La última campaña del año 982 se dirigió contra el reino de León y duró entre el 20 de septiembre y el 27 de octubre. En concreto atacó uno de los flancos más afectados por su actividad militar. Las tropas de Almanzor subieron por Toro (Zamora) y llegaron a las afueras de la capital del reino, donde se enfrentó a las tropas del rey de León.

Según al-Udrí:

Partió Muḥammad ben Abi ‘Amir para la primera gazúa de León en otoño, la noche del miércoles, a dos por pasar del mes de rabí I del año 372, y a diez días pasados del mes de septiembre. Volvió el viernes 6 de yumada I, a los 38 días.

Según el Dikr:

La decimoséptima fue la campaña de León; conquistó el castillo de Toro y los arrabales de la fortaleza de León. Mató, consiguió botín y volvió con mil cautivas.

En esta ocasión también disponemos de noticias en una crónica cristiana, en la llamada Historia Silense:

Pues en la era 1004 (año 966), muerto el rey Sancho, Almanzor, el mayor de todos los bárbaros, audazmente agredió las fronteras del reino de los cristianos. Ciertamente, después de muerto aquél, como en tal proceso acaecer suele, los condes que regentaban las provincias, unos trayendo a la memoria una autoridad real soportada más de los justo; otros oponiendo fortificaciones con ambición de mandar sin yugo, rehusaban obedecer a Ramiro, hijo del rey Sancho, aun retenido en tiernos años. Así, oyendo el bárbaro esta discordia de los cristianos, atravesó por un vado el río Duero, que en aquel tiempo se tenía por linde entre cristianos y bárbaros. Ayudaban al bárbaro en esta facción, y a su largueza de pagas, con la que había ligado a sí no pocos soldados cristianos; ya su justicia al dictar sentencias, a que siempre, como aprendimos por relato paterno, más que nadie, aun con los cristianos, si es lícito decirlo, tuviera cariño. Sobre esto, si en cuarteles de invierno se originaba cualquier sedición, para sosegar el tumulto, más bien al bárbaro que al cristiano imponía suplicio. Pues devastando a hierro y fuego cuanto se contiene dentro de la provincia, animoso plantó su campamento sobre la orilla del río Esla, para combatir la ciudad de León, hallando, claro es, que nada le sería contrario en lo sucesivo si pudiese entrar en la regia ciudad de los leoneses.

La crónica cristiana se hace eco de la situación caótica del reino bajo Ramiro III y cómo los nobles se rebelaron contra él. Y que incluso algunos pudieron llegar a aliarse con Almanzor ya que parece que había mercenarios cristianos en sus tropas. Y relata una incursión contra León acaecida precisamente bajo el reinado de Ramiro III.

Los musulmanes llegaron a establecer un campamento en el Esla, asolando la región comprendida entre este río y la ciudad de León. Ramiro III presentó batalla y sólo una hábil decisión táctica de Almanzor impidió el triunfo total de los leoneses. Mientras los cristianos se refugiaban rápidamente tras los muros de su capital, una violenta tormenta de granizo y de lluvia estorbó tanto a los ejércitos musulmanes que éstos hubieron de abandonar sus propósitos de asedio.