Estilo y época: San Román de Moroso es una construcción de época visigoda con añadidos de los siglos IX o X.

Estado actual: En buenas condiciones. Restaurada en la década de 1980.

Localidad: Bostronizo, Arenas de Iguña (Cantabria). A unos 3 km. al norte del pueblo por una senda forestal, en una zona elevada y rodeada de bosque.

 

La primera mención escrita de esta ermita es del año 1119, cuando la reina Urraca de Castilla y León dona este lugar al monasterio de Santo Domingo de Silos. Pero su estilo artístico nos remonta a varios siglos antes. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1931. En sese momento, la construcción estaba en ruinas

Es un edificio de pequeñas dimensiones. Consta de una única nave rectangular (12m. de largo x 6 m. de ancho) de gran altura. Los muros son sólidos, de calidad, compuestos por sillares perfectamente escuadrados en las esquinas y sillarejos en el resto del muro, y con un grosor de entre 60 y 70 cm. Su cubierta es de a dos aguas y elaborada en madera. La nave tiene dos ventanas rectangulares en el muro sur, muy estrechas y abocinadas, más anchas en el interior.

Muro norte y restos de la necrópolis de San Román de Moroso

Muro norte y restos de la necrópolis de San Román de Moroso

 

Un arco triunfal en forma de herradura, cuyas columnas y capiteles han desaparecido, separa la nave del ábside. Éste es pequeño, de forma casi cuadrangular y cubierto por una bóveda de cañón. En el muro del ábside hay un pequeño vano con forma de arco de herradura y enmarcado en una cruz patada. Este muro se remata con una espadaña de doble tronera añadida probablemente en el siglo XVIII.

Arco triunfal del interior de San Román de Moroso

Arco triunfal del interior de San Román de Moroso

Puerta de acceso a San Román de Moroso

Puerta de acceso a San Román de Moroso

 

El templo orienta su cabecera al este y la puerta principal de acceso está en el muro norte, algo poco habitual. El acceso es un gran arco de herradura apoyado sobre columnas monolíticas y capiteles con estrías. Hace más cien años, Amós de Escalante en su obra Costas y montañas: diario de un caminante (1871), describía así la puerta de San Román de Moroso: “Con arco de herradura puesto sobre dos columnas de fustes cortos y capiteles de labor estalactita de bovedillas, con imposta de losetas en resalto del capitel al arco”. Uno de estos capiteles pues ser contemplado en un caserío próximo.

En los aleros se pueden ver motivos decorativos: modillones de lóbulos con decoración de flores de cuatro y seis pétalos así como cruces esvásticas y círculos.

 

Necrópolis de San Román de Moroso

En sus inmediaciones se excavó en 1985 una necrópolis altomedieval con tumbas de lajas y enterramientos en sarcófagos. Las sepulturas exhumadas fueron de nuevo enterradas en el 2002 para evitar su deterioro. Ahora solo pueden verse algunos sarcófagos. La datación parece abarcar el período de los siglos VII al XII.

También se hallaron varios restos arqueológicos: un fragmento de una jarra litúrgica visigótica, perfectamente explicado e incluso con una posible reconstrucción en este enlace; y un capitel, que pudiera ser del arco triunfal interior, muestra una estructura peculiar. Su forma es casi cilíndrica, y por encima del collarino aparece un nuevo anillo sobre el que discurre ya la decoración de palmetas enmarcadas en arcos de herradura invertidos.

La leyenda de la reina Urraca de Castilla y San Román de Moroso

Según la leyenda Urraca, la reina de Castilla y León,  llegó a este lugar para descansar, después de recalar en un pueblo cercano del Valle de Anievas, Cotillo, donde la reina llegó huyendo, en su camino a Galicia, después de guerrear contra su propio marido Alfonso I de Aragón.

Dice la leyenda que al estar descansando la reina en la localidad de Cotillo, los mozos de pueblo cortaron las crines y las colas a los caballos de los cortesanos de la reina, debido a la actitud prepotente de éstos. Al ver la reina tanta desobediencia por parte de los vecinos de este pueblo y no pudiendo descansar, decidió alejarse del pueblo hasta donde no se oyera el tañido de sus campanas. Así, pasando por San Juan de Raicedo y Bostronizo, llegó al monasterio benedictino de San Román de Moroso, a unos cuatro kilómetros en línea recta de Cotillo.

Los mozos de Cotino elevaron la espadaña para que la reina se alejara más del pueblo y por eso hoy en día la espadaña de la iglesia de San Andrés tienen dos troneras. También dice la leyenda que la reina Doña Urraca se encuentra enterrada en este lugar.

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