Barbadillo del Mercado se encuentra a los pies del monte Gayubar y entre los cauces de los ríos Arlanza y Pedroso y muy cerca de la antigua vía romana que unía Clunia con Lara. Vinculada a la mítica leyenda de los infantes de Lara y en especial a Doña Lambra, la cual era señora del lugar, es en época medieval cuando adquiere notoriedad.

La ermita de San Juan Bautista se encuentra a las afueras del pueblo de Barbadillo del Mercado, en un excepcional paraje solitario. Se trata de un edificio rectangular que consta de una nave y un ábside anexo posterior, orientado en dirección este-oeste. Está construida a los pies del monte Gayubar y esto le hace tener una inclinación de modo que su lado sur queda más elevado que el norte. No existe ninguna cita documental sobre esta iglesia y su datación cronológica no es segura. Veremos que por su tipología puede tener procedencia visigoda y puede haber sido reconstruida o modificada en época prerrománica. El ábside es de época tardorrománica.

La nave

La nave es la parte más antigua del edificio. A lo largo de su historia ha sufrido varias remodelaciones. En este estudio nosotros proponemos tres fases. La iglesia inicial tiene un probable origen visigodo, como nos indican las dos puertas con arco de herradura que se encuentran en los lados sur y norte.phoca thumb l P8261627

La puerta del lado norte se encuentra completa, mientras que en el lado sur solo se ve parte del arco, ya que se encuentra parcialmente enterrada hasta tal punto que no se ve la línea de imposta. El motivo, aparte de ser de menor altura, es la inclinación del terreno en esta parte de la iglesia orientada hacia la montaña, lo cual nos lleva a pensar en un lento desprendimiento del terreno por parte del monte Gayubar que poco a poco va enterrando la ermita (al menos dos o tres hiladas de sillares). El acceso de esta puerta sur se encuentra tapiado.

 phoca thumb l P8261632

Una posterior intervención corresponde a época prerrománica, como nos indican los 15 canecillos dispuestos en los laterales sur y norte que sustentaban una cubierta de madera. Estas nacelas son muy sencillas y la mayor parte de ellas carecen de decoración. En la cara norte, el 1º y el 15º aparecen como divididos en tres partes; el número 11 también estaba dividido en tres partes, pero una parte esté fragmentada, el 16 parece tener un animal y el 7 una cara.

 phoca thumb m P8261635 phoca thumb m P8261636 phoca thumb m P8261637 phoca thumb m P8261638

En el lado sur se conservan 13 de los 15 canecillos iniciales. El número 2 es el único que tiene alguna decoración también con una división en tres partes, la cual a su vez está bastante erosionada, de la misma forma que en el lateral opuesto. También tiene un minúsculo vano, el único que da luz a la nave.

phoca thumb l P8261630

De esta etapa también podemos hablar de los diez huecos que aparecen en la fachada de la cara norte y que bien puede ser restos de un antiguo pórtico o de una antigua e inicial cubierta. Cabe destacar que en el lado opuesto, el lado sur de la fachada, no aparecen estas oquedades, pero sí se distingue a la misma altura un cambio en la tonalidad de la piedra y quizá en la el tipo de sillar.

Es imposible saber con certeza cuándo se llevó a cabo esta intervención. Se sabe que Almanzor arrasó Barbadillo en el año 994 luego puede que la iglesia fuera arruinada en ese momento y se reconstruyera en los años siguientes.

El ábside

En la última intervención, de época tardorrománica, se anexiona el ábside de planta rectangular, aunque algo más estrecho que la nave. Se sitúa al este del edificio. Para alinear la cubierta del ábside y la nave se eleva el muro por encima de los canecillos, quedando estos en la pared sin ninguna funcionalidad. En el exterior, el ábside está construido con sillares de menor tamaño que los de la nave,  carece de ornamentación y dispone de un vano que es el que proporciona la mayor iluminación al templo.

phoca thumb l P8261641

En el interior el ábside y la nave se encuentran unidos por un arco apuntado apoyado sobre dos pilastras. El ábside con bóveda de medio cañón, encalada y con restos de pinturas muy posteriores. Cabe pensar que puesto que el edificio sufrió al menos dos remodelaciones anteriores y que es poco probable que derribasen un muro de la iglesia para añadir un ábside, este que vemos aquí sustituye a los anteriores, de los cuales no se ha conservado nada.

© 2014, María Mercedes de Miguel Puertas para condadodecastilla.es

Bibliografía

  • Osaba y Ruiz de Erenchun, B (1968-1972): Últimas novedades arqueológicas de la provincia de Burgos.
  • Utrero Agudo, Mª Ángeles (2006): Iglesias tardoantiguas y medievales en la península: Análisis arqueológico y sistemas de abovedamiento.
  • Ficha en Románico Digital.