifas acordadas. Desde Zaragoza, Sancho acompañó a su padre a sitiar Valencia. Pero la enfermedad de Fernando I obligó a retornar a León.

Reparto de los dominios de Fernando I

Con la muerte de Fernando I, se hizo efectivo el reparto del reino leonés: Sancho II, el primogénito, recibió Castilla con título de soberano, junto a las Asturias de Santillana y las tierras de los Banu Gómez: Liébana, Monzón, Saldaña y Carrión de los Condes. Junto a éstas, se añadían los derechos sucesorios en Pamplona así como las parias de Zaragoza.

Para Alfonso VI quedó reservado León y las parias toledanas. Y para el último de los varones, García, Galicia con el condado de Portugal y los tributos de Badajoz y Sevilla.

Las dos hijas del desaparecido Fernando I recibieron sendos infantazgos además de los territorios de Zamora para Urraca y Toro para Elvira.

Sancho consideró sus derechos de primogenitura mermados por esta partición y centró su proyecto político en recuperar el reino de su padre, aunque aguardó para hacerlo a la muerte de su madre, doña Sancha, ocurrida el 7 de noviembre de 1067.

Hasta entonces dedicó su atención a asegurarse el pago de parias de Zaragoza y a favorecer la unificación eclesiástica del reino castellano, desde el mar Cantábrico al Duero, vertebrada coherentemente desde Castilla. También a consolidar su protagonismo frente a Navarra y Aragón.

Sancho II en una miniatura del Compendio de crónicas de reyes (Biblioteca Nacional de España, Madrid)
Sancho II en una miniatura del Compendio de crónicas de reyes (Biblioteca Nacional de España, Madrid)

La guerra de los Tres Sanchos (1065-1067)

Mientras tanto Sancho se embarcó en otro conflicto contra el reino de Pamplona en las zonas castellanas que habían sido incorporadas al reino de Navarra por su abuelo Sancho III.

Este conflicto, llamado la Guerra de los Tres Sanchos (pues participaron Sancho Garcés IV de Pamplona, Sancho Ramírez de Aragón y Sancho II de Castilla), se desarrolló en tierras de las actuales Burgos y La Rioja entre 1065 y 1067.

Algunos de estos territorios se sublevaron contra el reino de Navarra y pidieron al rey de Castilla que les volviese a tener en sus fronteras, lo que al final llevaría a este conflicto.

Sancho II de Castilla quiso tomar las tierras de La Bureba y la Rioja Alta, en posesión de su primo, Sancho Garcés IV de Navarra. Tras una serie de ataques por las fronteras por parte del rey castellano, Sancho Garcés pidió ayuda a su primo Sancho Ramírez de Aragón. El Cid tomó parte en alguna de estas batallas al lado de Sancho II de Castilla.

Sancho II de Castilla visita con sus hermanas el monasterio de San Millán de la Cogolla el 18 de enero de 1067 y después ataca al reino de Pamplona para recuperar las tierras castellanas. Entra por el desfiladero de Pancorbo y cruza el Ebro por la actual Logroño, pero Sancho Ramírez de Aragón acude en apoyo de su primo Sancho IV de Pamplona y ambos lo derrotan en la batalla de Valdegón, de Mendavia o de Viana (Navarra).

Pero Sancho Ramírez de Aragón debe regresar por el ataque de los musulmanes de Huesca a su frontera oriental y en el posterior acuerdo de paz con Sancho IV de Pamplona los castellanos devuelven Viana y otras plazas pamplonesas ocupadas, pero no La Bureba, los Montes de Oca ni Pancorbo.

Castilla recupera Oña, Belorado, Atapuerca, Pancorbo, Cerezo de Río Tirón y Pazuengos. En manos pamplonesas queda la práctica totalidad de la actual Rioja.

La guerra terminó en ese mismo 1067 sin ningún vencedor absoluto.

Restauración del obispado de Oca

El 18 de marzo de 1068 Sancho II celebró una corte general de obispos, abades y nobles castellanos, a la que también asistió su hermano Alfonso VI. En esa reunión restauró el obispado de Oca, al que dotó de numerosas propiedades y cuya sede estableció en Burgos.

De este modo pretendía unificar eclesiásticamente todo su territorio y mantenerse al margen de la sede de Nájera creada en 1052 por García III Sánchez.

La batalla de Llantada (1068)

Sus movimientos iniciales respecto a sus hermanos, Alfonso y García, acontecieron durante el verano de 1068. Cerca de Melgar de Fernamental, en la batalla de Llantada.

