En medio de un pinar cercano al pequeño pueblo de Pinedo, en el valle alavés de Valdegovía, se alza un promontorio rocoso llamado Peña Santiago.

Lo singular de este saliente con forma de hongo es la construcción eremítica que aloja. Se trata de un pequeño eremitorio que horada por completo la roca y que se compone de seis cuevas excavadas en dos plantas y de dos conjuntos de tumbas excavadas en la roca.

La construcción, como otras de la zona, es de época altomedieval, probablemente de los siglos VI al VIII.

Camino a Cueva Santiago (Pinedo) por el pinar
Camino al eremitorio por el pinar
Planta inferior de Cueva Santiago (Pinedo)
Planta inferior de Cueva Santiago
Planta superior, con dos estancias, de Cueva Santiago (Pinedo)
Planta superior, con dos estancias, de Cueva Santiago (Pinedo)
Planta inferior y ventanas de la planta superior de Cueva Santiago (Pinedo)
Planta inferior y ventanas de la planta superior.

Se sospecha que la parte inferior sería la vivienda del ermitaño. Es una estancia con dos aberturas y una columna esculpida en la propia roca.

Interior de la planta baja de Cueva Santiago (Pinedo)
Interior de la planta baja de Cueva Santiago (Pinedo)
Interior de la planta baja de Cueva Santiago (Pinedo)
Interior de la planta baja de Cueva Santiago (Pinedo)

Desde ella se puede acceder al piso superior cuyos ventanales proporcionan unas fenomenales vistas del valle hacia el oeste. Esta planta, donde se puede ver una hornacina, sería su lugar de oración y recogimiento.

En el techo de la la construcción se puede ver un orificio de aireación junto a dos sepulturas.

Orificio superior de aireación de Cueva Santiago (Pinedo)
Orificio superior de aireación de Cueva Santiago (Pinedo)
Tumbas junto al orificio en Cueva Santiago (Pinedo)
Tumbas junto al orificio

A continuación de las cuevas hay una larga covacha donde podemos observar tres tumbas antropomorfas de adulto con rebajes en los bordes para encajar la losa.

Necrópolis inferior de Cueva Santiago (Pinedo)
Necrópolis inferior de Cueva Santiago (Pinedo)

La cueva mantuvo el culto religioso con la advocación a Santiago hasta el siglo XVIII.