En esa batalla Sancho II de Castilla, en cuya hueste formaba Rodrigo Díaz de Vivar, derrotó a su hermano, Alfonso VI de León. Tuvo lugar el 19 de julio de 1068 en las orillas del río Pisuerga, en la frontera entre el reino de León y el reino de Castilla, cerca del actual pueblo de Lantadilla (Palencia).

A pesar de este conflicto, las relaciones entre ambos se mantuvieron, como demuestra el hecho de que Alfonso acudiera, el 26 de mayo de 1069, a la boda de Sancho con una noble llamada Alberta y donde ambos decidieron unirse para repartirse el reino de Galicia que le había correspondido a García, el menor de los hijos de Fernando I.

Sancho II. Óleo de Eusebio Valldeperas y Merich, 1851, Serie Cronológica de los Reyes de España, Museo del Prado
Sancho II. Óleo de Eusebio Valldeperas y Merich, 1851, Serie Cronológica de los Reyes de España, Museo del Prado

Conquista del reino de Galicia (1071)

En 1071 Sancho se lanza contra su hermano García. Después de atravesar León sin la oposición de su hermano Alfonso, Sancho alcanza a García en la actualidad localidad portuguesa de Santarem.

Sancho apresó a su hermano y se hizo con el reino de Galicia. A continuación le llevó al castillo de Burgos. Poco después, García le ofreció rehenes y le rindió homenaje ante lo cual Sancho le permitió exiliarse en la taifa de Sevilla, donde es acogido por Al-Mutamid.

A comienzos de mayo de 1071 Sancho y su esposa Alberta se intitularon en los diplomas reyes de Castilla y Galicia. En noviembre de ese mismo año, el reparto de los dominios de García ha sido formalizado entre castellano y leonés, pues ambos reyes se denominaban en los documentos Sancho, soberano de Castilla y Galicia, Alfonso de León y Galicia.

La batalla de Golpejera y la anexión del reino de León (1072)

Sancho nunca abandonó la idea de reunificar en su persona los territorios de su padre. Así que una vez que se había deshecho de su hermano García le se decidió a enfrentarse a su hermano Alfonso.

En enero de 1072 los ejércitos castellano y leonés combatieron en Golpejera, a pocos kilómetros de Carrión de los Condes. Aunque la victoria favoreció a Alfonso y la hueste de Sancho huyó, durante la noche Sancho reorganizó a sus tropas y, lejos de aceptar la derrota, golpeó al vencedor, pillándole desprevenido y capturando a su hermano, que se había acogido a sagrado en la iglesia de Santa María de Carrión.

Mientras Alfonso VI era conducido preso a Burgos. Posteriormente es trasladado al monasterio de Sahagún, donde se le rasura la cabeza y se le obliga a tomar la casulla.

Sancho se coronó a sí mismo en León el 12 de enero de 1072, pero con la hostilidad del alto clero y de la nobleza leonesa.

Sancho logró hacerse con el apoyo de los abades de Eslonza y Sahagún con diversas confirmaciones territoriales. Pero el rechazo leonés superó lo esperado. La confrontación con la nobleza se refleja en la actitud de la familia Banu Gómez-Ansúrez, en cuyas tierras no solo se rechazó la presencia de Sancho sino, también, se redactaron algunos diplomas con el nombre de Alfonso asociado a la dignidad real de la que su hermano le acaba de privar.

Tal vez por ello, quizás para evitar problemas mayores, Sancho valoró la posibilidad de inhabilitar para el gobierno al depuesto Alfonso quitándole los ojos, aunque la oposición en el seno de su propia familia, de la mano de la infanta Urraca, la intermediación de san Hugo, abad de Cluny, y el rechazo abierto a tal medida entre los principales magnates leoneses le llevaron a permitir su exilio en Toledo, al lado de al-Mamun.

Asedio de Zamora y muerte

Al poco fue su hermana Urraca, señora de Zamora, quien se rebeló contra su hermano. En la ciudad se refugiaron muchos de los nobles leoneses enemistados con Sancho o no dispuestos a obedecer sus órdenes como nuevo señor de León.

Esta sublevación en la ciudad del Duero supuso una abierta amenaza para el castellano que en pocos días reunió a su ejército y, a marchas forzadas, salvó la distancia que desde Burgos le separaba de la urbe rebelde. Como prueba de las escasas simpatías que despertaba su usurpación de la dignidad real leonesa, a su paso por Carrión de los Condes se le negó la entrada y cualquier tipo de ayuda para su hueste.

Durante el cerco de Zamora, un caballero llamado Vellido Adaúlfiz, vinculado por parentesco con Pedro Ansúrez y los Banu Gómez, fingió desertar y pasarse al servicio del castellano, con quien revisó las defensas que ceñían Zamora el 7 de octubre de 1072.

Aprovechando un descuido de Sancho, le dio muerte y huyó a la ciudad, donde fue acogido sin problemas, pues se documenta su existencia años después de este magnicidio.

Este hecho dio lugar a un cantar de gesta denominado Cantar de Sancho II, prosificado en la Crónica Najerense con episodios tan conocidos como La Jura de Santa Gadea de El Cid y Alfonso VI.

Sancho II alanceado en Zamora. Óleo, Ayuntamiento de León
Sancho II alanceado en Zamora. Óleo, Ayuntamiento de León

Sepultura de Sancho II

El ejército castellano se replegó hacia Burgos con el cadáver de su rey, que había fallecido sin descendencia de su matrimonio con Alberta.

Alfonso fue informado en Toledo de estos sucesos y, sin oposición, recibió el reino reunificado por Sancho.

Tal y como había dictado el 26 de agosto de 1066, Sancho fue sepultado en el monasterio de San Salvador de Oña, recuperado por él para Castilla.

Sepulcro de Sancho II en el monasterio de San Salvador de Oña
Sepulcro de Sancho II en el monasterio de San Salvador de Oña

El sarcófago de madera que contiene sus restos está situado bajo el baldaquino del lado de la Epístola, en la iglesia del Monasterio de Oña, junto a los de sus abuelos paternos, el rey Sancho Garcés III el Mayor de Pamplona y su esposa, la reina Muniadona de Castilla, estando colocados los sarcófagos sobre una superficie decorada con motivos vegetales y animales.

El sarcófago que contiene los restos del rey Sancho, es de forma rectangular, siendo su cubierta piramidal y de madera de nogal. En la base del arca hay un zócalo con decoración vegetal y animalística, y en los lados mayores aparecen sendos escudos, rodeados por círculos que enmarcan cuadrilóbulos.

Las vertientes de la cubierta están ornamentadas con centauros, rodeados por abundante decoración, que recubre todo el sarcófago. En la zona correspondiente a la cabecera del sarcófago se encuentra colocado el escudo cuartelado de Castilla y León, entre tenantes que portan mazas en sus manos, y en el espacio existente sobre el escudo figura, en madera taraceada de distinto tono, la siguiente inscripción:

aqui yaze el rey dõ ſãcho que matarõ ſobre zamora​ (aquí yace el rey don Sancho que mataron sobre Zamora).

Matrimonio y descendencia

Existen dos documentos datados en marzo y mayo de 1071 en los que el rey aparece junto a su esposa Alberta: «Sancius Rex Castellæ…cum uxore mea Alberta Regina»

Pero nada se sabe sobre su origen. Tampoco tuvieron descendentes así que el reino de Castilla pasó a manos de Alfonso VI.

¿Estuvo Sancho II prometido con una infanta navarra?

Según la Crónica Najerense, la denominada Guerra de los Tres Sanchos tuvo un origen, digamos, más romántico. Así lo cuenta:

Mientras tanto el rey Sancho se había comprometido con una hija de la reina Estefanía. A ésta, cuando iba de camino hacia el rey, el infante don Sancho, al que el rey García de Pamplona había tenido de una concubina, la asaltó en el camino, ya que los torturaba el celo del mutuo amor. La raptó y con ella se dirigió junto al rey moro de Zaragoza y a su tío, el rey Ramiro, quien lo amaba casi como a un hijo por su honradez y nobleza de armas. El rey Sancho, deseoso de venganza, se encaminó hacia Zaragoza con su ejército. Ramiro, que le salió al paso con los suyos en un lugar que se llama Graus, fue muerto por él en combate en la era 1108.

Crónica Najerense, Libro Tercero, 14

En esa época la reina Estefanía era la esposa del rey García III de Pamplona. Y se sospecha que pudo haber tenido alguna hija de algún matrimonio anterior llamada Constanza. Esta infanta acabó efectivamente casándose con el hijo bastardo de García IV.

11 estatua sancho ii
Estatua a Sancho II en Navalcarnero (Madrid)
  1. Martínez Díez, G. Colección documental del Monasterio de San Pedro de Cardeña, 1998, doc. 265 y 266. Ambos son calificados de sospechosos por el autor. En el primero confirma la adhesión del monasterio de San martín del Río, cerca de Villabáscones a Cardeña. El segundo es una donación real de San Martín de Metua en Los Ausines y de San Martín de Villabáscones.
  2. López Ferreiro (1899), Tomo II, Apéndice, XCVI, p. 242.